UNAH destapa freno fiscal en Honduras

UNAH destapa freno fiscal en Honduras

Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.Com – El país avanza en 2026 con una señal que inquieta a instituciones, sectores productivos y ciudadanía: la ejecución presupuestaria del Estado apenas llegó a 15.92% en el primer trimestre, en medio de la falta de aprobación del Presupuesto General y bajo una prórroga que obliga a operar con la base de 2025. El dato, expuesto en un análisis divulgado desde la UNAH, instala una pregunta que ya golpea la conversación pública: ¿cuánto más puede resistir Honduras con un aparato estatal funcionando a medio pulso?

La fotografía fiscal descrita por el informe retrata un Estado contenido por la austeridad, el ajuste del gasto y la limitación de maniobra para responder con velocidad en áreas sensibles. En la práctica, esto se traduce en una administración pública que camina con freno puesto mientras el país exige soluciones en salud, infraestructura, educación, energía y seguridad, rubros que concentran buena parte del presupuesto nacional y que impactan de forma directa en la vida diaria de millones de hondureños.

El análisis también pone el reflector sobre el contraste entre instituciones. Entre las de mayor ejecución aparecen el Instituto de Previsión Militar con 25%, el Banco Central de Honduras con 23% y la Secretaría de Infraestructura y Transporte con 21%, cifras que muestran capacidad de movimiento en un entorno restrictivo. Pero del otro lado del tablero, el mensaje es mucho más severo: la ENEE apenas registra 7%, la SAG 5%, mientras que la Secretaría de Gobernación, Justicia y Descentralización, la Secretaría de Energía, el Poder Judicial y BANADESA rondan apenas 1%, una señal que enciende alertas sobre la velocidad real del gasto público.

Más allá del número, el problema tiene rostro social. Una baja ejecución presupuestaria durante el arranque del año no solo implica retrasos administrativos; también puede empujar demoras en proyectos, compras, transferencias, mantenimiento institucional y respuestas urgentes que dependen de caja, planificación y autorización. En un país donde cada punto del presupuesto toca empleo, inversión social y funcionamiento estatal, el rezago termina sintiéndose en hospitales, carreteras, escuelas, subsidios, servicios municipales y programas para el campo.

El informe universitario además advierte sobre la necesidad de vigilar con mayor firmeza los decretos de emergencia activados en sectores como salud e infraestructura. La observación no es menor: cuando el gasto se acelera por mecanismos extraordinarios, también aumentan los riesgos de opacidad, discrecionalidad y uso ineficiente de recursos si no existen controles robustos, supervisión permanente y rendición de cuentas creíble ante la ciudadanía.

Este escenario abre un debate incómodo pero urgente. Honduras no solo enfrenta el desafío de aprobar su presupuesto; enfrenta, además, la presión de demostrar que cada lempira puede ejecutarse con oportunidad, transparencia y resultados visibles. Cuando el primer trimestre cierra con cifras tan contenidas, el mensaje que recibe el país no es técnico: es político, económico y social. El reloj fiscal ya corre, pero la capacidad de respuesta del Estado sigue atrapada entre la prórroga, la cautela del gasto y la incertidumbre institucional. –Redacción Wendoly V.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!