“Desterramos la corrupción de la izquierda”, Bolsonaro en la ONU’

“Desterramos la corrupción de la izquierda”, Bolsonaro en la ONU'

“Desterramos la corrupción de la izquierda”, Bolsonaro en la ONU'

Este martes arrancó formalmente la versión 77 de la Asamblea General de Naciones Unidas, y como es tradición, una de las primeras intervenciones correspondió al mandatario de Brasil, que para este caso es Jair Bolsonaro, quien llegó a Nueva York procedente de Londres, donde acudió el pasado lunes al funeral de Estado de la reina Isabel II.

Polémico, como es costumbre en sus declaraciones, el mandatario brasileño se refirió a la situación actual de su país, en la que podría haber sido su última intervención ante el pleno de Naciones Unidas, teniendo en cuenta que su país disputará elecciones presidenciales el próximo dos de octubre, en un escenario en el que, pese a que Bolsonaro es candidato, según las encuestas, no es el favorito en intención de voto, ubicándose detrás del expresidente Lula, quien lidera los sondeos.

Precisamente, uno de los hechos que llamó la atención en el discurso de Bolsonaro fue la forma como, a dos semanas de las votaciones, buscó aprovechar la vitrina internacional para exaltar los logros de su actual administración, y echar un par de ‘puyas’ a las presidencias que le antecedieron en Brasil, refiriéndose con ello a los mandatos de Dilma Russeff y Luiz Inácio Lula, precisamente con quien ahora disputa las elecciones, en el marco de un tenso ambiente de polarización.

Por lo anterior, medios internacionales han referido que el discurso de Bolsonaro tuvo fuertes visos de campaña, pues, en su intervención, que se extendió por más de 15 minutos, hizo mención de los logros de su agenda demésticas hablando de la estrategia con la que ha manejado las finanzas del país, su posición frente a algunos temas polémicos, y obviamente, la lucha contra el covid, refiriéndose a su plan de vacunación.

Según Bolsonaro, durante su actual administración, Brasil logró “desterrar la corrupción de la izquierda”, un mensaje que el mundo ha visto como una clara alusión a los escándalos que han rodeado a diversos miembros del Partido de los Trabajadores; incluido el expresidente Lula, quien se vio envuelto en el escándalo de las coimas de Odebrecht, en el caso Lava Jato, y por el que incluso permaneció algunos meses privado de su libertad, y el caso de Russeff, quien salió de la presidencia en medio de un ‘impeachment’.

En ese sentido, el mandatario de Brasil afirmó que, durante su gobierno, se enfrentó algo que denominó ‘corrupción sistémica’, afirmando que esta se había establecido en el país entre los años 2003 y 2016, años en los que su país estuvo bajo la dirigencia del Partido de los Trabajadores.

Ese es el Brasil del pasado”, afirmó Bolsonaro, quien avanza en su intento reeleccionista, que ha estado marcado por el intento de volver a consolidar la fidelidad del voto de los sectores religiosos de su país, y que recientemente también sugirió su presencia en escenarios referidos a ritos de comunidades ‘protestantes’ en Brasil.

El pronunciamiento de Bolsonaro fue referido como un escenario que ‘aprovechó para hacer campaña’, y en su país se ha cuestionado que sea una conducta reiterativa en el político, cuestionando que se den estos espacios en los que debería actuar como gobierno, para emplearlos como candidato.

Lo anterior, haciendo referencia también a un hecho reciente presentado durante el pasado fin de semana, en el que, tras su llegada a Londres para el funeral de la reina Isabel II, realizara una suerte de mitin político a las afueras de la embajada de Brasil en Londres, hasta donde concurrió un grupo de brasileños presentes en el Reino Unido, para, con arengas y banderas, respaldar al presidente – candidato, quien se dirigió a sus simpatizantes desde el balcón de la sede diplomática.

En su intervención ante la Asamblea de la ONU, el mandatario de Brasil también se pronunció frente a la situación actual que golpea a Ucrania por cuenta de la invasión del Ejército ruso, recordando que el coletazo de la pugna se ha sentido en todo el mundo.

Bolsonaro, al igual que otros líderes mundiales; incluido Gustavo Petro Urrego, presidente de Colombia, hizo un llamado al fin de la guerra.

En ese mismo sentido, Bolsonaro abordó una de las temáticas que preocupan en nuestro continente, en referencia a la situación de violación de Derechos Humanos en Nicaragua, citando el caso de un religioso; monseñor Álvarez, que ha sido reprimido por la Policía, y amedrentado en medio de sus protestas por atropellos contra los miembros de la iglesia católica por parte del régimen de Daniel Ortega.

Bolsonaro se manifestó partidario y defensor del derecho a la libertad de expresión y de culto, afirmando que así se ha manejado en Brasil, anunciando que, además, en su calidad de presidente, está dispuesto a ‘abrir sus puertas’ si los religiosos nicaragüenses requieren refugio, en medio de la persecución de la que son objeto por parte del régimen Ortega.

En medio de la actual Asamblea de Naciones Unidas, el secretario general de la Organización, el diplomático portugués Antonio Guterres, se refirió al amplio abanico de problemas a los que se enfrente el mundo en la coyuntura, afirmando que una “tormenta perfecta” se cierne sobre el planeta, advirtiendo a su vez de las graves consecuencias que ello puede conllevar, en medio de crisis económicas y sociales, que han puesto en evidencia el recrudecimiento de las brechas sociales, y las consecuencias que ello representa sobre ‘los más vulnerables’.

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