Jue. Nov 21st, 2019

Milagro Económico de «Polonia» «Esconde Trampa»

Milagro Económico de «Polonia» «Esconde Trampa»

Milagro Económico de «Polonia» «Esconde Trampa»

1991 fue el último año malo de la economía polaca. Mientras que la Europa del euro tiene sus altibajos, la Polonia del zloty, la moneda nacional polaca, ha crecido todos los años desde 1992, con una media del 4,2%. Hoy el paro está por debajo del 4% y el PIB se ha multiplicado por ocho en solo tres décadas.

Mientras que muchos gobiernos europeos hacen malabarismos o aumentan su déficit para pagar las pensiones, el gobierno polaco ha prometido eximir de impuestos a los menores de 26 años, otorgar un bonus anual a los pensionistas y pagar unos 120 euros mensuales por hijo para fomentar la natalidad.

Además, se planea doblar el salario mínimo en 2022 para que alcance los 4.000 zlotys, unos 900 euros mensuales. Un economista comparaba la economía polaca con un frondoso bosque donde todos los árboles crecen fuertes y saludables. Pero, aceptando la metáfora, ¿se trata de robles o de bonsáis?

La respuesta depende de la perspectiva. Hace menos de un año que Varsovia entró a formar parte de la “primera división” del FTSE Russell (un índice oficioso de los mercados bursátiles más desarrollados del mundo) y la GPW (la Bolsa de Varsovia) pasó a formar parte de los 29 mercados de valores más importantes del planeta. Desde la incorporación de Israel en 2009 a esta ‘liga de los grandes’, no se unía un nuevo socio a este exclusivo grupo creado en 2004.

Mientras que en Estados Unidos, el Reino Unido, Francia o Alemania el número de valores que cotizan en la bolsa ha disminuido en las últimas décadas, en Polonia ese número ha aumentado aún más que en China, Rusia o Indonesia, países que, por cierto, están en la categoría ‘B’ o ‘C’ del índice FTSE Russell.

Se le ha llamado “el milagro bursátil polaco”. También se habla del “milagro económico” y, dado que el supuesto prodigio dura ya casi tres décadas, se le ha rebautizado como “la era dorada de la economía polaca”.

Para transformar el capital económico en político, el gobierno populista del (PiS Ley y Justicia) ha diseñado un generoso programa de gastos sociales.

Muy generoso: se rebajó la edad de jubilación de los 67 a los 65 años para los hombres y a los 60 para las mujeres; la mayoría de los nuevos negocios no deben pagar impuestos durante sus primeros dos años y a los mencionados 120 euros por hijo y se quiere añadir un “sueldo” para los ganaderos de 23 euros por cerdo y 120 por vaca.

Los policías nacionales recibieron una subida salarial equivalente a 250 euros mensuales el diciembre pasado.

El jefe del PiS, Jaroslaw Kaczynski, ha dicho que su país solo adoptará el euro “cuando la economía polaca sea tan grande como la de Alemania”, una meta a la que alude cada vez que se dirige en clave electoral (los próximos comicios se celebran el domingo 13 de octubre) a los polacos.

Los expertos critican que, en vez de elaborar un programa social que otorgue esas ayudas a quienes más lo necesiten, el PiS se dedica a inyectar dinero a colectivos que, por número y afinidad, le “pagarán el favor” con su voto.

Esto explicaría que, por ejemplo, se inyecte dinero en períodos de campaña electoral -como la de este mes- a industrias de capa caída como la del carbón (el sindicato de mineros acaba de recibir 10 millones de euros) o a los agricultores, que recibieron 210 millones de euros justo antes de las elecciones municipales.

Zlotys a Cambio de Votos

Para Marek Belka, exministro de Economía, esta manera de actuar es un “festival de irresponsabilidad” cuyo objetivo es que los ciudadanos identifiquen la bonanza económica con el mandato del PiS y que, además, se traduzca en dinero “extra” cada mes, en lugar de mejoras en los servicios o inversiones en infraestructuras.

Esta barra libre de dinero público, que es la base del éxito electoral del PiS, es posible en gran medida gracias a los fondos de cohesión de la Unión Europea, de los que Polonia es desde hace años el mayor beneficiario (en sus quince años de UE, Varsovia ha recibido el equivalente a 1,2 veces su PIB desde Bruselas). A pesar de ello, el ‘premier’ Morawiecki dijo hace poco que, para los polacos, “la UE es para llenar sus bolsillos, no para aceptar experimentos sociales o imposiciones de valores extranjeros”.

La UE es para llenar los bolsillos, no para aceptar experimentos sociales o imposiciones de valores extranjeros

Por ahora, las arcas del Estado están siendo capaces de sufragar estos gastos. Pero fuentes del propio Gobierno coinciden en que, aunque la economía siga creciendo al ritmo actual, los programas de gasto social serán una carga demasiado pesada a medio plazo.

Un informe del ministerio de Economía asegura que doblar el salario mínimo dispararía la ya galopante inflación y provocaría un aumento del desempleo y la economía sumergida. Precisamente hace pocos meses que la ministra del ramo presentó su dimisión por desacuerdos con este “festival de irresponsabilidad”.

El Peligro de la Inflación

La elevada inflación, primer síntoma de desajustes en el cuadro de una economía, afecta a todos los sectores y se acerca al 3% (como comparación, en España es inferior al 0,3%). En un acto electoral reciente, la oposición comparaba una nevera con comida por valor de 20 euros con los precios de 2015 y los precios de 2019. Por ejemplo, el precio medio de la carne de pollo ha subido un 10% en dos años, el transporte público ha subido un 20% en tres y los precios de la vivienda crecen a ritmo de burbuja: un 11% anual en Cracovia, un 12% en Varsovia y un 21% en Gdansk.

Los salarios, aunque crecen de manera sostenida en el sector privado, siguen siendo bajos (800 euros brutos de media). Para los empleados públicos, la situación es mucho peor. La huelga de maestros que paralizó las escuelas polacas hace pocos meses tenía como demanda principal un incremento salarial que al final no se concedió y, a día de hoy, una maestra de escuela pública comienza a ejercer cobrando menos que una cajera de supermercado.

HONDURAS IS GREAT! GOD BLESS YOU!