La honorable señora Ingrid Hsing como embajadora de la República de China (Taiwán) realizó un importante donativo a la Fundación CRISAQ para la continuidad del tratamiento con mallas compresivas para los pacientes de la fundación que tanto lo necesitan.

Con el Proyecto “Mallas para seguir rehabilitando vidas”, la embajada de China (Taiwán) se unió con gran disposición a esta campaña para continuar con la labor de confeccionar y proporcionar Ortesis (mallas, férulas y máscaras) para el tratamiento de pacientes sobrevivientes de quemaduras.

Las mallas compresivas son parte coadyuvante del tratamiento integral del paciente sobreviviente de lesiones por quemaduras, son utilizadas con el fin de proporcionar ayuda en la prevención y tratamiento de las cicatrices patológicas como son las cicatrices hipertróficas y queloides.

La fundación CRISAQ es la única fundación especializada en la elaboración y colocación de mallas compresivas para niños y adultos con secuelas de lesiones por quemaduras. Desde su apertura hemos elaborado mallas comprensivas para más de 2000 pacientes pediátricos y 620 pacientes adultos a noviembre 2018, generando más de 14,000 mallas compresivas para beneficio de nuestros pacientes.

La presidenta de CRISAQ, Norma Ponce Zapata expresó: “En  CRISAQ estamos muy agradecidos con la señora Embajadora Ingrid Hsing, que tuvo a bien apoyar a la Fundación, mostrando siempre su fe en la labor que realizamos en beneficio de los que sufren quemaduras en Honduras, su reconocimiento y confianza en nosotros es un gran estímulo para la labor que estamos comprometidos a realizar”.

Ingrid Hsing Embajadora de la República de China (Taiwán) manifestó por su parte: “Conocemos la labor que CRISAQ realiza por los pacientes quemados en Honduras, es por ello que nos sumamos a este proyecto con orgullo, pues estamos conscientes que a través del uso de mallas compresivas reducimos el impacto de las quemaduras”, concluyó la Embajadora.

CRISAQ, la primera fundación dedicada a brindar atención integral y gratuita a niños y adultos que han sido afectados de lesiones y quemaduras, que durante 10 años ha atendido con dedicación, compromiso y amor a sus pacientes, hoy suma a todo su equipo, así como voluntarios en este proyecto de prevención “Mi Sonrisa, No se Apaga” porque todos somos cristianos.

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