“Acabo de firmar la proclamación sobre asilo. Muy importante. La gente puede venir, pero tiene que venir a través de los puertos de entrada (autorizados)”. Con esas palabras explicó este viernes (09.11.2018) el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los alcances de la orden presidencial que busca disuadir a las caravanas de inmigrantes que se acercan a la frontera sur de la potencia norteamericana.

“La continua y amenazante migración en masa de extranjeros sin base para su admisión en Estados Unidos a través de nuestra frontera sur ha precipitado una crisis que socava la integridad de nuestras fronteras”, asegura el mandatario en la proclamación presidencial, considerada un nuevo paso en la restricción de una protección garantizada por el derecho internacional que se espera enfrente contestación en los tribunales.

Según la proclamación presidencial, la limitación estará en vigor durante al menos 90 días, que podrán ser ampliados, o hasta que se firme un acuerdo con México que permita a EE.UU. deportar directamente a su vecino del sur a los inmigrantes que cruzan ilegalmente. La nueva regulación no tendrá efecto retroactivo, por lo que solo se aplicará a quienes accedan de forma irregular a partir de ahora.

ACNUR reacciona

El nuevo reglamento apela a los poderes presidenciales para garantizar la seguridad nacional, el mismo precepto que ya utilizó Trump para el llamado veto migratorio que cerró la entrada al país a ciudadanos de determinados países de mayoría musulmana. Hasta ahora, y salvo el veto antes mencionado, todo el mundo tenía derecho a pedir asilo y que su caso fuera estudiado con independencia de su situación legal en Estados Unidos.

El nuevo escenario llevó a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a referirse al tema. “Entre las personas de la caravana de América Central y México hay muchas que están huyendo de violencia y persecución y necesitan asistencia y protección internacional (…) ACNUR espera que todos los países, incluido Estados Unidos, se aseguren de que cualquier persona que necesite protección como refugiado o asistencia humanitaria sea capaz de recibirla rápidamente y sin obstáculos, tal y como estable el Protocolo de Refugiados de 1967, del cual Estados Unidos es parte”, agrega.

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