No es el azúcar que le pones a tu cafecito el que te está dando problemas, sino el que que está escondido en todos lados, sin que lo sepamos. Ese es el azúcar que aumenta sin que te des cuenta tu consumo diario.

Aquí tienes diez trucos realmente eficaces para reducir tu consumo cotidiano de azúcar.

1. Disminuye la cantidad de azúcar en tus recetas de postres

La mayoría de los chefs y pasteleros lo dicen abiertamente: podemos reducir entre 30 y 50% las cantidades de azúcar que se indican en la mayoría de las recetas. Inténtalo y notarás de inmediato que en un mousse o pastel de chocolate con poca azúcar el sabor del cacao resalta mucho más.

2. En el café, reduce poco a poco la cantidad de azúcar

Todo depende de la cantidad. Si tienes el hábito de beber café dulce, es difícil que dejes de usar azúcar de un día a otro. Para quitarte ese hábito y desacostumbrar tu paladar y tu cerebro a esa cantidad de azúcar, disminuye la dosis poco a poco.

3. No cedas a la tentación de los edulcorantes

No solamente no son buenos para la salud, sino que los sustitutos de azúcar mantienen vivo tu gusto por lo dulce. Al reemplazar el azúcar por un producto de este tipo, alimentas tu adicción a lo dulce…. ¡y además te quedas con ese saborcito a aspartame al final!

4. En el supermercado, evita los platos preparados

Si te tomas el tiempo de leer las etiquetas, notarás rápidamente que el azúcar es un ingrediente importante en todas las recetas de platos preparados, incluyendo los platos dulces. Es usado para realzar el sabor, para disimular el sabor de las materias primas de no muy buena calidad , para ayudar a la conservación… ¡el azúcar está en todo!

Para evitar consumir estas cantidades de azúcar, prefiere los productos frescos y los platillos y salsas hechos en casa.

5. Huye de los refrescos

Un vaso de refresco contiene hasta siete cubitos de azúcar. Así que si te apetece una bebida gaseosa y refrescante, es mil veces mejor tomar un agua con gas, aromatizada con unas rodajas de limón: ¡efecto detox e hidratación garantizados!

6. Lee las etiquetas

Antes de elegir un paquete de galletas para la merienda, tómate el tiempo de descifrar las etiquetas. Un tip sencillo es evitar directamente los productos que contienen entre sus tres primeros ingredientes las palabras “azúcar”, “jarabe de glucosa”, “jarabe de glucosa-fructosa” o “maltodextrina”.

7. Opciones “sin azúcares añadidos”

Compotas y jugos de fruta son aún mejores si no contienen azúcares añadidos.  Si es posible, opta por este tipo de recetas.

8. Diluye un poco el jugo de frutas

El jugo de fruta es bueno para la salud… excepto si está súper cargado de azúcar, como suele pasar con los jugos del supermercado. Si te gustan este tipo de bebidas, lo ideal es que las diluyas en un poco de agua. Comienza con un 30% de agua y sigue con 50 o incluso 75%.

Esto se puede convertir en un muy buen hábito, especialmente en la mañana, para evitar un bajón de azúcar a media mañana.

9. Endulza tus propios yogures

Para controlar tu consumo de azúcar y reducirla poco a poco, olvídate de los yogures de sabores. Elige más bien yogur natural, que puedes acompañar con un poquito de azúcar (tú controlas cuánta), una cucharadita de mermelada o un poquito de puré de fruta.

10. Prefiere los azúcares naturales

Si estás realmente habituado a comer cositas dulces en todo momento, puedes empezar a sustituirlas por frutas. Aunque la fruta contiene azúcar, también te aporta fibra y vitaminas, así que es realmente positiva para tu organismo.

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