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El boquete del Barcelona

Gerard Piqué

Gerard Piqué es el único central diestro en la plantilla del Barcelona, confeccionada por Éric Abidal y Ramon Planes. Una situación inédita para el central catalán, tan inédita como el hecho de haber jugado 11 partidos de LaLiga consecutivos. No tiene más alternativa Piqué, ni tampoco Ernesto Valverde que cuenta con el nuevo Lenglet -hoy, compañero del 3 en la zaga- y los lesionados Umtiti y Vermaelen. A una pareja de centrales sin rodaje, se le suma un lateral derecho improvisado, como Sergi Roberto, y un izquierdo como Jordi Alba, que no destaca precisamente por ser una roca en defensa, aunque intratable en ataque (suma siete asistencias en la temporada), todavía invisible ante los ojos del nuevo seleccionador de España, Luis Enrique.

Desajustada, la defensa del Barcelona está sufriendo como pocas veces en el nuevo siglo. El Barça tiene una media de goles encajados de 1,27 por partido. Desde la temporada 2000-2001, cuando en el banquillo mandaron primero Serra Ferrer y después Rexach, el conjunto azulgrana no tenía un promedio superior de tantos recibidos. Entonces, entre Reina (25), Dutruel (16) y Arnau (nueve) fueron a buscar la pelota en 57 oportunidades a la red de la portería del Barcelona, con una media de goles encajados por encuentro de 1,5. Desde aquella temporada, el Barcelona ha recibido más de un tanto por partido en cuatro campañas: la 2002-2003 (1,23), cuando por el Camp Nou pasaron Van Gaal, De la Cruz y Antic; la 2007-2008 (1,13), con Rijkaard; 2012-2013 (1,05), con Tito Vilanova; y la actual.

“No puede ser que recibamos goles en todos los partidos, a la mínima nos hacen gol, somos conscientes de eso, tenemos que mejorar”, se había quejado Leo Messi en octubre. “¿Fragilidad en defensa?”, tenemos que buscar el equilibrio”, matizaba, entonces, Valverde. En los últimos partidos, el Barcelona parecía dar señales de solidez, sobre todo en el duelo en la Champions ante el Inter (2-0), pero este sábado volvió a padecer en la última línea frente al Rayo, el antepenúltimo en la tabla. De hecho, los tres equipos que están en zona de descenso le marcaron dos goles al Barça: Huesca (8-2), Leganés (2-1) y Rayo (2-3).

“Mientras metamos tres goles no estamos mal, a todos nos gustaría mantener la portería a cero”, aseguró Valverde en Vallecas. Ter Stegen (cuatro) y Cillessen (uno) solo no han recibido tantos en cinco encuentros en lo que va de campaña: Alavés (3-0), Valladolid (0-1), PSV (4-0), Inter (2-0) y la Cultural Leonesa (0-1). “Tenemos que ser listos para no repetir errores, pero también hay que destacar la reacción del equipo”, valoró Rakitic.

Coutinho y Dembélé

“Tengo la sensación de que en los últimos partidos hemos mejorado en defensa, hemos encontrado el equilibrio que buscábamos”, analizó Valverde. Lesionado Messi, el Barcelona había recuperado una versión más agresiva en la presión, ausente ante el Rayo en Vallecas. Rafinha se fue desinflando, Coutinho nunca apareció y Dembélé no tiene por norma ayudar en la zaga. Tanto el francés (11 perdidas y dos balones recuperados en 38 minutos) como el brasileño (13 y dos en 67) no ayudan a la fiabilidad del Barça en defensa.

Cuando el Barcelona se quedó sin Neymar el verano pasado, Valverde perdió el poder ofensivo del tridente sudamericano, pero a cambio ganó en solidez en defensa. En las primeras 29 jornadas de la temporada 2017-2018, el cuadro azulgrana había recibido 16 goles: 0,55 de media. Una seguridad que no pudo mantener en el cierre de LaLiga: 13 dianas encajadas en nueve duelos (1,44). Un boquete similar al de esta temporada.

Cuenta, al menos, con una buena noticia Valverde. Umtiti ha comenzado a trabajar con el grupo. Un alivio para el técnico y para Piqué, presente en todos los duelos, también en las dos áreas como el sábado ante el Rayo.
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