Inicio Internacionales El gesto de Obama que enloqueció a Todos

El gesto de Obama que enloqueció a Todos

Barack Obama

Al expresidente Barack Obama se le abrió el apetito tras un mitin de campaña en Miami para exhortar al voto por las candidaturas del alcalde de Tallahassee, Andrew Gillum, quien se postula para gobernador, y por Bill Nelson, el tres veces senador demócrata de Florida en busca de su cuarto mandato.

Y se fueron a comer a Coyo Taco en Wynwood,  y la gente perdió la cabeza, reporta Miami Herald.

Las mujeres gritaron cuando Obama salió de un Chevy Suburban plateado en Northwest Second Avenue alrededor de las 3:45 p.m. Muchos tomaron sus celulares para tomar fotos y llamar a sus amigos.

“¡Quiero que todos voten!”, gritó Obama, mientras los saludaba.

Dentro del lugar, los comensales se quedaron boquiabiertos cuando Obama entró, rodeado por un séquito de agentes del Servicio Secreto, periodistas y equipos de cámara.

Evan Schlecker, un empleado del Grupo Morgan que se detuvo en Coyo para almorzar, compartió un chip de tortilla con él y lo dejó sumergirlo en guacamole.

Al anunciar que esta era su invitación, Obama ordenó tacos de Cochinita Pibil, Pollo al Carbón, Camarones, Guacamole y Esquite. También compró una botella de Coca-Cola para Gillum. La empleada Kali Hughes tomó su orden y le dijo a Gillum, el candidato demócrata para gobernador, que había votado antes por él.

Obama habló con Rubén Paredes, director de operaciones de Coyo, quien le dijo que la cadena está abriendo un local en Portugal. Luego se reunió con el personal de Coyo Tacos y se tomaron fotos detrás de la caja contadora.

“Esto es una violación del código de salud”, bromeó el expresidente, mientras continuaba recorriendo el restaurante y saludando a las personas.

“¿Dónde están mis tacos?”, dijo al rato. “Todos están ocupados tomando fotos”.

Cuando Obama consiguió su comida y salió del restaurante, se había escapado la noticia de que estaba en Wynwood. Una multitud se había formado alrededor del restaurante y al otro lado de la calle. La gente aplaudió mientras caminaba hacia su Suburban.

Se despidió con un saludo de su mano, entró al auto y se fue, dejando a la empleada Kali Hughes detrás sosteniendo una copia del recibo como un trofeo.

 

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