Era la estrella y su instinto asesino de cara al gol le valió el apodo de ‘Matador’. Ahora es el as que parece sobrar en un póker de delanteros. Edison Cavani es el emblema de este PSG, que gobierna imperial la liga francesa, pero que puede fracasar en la Liga de Campeones. Este martes, noche clave frente al Nápoles.

En Nápoles, precisamente, Cavani se convirtió en una estrella. Hizo 104 goles, lo que le sitúa como el cuarto goleador de la historia del equipo. Y en sólo tres temporadas. En el verano de 2013 puso rumbo a París. Dejó un vacío en la afición (que pronto se consoló con Higuaín) y 64 millones en las arcas. También dejó a sus dos hijos y a su ex mujer, Soledad Cabris. En París, el Matador es también un ídolo de la afición. Basta con oír cómo le aclaman. Él correspondía al cariño con lo que mejor sabe hacer, meter goles: 40 la temporada pasada. El presente es más gris. Empezó tarde la temporada por las lesiones, se ha perdido muchos partidos y no mete suficientes goles: cinco en siete partidos.

La prensa se hace eco de rumores de traspaso y se pregunta si al póker de ases a disposición de Thomas Tuchel no le sobra uno. La última vez que el entrenador alemán alineó juntos a Di María, Neymar, Mbappé con Cavani en punta fue frente al Nápoles (2-2). Y fue un fracaso. El PSG recibió un meneo y sólo salvó los muebles gracias a un gol postrero de Di María cuando Cavani ya no estaba en el campo. Antes, corrió, presionó y tuvo varias ocasiones, todas fallidas. En varios momentos fue evidente que Neymar no le pasó estando en buena posición.

Neymar, también en entredicho

El brasileño también está en entredicho. Por su egoísmo con el balón, por sus desconexiones, por no dar la talla en Europa. El ex del Barça tiene, sin embargo, a su favor dos cosas. La pequeña sociedad que forma con Mbappé y los goles. El sábado, con el Lille, marcaron los dos. Les falta un partido redondo en Europa, porque arrasar en la liga doméstica no basta.

Tuchel fue superado por Ancelotti en la ida y sabe que estará acabado en París si no se clasifica. Precisamente en aquel partido, en el descanso, introdujo una variante que luego ya no ha modificado. Defensa de tres, con los laterales a la altura del doble pivote. Sin Cavani, lesionado, los otros tres ases han jugado juntos, con Di María partiendo de la medular y Neymar y Mbappé, arriba.

El entrenador alemán ha demostrado en estas últimas carácter: dejó en el banquillo a Mbappé frente al Olympique de Marsella por llegar tarde a las charlas. También ha puesto la portería en manos del experto Buffon. Pero para no caer a la Europa League le faltan victorias. Y para eso es imprescindible que Neymar dé un pasito adelante y que el Matador Cavani vuelva a ser el que fue.

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