Corría la madrugada del 9 de noviembre de 1888 cuando Mary Jean Kelly, una joven de origen irlandés de solo 25 años dedicada a la prostitución, acudió como cada día al pub Ten Bells. Era una fría noche en el Londres del siglo XIX, lo que no supuso un problema para encontrar varios clientes a los que llevar a su casa, pero el infortunio se iba a cruzar en su camino, convirtiéndose en la última víctima de Jack El Destripador. Hoy, 130 años después, el caso sigue abierto.

Según relatan los vecinos, a Mary Kelly se la pudo ver entrando en su casa con varios clientes esa noche, actividad que los testigos aseguran que cesó alrededor de las 4 de la madrugada. A la mañana siguiente, uno de los ayudantes del casero de la habitación en la que vivía fue a cobrar la renta que la joven le adeudaba, pero al intentar entrar no halló respuesta: al asomarse a la ventana para ver qué ocurría, se encontró con el cadáver de la joven brutalmente mutilado.

Los expertos consideran que la muerte de Mary Kelly es la quinta y última de Jack el Destripador, posiblemente el asesino en serie más famoso de todos los tiempos. Durante cuatro meses, sembró el terror en Whitechapel, al acabar con la vida de cinco mujeres con el mismo ‘modus operandi’: prostitutas a las que engañaba para llevarlas a lugares apartados, donde acababa con su vida con graves cortes en la garganta, mutilaciones abdominales y genitales y les desfiguraba el rostro.

La policía entendió que tenía un importante caso sin resolver a partir de la noche del 31 de agosto de 1888, cuando en Buck’s Row apareció el cuerpo sin vida de Mary Ann Nichols, con más de ocho cortes profundos y precisos en diferentes partes de su cuerpo. Este caso se sumaba a otros dos asesinatos que habían tenido lugar en los días previos en Whitechapel, ante lo que las autoridades empezaron a hablar de la posibilidad de que existiera un asesino en serie suelto.

Solo unos días más tarde, el 8 de septiembre, encontraban el cuerpo mutilado de Annie Chapman en Hanbury Street. Este asesinato era prácticamente una copia del de Nichols, pero mucho más violento, con órganos extirpados y un escenario del crimen convertido en una orgía de sangre. Las sospechas de la policía se cumplieron cuando solo un par de días después empezaron a llegar cartas a los diarios de Londres, firmadas con el nombre de Jack El Destripador.

La psicosis se desató cuando cinco días después de la misiva, llegó un nuevo crimen, en este caso doble. El domingo 30 de septiembre, fue descubierto en Dutfield el cadáver de Elizabeth Stride, en este caso solo con un corte en la garganta; media hora después, en una zona ubicada solo a diez minutos a pie del primer asesinato, a aprecía el cuerpo de Catherine Eddowes gravemente mutilado. Se sospecha que Jack huyó del primer escenario sin poder ‘rematar’ su faena para evitar ser descubierto.

Un misterio que sigue vivo

Tras varios meses sin actuar, pero con ‘juegos’ con la policía y la prensa, enviando cartas vanagloriándose de sus actos, actuó por última vez, acabando con la vida de Mary Jean Kelly. Aunque posteriormente tuvieron lugar algunos asesinatos similares, los expertos aseguran que se trataron de burdos imitadores: Jack el Destripador dejó de matar por hartarse de su macabro juego, por haber muerto o por ser detenido, pero sin que nadie consiguiera revelar nunca su identidad.

Gracias a las características de los ‘cinco asesinatos canónicos’ de Jack El Destripador, se consiguió extraer un pequeño perfil criminal del autor: era zurdo, con mano hábil para realizar cortes precisos, presumiblemente de clase alta y con buena presencia física. A partir de ahí, comenzaron las pesquisas para tratar de descubrir quién era el asesino en serie que tenía atemorizado a Londres. Pero nunca se pudo llegar a una conclusión ni encontrar un nombre exacto.

Muchos fueron los sospechosos detenidos y señalados de ser Jack El Destripador: desde asesinos vulgares, a violadores o enfermos mentales, pasando por prohombres de la época como el doctor William Gull, el pintor Walter Sickert o incluso Alberto Víctor, el hijo del Rey Eduardo VII. Hoy se cumplen 130 años del asesinato de Mary Jean Kelly, la última víctima de Jack El Destripador: dos siglos después, sigue sin conocerse el nombre del asesino en serie más famoso de todos los tiempos.

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