El actor Jackie Chan (64) ha puesto claramente de manifiesto que, de cara a la inminente publicación de su primer libro autobiográfico, ‘Never Grow Up’, no tenía intención alguna de hacer un repaso demasiado idílico o edulcorado de su dilatada trayectoria profesional y personal. Tanto es así, que como se desprende de ciertos extractos del volumen a los que ha tenido acceso el diario británico Daily Mail, el astro del cine no ha tenido reparo alguno a la hora de relatar con todo lujo de detalles los episodios más oscuros y controvertidos de su vida.

Por una parte, en referencia a sus exitosos inicios en la industria del cine, el artista ha recordado que en esos tiempos su actitud estaba marcada por la “inseguridad y la inmadurez” de quien entendía que esa etapa triunfal podría ser efímera y terminar en cualquier momento. Dispuesto a vivir el día a día y sacar el máximo partido a la situación, al entonces joven intérprete no le temblaba el pulso antes de derrochar cantidades ingentes de dinero en prostitutas, juegos de azar y numerosos artículos de lujo, así como conducir bajo los efectos del alcohol cada vez que se compraba un nuevo deportivo.

“Todos los que estábamos en ese mundo pensábamos que, si algo salía mal, no volveríamos a ver la luz del día. Teníamos una mentalidad cortoplacista, lo que implicaba gastarnos todo nuestro dinero de forma temeraria e imprudente. Me acuerdo de que en esos años llevaba encima muchísimo dinero en efectivo porque, tras haber vivido en la pobreza, el efectivo me proporcionaba una falsa sensación de seguridad”, asegura en un fragmento de la obra.

Por si eso no fuera suficiente, en otra parte de su autobiografía Jackie Chan se adentra de lleno en los entresijos de una dinámica familiar poco honrosa de la que, francamente, no se siente nada orgulloso, especialmente al rememorar las numerosas ocasiones en que le fue infiel a su esposa Joan Lin y, en general, el trato vejatorio y degradante que le dedicaba de forma sistemática durante su conflictivo matrimonio.

“Escondía el dinero de ella porque llegué a pensar que era una cazafortunas. Reconozco que no he sido un buen padre ni un buen esposo, pero por lo menos creo que acabé compensándoles con el paso del tiempo”, explica en otro capítulo del libro que, además, contiene una impactante anécdota sobre el día en que, siendo solo un bebé, lanzó a su hijo Jaycee (36) contra el suelo en medio de un brote de rabia. “Me portaba muy mal y pienso que todo se remontaba a mis propias inseguridades infantiles, al hecho de que los niños ricos siempre me despreciaban a mí y a mi familia”.

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