Un lempira de hoy día cuesta cuatro centavos en relación al valor que tenía hace tres décadas cuando comenzó la devaluación de la moneda frente al dólar, indica un informe que cuestiona esta política para exportar bienes con mano de obra barata.

Asimismo, argumenta que cuando la moneda se estabiliza, menos hondureños se hunden en la pobreza. El documento se llama “Devaluación continuada del lempira; un mecanismo para empobrecer”.

Expone que “en 1989, un lempira equivalía a 50 centavos de dólar, no obstante, en 2018 el valor alcanzado es de 4 centavos de dólar. Este deslizamiento inexorable del poder adquisitivo de la gran mayoría de hondureños, obedece a la presión de los Organismos Financieros Internacionales, exportadores, sistema financiero nacional”, entre otros intereses.

Además, se debe “a la gran simpatía de la administración tributaria, ya que la devaluación opera como levadura que mágicamente eleva la masa anual de los tributos, sobre todo impuestos indirectos”.

Bajo la dinámica de los Organismos Multilaterales de Crédito, a los ciudadanos de países desarrollados se les asigna un valor superior creciente, pero sucede todo lo contrario con los hombres y mujeres de las naciones subyugadas.

RECETAS INSALUBRES

Hace un comparativo con las políticas cambiarias de Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Perú y Colombia, argumenta que las monedas de las grandes economías ganan poder adquisitivo a costas de los países pobres.

En este contexto, ubica al dólar “americano”, la libra esterlina, el euro y el yen entre las monedas dominantes. El informe fue elaborado por el Fosdeh que pone en discusión que las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), no necesariamente son saludables para todas las economías.

Añade que las recomendaciones son elaboradas en Harvard, Cambridge o Chicago, aquí se toman a pie como verdades inapelables y se margina el impacto en la economía de los hogares.

Compara a la venta de mano de obra esclava durante la dominación española, con la subasta del lempira. El economista Rodulio Perdomo resume esta situación de la siguiente forma; “cuando la devaluación va creciendo, el costo de vida también, entonces, la gente no alcanza” a satisfacer sus necesidades básicas como alimentación, salud o educación.

“Hay que preguntarle a las amas de casa si les rinde el dinero; la devaluación es la pérdida programada del poder adquisitivo”. No obstante, este año la devaluación estaría cerrando por debajo del 5 por ciento que proyectaron las autoridades monetarias.

Publicidad