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La historia de Malverde, el santo de los Narcos

Cuenta la leyenda que un hombre le robaba a los ricos y repartía el dinero obtenido a los pobres. Que había sufrido tantas injusticias en su infancia, que había sido tan castigado por los terratenientes, que con la bronca acumulada decidió optar por un atajo para hacer obras de caridad.

Entonces el hombre se metía en la selva, en el monte, de ahí llegaría su apodo de Malverde (“el mal verde”) y asaltaba a los hacendados y a las familias más adineradas de la región. Con el botín, bajaba al pueblo y mejoraba la vida de los sectores más postergados.

No importa si es verdad. No importa si ocurrió realmente. ¿Acaso no es ése el gran enigma de las religiones? Acá nadie duda. Hay un Robin Hood mundano, de bigotes.

La capilla de Jesús Malverde en Culiacán. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com La capilla de Jesús Malverde en Culiacán. (JUAN MANUEL FOGLIA)

Juan Luis Zambrano le agradece a Dios, a Juan Judas Tadeo y a Jesus Malverde por proteger a él y a su familia. En la placa de al lado, la familia Blas Rodríguez da gracias por los favores recibidos. Y así siguen las firmas.

Hay velas por todos lados, hay rincones que generan escalofrío, hay dólares pegados con cinta scotch, hay pañuelos de todos los colores, hay un par de ventiladores de pie, flores, estampitas, agradecimientos en papelitos improvisados y otros en placas de mármol. Hay merchandising: gorras, pulseritas, adornos chiquitos, medianos y grandes, posa vasos, remeras… Hay un altar.

La fachada de la capilla de Jesús Malverde, a metros del centro de la ciudad de Culiacán. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com La fachada de la capilla de Jesús Malverde, a metros del centro de la ciudad de Culiacán. (JUAN MANUEL FOGLIA)

Malverde fue un bandido generoso. Lo dice Mario Octavio González Sánchez, el hombre que por la tarde se sienta en un banco de cemento en la vereda y vende recuerdos del santo, y por la noche se queda de sereno, atento a cualquier visitante que quiera entrar a la capilla.

“Este es el lugar más seguro de Culiacán”, sentencia sin dudar. Es que a este lugar llega cualquiera: desde el peón más humilde que viene a rogar por mantener su empleo hasta el empresario de clase alta que tiene un problema de salud o busca una seguridad divina para concretar un negocio turbio. No hay filtro para Malverde. Al parecer, el santo ayuda a todos. Aunque la leyenda lo defina como el Santo de los Narcos.

¿Cómo surgió todo? Corrían los primeros años del siglo XIX y la impronta de Malverde crecía al mismo tiempo que la preocupación del Gobierno. Así fue que empezaron a perseguirlo y ofrecieron una recompensa suculenta a quien pudiera dar con su paradero. Vivo o muerto.

El final y el principio fue el 3 de mayo de 1909. Ese día murió Jesús Malverde. Ese día nació el mito.

Los visitantes dejan dinero en las alcancías del interior de la capilla. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com Los visitantes dejan dinero en las alcancías del interior de la capilla. (JUAN MANUEL FOGLIA)Las placas de agradecimiento a Malverde. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com Las placas de agradecimiento a Malverde. (JUAN MANUEL FOGLIA)

No hay una versión definitiva sobre la muerte. Algunos dicen que un compañero lo traicionó para cobrar el dinero ofrecido por el Gobierno. Aunque el rumor que se hizo verdad afirma que en una persecución policial Malverde fue herido de bala. Consciente de que no podría sobrevivir, alcanzó a escapar y le pidió a un amigo que lo entregara. De esta manera sería él quien se llevaría la recompensa. Y luego la repartiría a los pobres.

Lo cierto (o al menos eso es lo que dicen) es que Malverde terminó colgado. “Malverde sufrió muchas injusticias y sufrió mucho de hambre: los hacendados lo maltrataban, lo golpeaban. Y por eso empezó a robar para darle a la gente que se moría de hambre. Robaba y lo repartía, iba casa por casa. Hasta que se juntaron todos los terratenientes y le pidieron al gobernador que lo atraparan. Y el Gobierno lo colgó, él murió colgado”, cuenta Mario Octavio.

Colgado es colgado de un mezquite. Acá, a dos cuadras de la capilla y a metros del centro comercial de Culiacán.

La capilla de Jesús Malverde, el Santo de los Narcos. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com La capilla de Jesús Malverde, el Santo de los Narcos. (JUAN MANUEL FOGLIA)

Allí se produjo el primer acto milagroso de Malverde.

En los años 70, el capo narco Julio Escalante ordenó matar a su hijo Raymundo porque había hecho negocios sin su conocimiento. Cuentan que el joven fue baleado y arrojado al mar. Y que en su agonía alcanzó a rezarle a Malverde. Fue allí que el milagro se produjo y un pescador rescató a Raymundo. Desde ese momento el joven prometió construir un altar para venerarlo.

Y el mito empezó a circular. Hoy la capilla (construida hace 39 años) es un punto central en la ciudad. Un embudo en el que convergen todas las bondades y miserias de esta región cargada de estigmas.

La capilla de Jesús Malverde, el Santo de los Narcos. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com La capilla de Jesús Malverde, el Santo de los Narcos. (JUAN MANUEL FOGLIA)La capilla de Jesús Malverde, el Santo de los Narcos. (JUAN MANUEL FOGLIA)© clarin.com La capilla de Jesús Malverde, el Santo de los Narcos. (JUAN MANUEL FOGLIA)

Por acá pasaron a pedir protección famosos narcotraficantes como Edgar Tellez, César Ortiz, Amado Carrillo y Rafael Caro Quintero. Dicen que una madrugada también visitó la capilla el Chapo Guzmán y dejó un papelito en agradecimiento a Malverde. La actriz Verónica Castro también estuvo en 2010.

En las rutas, en los suburbios y especialmente en los cruces de frontera es habitual ver pequeños altares improvisados con la imagen de Malverde. El Santo de los Narcos, le dicen. Aunque acá la “ayuda” no hace distinciones.

Alcanza con ver imágenes de la fiesta que cada 2 de mayo se lleva a cabo en la ciudad. Una congregación popular para venerar a este Robin Hood mundano y con bigotes.

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