Un día como hoy, hace exactamente 80 años, la violencia y la muerte se apropiaron de las calles de la Alemania nazi. Las sinagogas ardieron, comercios de judíos fueron destrozados y las veredas quedaron cubiertas de vidrios y de los despojos de la destrucción. Aquella cruenta jornada del 9 de noviembre de 1938, cuya escalada de brutalidad se extendió al día siguiente, más tarde se identificó como la “Noche de los cristales rotos” (o “Kristallnacht”, en alemán). 

La noche de los cristales rotos: bomberos frente Fasanenstrasse, la mayor sinagoga de Berlín, incendiada el 9 de noviembre de 1938 (AP).© clarin.com La noche de los cristales rotos: bomberos frente Fasanenstrasse, la mayor sinagoga de Berlín, incendiada el 9 de noviembre de 1938 (AP).

Causas y consecuencias de la “Noche de los cristales rotos”

El ministro de propaganda nazi Paul Joseph Goebbels fue quien ordenó las primeras agresiones contra sinagogas y edificios de la comunidad judía en algunos distritos. La noticia de la muerte de un diplomático alemán en París a manos de un joven de origen judío se utilizó como excusa en la prensa para hacer pasar los ataques por una reacción espontánea popular. El joven, llamado Herschel Grynszpan, residía en París. Sus padres eran oriundos de Polonia, pero habían emigrado hacia Alemania, donde él había vivido la mayor parte de su vida. Cuando en octubre de 1938 las autoridades alemanas incluyeron a los padres de Grynszpan entre los judíos deportados a Polonia, el muchacho ingresó en la embajada alemana y disparó contra Ernst Von Rath, un funcionario que falleció dos días después.

Una foto de junio de 1938 que muestra los graffitis antisemitas en un local judío de Berlín (FRANCE PRESSE VOIR / AFP).© clarin.com Una foto de junio de 1938 que muestra los graffitis antisemitas en un local judío de Berlín (FRANCE PRESSE VOIR / AFP).

Los ataques del 9 de noviembre fueron perpetrados mayormente por los las divisiones de asalto bajo el comando de líderes regionales del partido Nacionalsocialista. Las SS y la Gestapo también participaron. Sin embargo, como explica el historiador Alan Steinweis, en varias localidades nóminas enteras de empleados de empresas y comercios, las juventudes hitlerianas, y niños en edad escolar animados por sus propios maestros arremetieron contra las sinagogas y las tiendas de judíos. En la ciudad de Saarbrücken, por ejemplo, se sacó a los judíos de sus hogares en medio de la noche y se los llevó a la casa de rezos donde fueron obligados a bailar mientras eran rociados con mangueras de agua. Este tipo de atrocidades se multiplicaron por todos los territorios del Tercer Reich y se registraron cerca de cien muertes.

La foto de una sinagoga en llamas en Glatz, tomada el 10 de noviembre de 1938, actualmente se exhibe en el Museo Topografía del Terror de Berlín (AFP).© clarin.com La foto de una sinagoga en llamas en Glatz, tomada el 10 de noviembre de 1938, actualmente se exhibe en el Museo Topografía del Terror de Berlín (AFP).

Durante la Noche de los cristales rotos se destruyeron más de 7.500 comercios y 1.400 sinagogas. En los días posteriores, 30.000 judíos fueron enviados a los campos de concentración de Dachau, Buchenwald y SachsenhausenAdolf Hitler había encomendado personalmente esto último al jefe de la Gestapo.

Algunos de los objetivos del pogromo de noviembre fueron incentivar la salida de judíos de Alemania y acelerar la transferencia de sus propiedades. El 12 de noviembre se sancionó el decreto de “Eliminación de los judíos de la vida económica” y se les impuso una multa colectiva por el asesinato de Von Rath. En los meses posteriores se completaron las expropiaciones y los judíos fueron quedando en una situación cada vez más vulnerable.

¿Fue el comienzo del Holocausto?

Algunos artículos periodísticos sugieren que La noche de los cristales rotos marcó el comienzo del Holocausto. Sin embargo, el foco de buena parte de las investigaciones académicas sobre el Holocausto estuvo puesto en un principio sobre el aniquilamiento sistemático de los judíos en el Tercer Reich. Actualmente, una mirada más comprehensiva podría abarcar desde el ascenso de Hitler en 1933 hasta el final de la Guerra en 1945, contemplándose también los asesinatos y persecuciones sufridas por otros colectivos.

Entre 1933 y 1939 se sancionaron más de 400 decretos y regulaciones para excluir a los judíos de la sociedad, pero la Noche de los cristales rotos llevó la violencia antisemita a otro nivel. Como señala el historiador Richard Evans, por primera vez Hitler empezó a amenazar a los judíos con la aniquilación física.

Publicidad