lun. May 20th, 2019

Los hermanos que reivindican a Honduras con su Marca

Los hermanos que reivindican a Honduras con su Marca

Los hermanos que reivindican a Honduras con su Marca

TEGUCIGALPA. Reivindicar ante el mundo los símbolos y señas de identidad de un país que muchos siguen asociando con el crimen e inseguridad no parece una receta sencilla para el éxito.

Pero eso es lo que han cosechado los jóvenes hermanos Fran y Daniel Galeano al frente de la firma que lleva su apellido y que es conocida por comercializar camisetas con impresiones de héroes nacionales, comidas típicas o representaciones religiosas tradicionales hondureñas.

Honduras, que hasta 2015 era reconocido como el lugar más violento del mundo, ha conseguido en los últimos años disminuir notablemente sus cifras oficiales de homicidios.

Pero, por diferentes razones, el estigma todavía sigue persiguiendo a este pequeño —y, generalmente, desconocido— país centroamericano.

Galeano, sin embargo, apostó por convertir los símbolos patrios hondureños en los principales reclamos de su marca, apelando así al “orgullo catracho” de quienes quieren presumir de sus raíces a través de su vestimenta.

Cuando la aventura comenzó, en 2008, Fran y Daniel solo tenían 18 y 20 años y pintaban sus camisetas de la manera más artesanal, una a una, en su propio hogar.

Pero la fama de los productos de Galeano aumentó rápidamente y sus ventas ascendieron de manera imparable: de las 15 camisetas por mes que vendían al inicio hoy son más de 3.000, muchas compradas desde el extranjero.

Así reivindican la esencia de Honduras: un país del que además de presumir orgullosos en sus diseños por medio mundo, aseguran no querer marcharse.

Este es un país de oportunidades. La gente tiene que tener esperanza y optimismo de que si lucha por lo que quiere, lo va a lograr”, dice Fran Galeano.

Infancia entre telas

El negocio de confección de uniformes industriales de sus padres fue determinante para despertar el interés por la moda de los hermanos Galeano, ambos ingenieros industriales.

“Crecimos entre telas e hilos, así que mi hermano y yo jugábamos y creábamos cosas para nosotros. Si veíamos cosas en tiendas, pensábamos que nosotros le podríamos dar otro toque distinto”, le dice a BBC Mundo Fran Galeano, el 50% de la marca.

“Antes de Galeano, quebramos por lo menos siete negocioscosas que intenté con mi hermano desde que yo tenía 7 años y vendíamos pulseras o dulces en la escuela”, recuerda también entre risas.

Fue así que hace 11 años comenzaron a vender oficialmente sus diseños bajo la marca Galeano, aún siendo conscientes de las dificultades de poner en marcha una empresa y de los comentarios de quienes les aseguraban que nunca podrían vivir de esto.

Aunque su gran apuesta y que se convertiría en su seña de identidad fue la colección “Made in Honduras” lanzada en 2009, justo en un año en que el mundo solo miraba al país centroamericano por la complicada situación que vivía tras el golpe de Estado contra el entonces presidente Manuel Zelaya.

Eso, unido a un momento en el que “todo se traía de fuera y no se creía en los productos hondureños, como si no fueran de calidad”, según Fran, parecía buen momento para lanzar unos diseños 100% catrachos.

“Fue parte de una revolución por nuestra parte, de decir: ‘En Honduras sí se puede, pues’“, dice.

Aquellos diseños incluían imágenes de personajes clave en la historia del país como “los mayas, la Virgen de Suyapa o Lempira”, el prócer nacional que también da nombre a la moneda hondureña y que es hoy el símbolo más reconocible de Galeano.

“Agarramos diseños bien patrióticos pero los modernizamos, queríamos cambiarlo a algo más ‘fashion’ que la gente usara con orgullo. Que dejara de comprar algo extranjero para comprar algo de aquí. Siempre creímos 100% que lo hondureño era lo mejor, asegura el menor de los Galeano.

Galeano también le dio así mayor visibilidad a un sector textil bastante desarrollado en el país pero que tradicionalmente está centrado en las exportaciones.

Honduras es, de hecho, el cuarto proveedor mundial de ropa para el mercado de EE.UU.

Y en esto tienen mucho que ver las maquilas, las fábricas de manufactura que gozan de importantes beneficios fiscales y que importan productos que después se venden en el país de origen de la materia prima (en el caso de Honduras, casi el 75% se comercializa en EE.UU.).

Esta fórmula, que en Honduras nació oficialmente en la década de los 70 como algo provisional buscando promover la inversión extranjera, es hoy uno de los principales motores de su economía: en 2016, las actividades económicas relacionadas representaron alrededor del 30% del PIB nacional, según destacó la revista Forbes en base a datos del Banco Central de Honduras.

Sus condiciones laborales, sin embargo, han estado históricamente en el punto de mira. Organizaciones internacionales y empleados denunciaron en repetidas ocasiones largas jornadas de trabajo a cambio de salarios mínimos y sin prestaciones adecuadas ni estabilidad laboral.

Galeano, sin embargo, mantiene su producción alejada de esta fórmula, siendo el hondureño el principal mercado de sus ventas al que abastece gracias a una planta propia con 15 trabajadores en la capital, Tegucigalpa.

Orgullo de la diáspora

De vender en redes sociales, Galeano pasó a abrir sus primeras tiendas, ampliar su plantilla hasta las 50 personas actuales y expandir su negocio a otros diseños como trajes, sudaderas, mochilas o tazas que también muestran frases o imágenes “100% catrachas”.

Y aunque Honduras es su principal comprador, cada vez más clientes en el extranjero -con Estados Unidos y España a la cabeza- se interesan por sus diseños.

Esto no deja de ser fiel reflejo de la migración desde Honduras, un fenómeno que afecta a casi el 8% de su población y que tiene precisamente estos dos países como sus principales destinos: 83% de los hondureños en el exterior viven en EE.UU. y cerca del 6% en España.

Y es esa diáspora la que encuentra en sus productos una forma de celebrar sus orígenes y enorgullecerse de su país en la distanciacomo reflejan los cientos de fotos que Galeano recibe desde distintas partes del mundo de personas luciendo sus diseños.

No solo ropa

Los propios hermanos Galeano, por su parte, encontraron en un viaje a Los Ángeles una nueva idea de negocio basada también en otro motivo de orgullo hondureño.

Fue durante una visita a una de las mejores cafeterías de esta ciudad estadounidense donde preguntaron por la procedencia del café que les acababan de servir.

“Nos dijo que aquel V60 filtrado hecho con el mejor café que tenía era de… Santa Bárbara, Honduras”, recuerda Fran.

Así que no tuvieron dudas en que si la taza del mejor café por el que acababan de pagar US$9 era de su propio país (donde rara vez cuesta más de US$1 o US$2), una tienda en la que combinaran la venta de café con sus propios diseños era una gran idea.

Y aunque Galeano trabaja en su expansión por Centroamérica -ya abrieron su primera tienda en El Salvador-, lo hace sin perder de vista a Honduras como el epicentro en el que comenzó todo.

De hecho, el hermano menor de los Galeano tiene claro que, aunque tuviera la oportunidad de vivir en cualquier otra parte del mundo, “no se iría” de Honduras. “Y espero que así sea siempre”.

“Mi hermano se casó con una chava de Guatemala, mi esposa es de EE.UU. y ninguno nos queremos ir. Mi esposa dice: ‘Gracias a Dios, me encontré con un hondureño que se quiere quedar en Honduras”, sonríe.

Pero aunque ambos son ejemplo de hondureños que triunfaron en su tierra y decidieron quedarse, Fran es consciente de la decisión que, cada año, toman miles de personas de abandonar Honduras en busca de otra vida.

Y tal vez por eso, además de su actividad empresarial, Galeano lidera un proyecto social que comenzó donando una camiseta a familias que vivían en el basurero de Tegucigalpa por cada camiseta de Lempira vendida en sus tiendas.

“Empezó a comprar gente de todo el mundo que nos mandaban sus fotos luciendo la camisa y diciendo: ‘Un hondureño en otro lado, aquí estoy dando mi granito de arena'”, cuenta Fran.

Ese interés en devolver algo a la sociedad se transformó después en entregas anuales de comida a un centenar de familias de escasos recursos en las que también participan brigadas médicas formadas por voluntarios.

Aunque el optimismo de Fran parece sugerir que su mejor contribución tal vez sea su propio ejemplo.

“Honduras es un país de oportunidades porque todo es nuevo. Depende de cada persona qué tanto crean en ellos para alcanzar sus sueños porque, de poderse, se puede”concluye.

DIOS TE BENDIGA!!! SIEMPRE!!!