Los siete años que lleva en el banquillo del Atlético han sido una constante lucha de Diego Pablo Simeone por la defensa de una manera de entender el juego. Un modelo que no privilegia la posesión, y sí la defensa de los espacios y el ataque vertical. Es el fútbol que siente, el camino del que habló al término de la contundente y reconfortante victoria ante el Borussia Dortmund (2-0) en la Champions. En sus entrenamientos predomina más “el juega ya hacia arriba”, que el “tranquilo y mueve” para un ataque más elaborado. En las sesiones más prolongadas de trabajo con balón, los partidillos a campo reducido, las circulaciones largas apenas existen. Son pachangas jugadas a un ritmo vertiginoso en las que se trata de afinar la mezcla de la precisión con las revoluciones altas. El objetivo es matar en pocos toques tras una recuperación cercana al área rival, el 1-0 de Saúl, o para montar una contra que estire al equipo cuando defiende en bloque bajo, el 2-0 de Griezmann. Esas dos acciones con las que el Atlético culminó su mejor actuación del curso plasmaron el partido perfecto de Simeone. Dos goles a favor, 16 remates, la portería a cero y ni una sola intervención de mérito de Oblak, solo inquietado por un cabezazo que Guerreiro envió por encima del larguero. Todo con solo un 31% de la posesión. 

Con el 4-0 de la ida aún en carne viva, cuestionada la capacidad del equipo para defender el marcador cuando se pone en ventaja y golpeado por las bajas notables de Godín, Savic, Koke, Lemar y Costa,  el sobrio partido ante el líder invicto de la Bundesliga ha reforzado el mensaje enviado por Simeone a sus jugadores. Que el equipo crece con el balón cuando defensivamente percibe que tiene al rival anulado y que no había que jugar un partido pensando en una revancha del abultado marcador encajado en Alemania. “Es lo que quería el mister, jugar el partido así, nos pusimos con 1-0 y luego vimos a un Atlético difícil de hacerle gol”, admitió Antoine Griezmann.

La preparación del choque estuvo encaminada a evitar que Reus encontrara espacios a la espalda de Rodrigo y a evitar que el Dortmund progresara por las bandas cuando trataba de iniciar sus ataques por ahí. Juanfran y Filipe tenían orden de perseguir hasta el centro del campo y no dejar girarse a Jadon Sancho y a Pulisic. Saúl y Correa debían ser los primeros obstáculos de Pischzek y Achraf. Con ese plan defensivo, más la presión alta en saques de banda cercanos al área de Bürki o cuando el Dortmund se apoyara en su portero para iniciar el juego, Simeone redujo a la nada al equipo que 15 días antes le había propinado su mayor derrota como entrenador rojiblanco. “Les hemos estudiado mejor e hicimos un encuentro más completo”, confesó el mediocentro Rodrigo, que empieza ya a colgarse para su entrenador la etiqueta de indiscutible con cuatro partidos consecutivos jugando los 90 minutos. Su actuación, como el principal iniciador del juego, confirmó que Thomas y Saúl pesan más en ataque los partidos, cuanto menos intervengan en las fase de iniciación y más lo hagan apareciendo en la segunda línea.

Interpretado a la perfección el planteamiento defensivo, fue la precisión en el pase la que validó la propuesta de Simeone. Hay pocos partidos en los que el Atlético no ejecute bien la reducción de las virtudes de los contrarios, pero sí hay más en los que le falla la precisión con el balón. Son esos encuentros que cuestionan el estilo de Simeone, en los que, metidos atrás, ni la defensa ni el centro del campo enganchan con la delantera tras recuperar el balón,m o el exceso de pases largos de los centrales le convierten en un equipo previsible. Partidos en los que el equipo, o no consigue eludir la presión alta del contrario o no se asocia bien. Contra el Dortmund, Saúl, Correa, Griezmann y Thomas recibieron buenos balones en los últimos 40 metros y les dieron continuidad. Solo la finura en el pase, hace atractivo, además de ganador, el camino elegido por Simeone, trazado  desde la sofisticación defensiva. Si hay que elegir un modelo de partido para el Cholo, el del martes cumplió con todas sus exigencias: “Tenemos que seguir por un camino y no nos van a confundir: encerrarnos para luego atacar bien, presionar, ser contundentes… Lo que hacemos desde hace años”.

Sin defensas centrales por la plaga de lesiones musculares

La epidemia de lesiones musculares que afecta al Atlético de Madrid se está cebando con el eje defensivo. En las últimas semanas los cuatro centrales han causado baja por este motivo. Lucas ha sido el último tras haberse confirmado una rotura de fibras en el aductor de su pierna derecha. Giménez ya tuvo que ser sustituido en el descanso del partido contra el Dortmund por molestias musculares y ni Godín ni Savic estuvieron convocados para este partido por el mismo motivo.

De los cuatro centrales, Godín fue él único que se entrenó en la mañana del miércoles, por lo que todo parece indicar que podría formar pareja con el canterano Montero en el duelo del sábado ante el Athletic.

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