Tegucigalpa.- Tras la juramentación de los representantes de la Comisión Nacional del Salario Mínimo en la sede del Consejo Hondureño de la Empresa Privada) hoy arrancan las pláticas sobre el nuevo salario mínimo entre el empleador y el sector obrero.

A nivel nacional 1.9 millones de asalariado hondureños esperan un reajuste favorable. A juicio Rafael Medina, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) y delegado empresarial en las negociaciones, los acuerdos salariales deben basarse sobre criterios eminentemente técnicos y no convertirse en “una estira y encoge”.

El empresario sugirió que “las pláticas deben basarse en temas como la inflación que es un factor importante en lo relacionado con el salario mínimo”. El índice de la inflación es una de las variables que, por supuesto se van a tomar en cuenta y el otro es la productividad, adelantó el empresario.

Insistió en que sobre esos términos se deben iniciar las conversaciones con miras a fijar los nuevos porcentajes del salario mínimo en vigencia a partir de enero del próximo año.

“Nosotros, como política no vamos a mencionar porcentajes  ni cantidades de dinero, para no crear una falsa expectativa ni en el trabajador ni en el patrono”, aclaró. Medina dijo que esa es una decisión que se tomó en consenso entre todos los sectores para evitar problemas. En relación con el acuerdo quinquenal de un ajuste del 38.5% (global) alcanzado en el sector de las maquilas, el dirigente lo consideró “bueno”, porque se pusieron de acuerdo tanto el obrero como el patrono.

UN ACUERDO CONSENSUADO

Sobre el tema el secretario general de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (Cuth) Luis Baquedano, confió que esperamos llegar a un acuerdo consensuado lo más rápido posible con los empresarios sobre el reajuste al salario mínimo.

El dirigente dijo que dependerá de los porcentajes que se manejen y no descartó que podría alcanzar un acuerdo plurianual, aunque la ley establece un periodo año por año. “Nosotros hemos aceptado en los últimos años, como obreros, negociar el reajuste al salario mínimo en forma plurianual”, sostuvo.

INVERSIÓN

Y es que nosotros pensamos en la inversión que se debe hacer en la generación de empleo, agregó. No obstante, cuestionó que los resultados no han sido los esperados por la clase obrera en cuanto a la generación de empleo, pues hay 1.9 millones de personas desempleadas en el país.

Para Baquedano no es un aumento de salario, sino que un reajuste, pues hay una gran diferencia entre los dos términos.

“Aumentar es cuando le sobra al trabajador y aquí es que le falta por la inflación galopante en el país y el alto costo de la canasta básica”, explicó el dirigente.

Según su criterio, no hay equidad entre salario y costo de la canasta básica, además el deslizamiento es otro factor que afecta al obrero. Por si fuera poco, las tarifas de los servicios públicos se mantienen arriba, mientras bajan los combustibles, afirmó. Se ha perdido casi el 20% del poder adquisitivo de nuestro salario”, concluyó.

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