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La dieta de moda en EEUU

Bob Harper se hizo célebre en EEUU con una programa de la NBC titulado ‘The Biggest Loser’, literalmente, ‘el mayor perdedor’. No se trataba de una cuestión de éxito laboral o social, sino de un reality que duró en antena de 2004 a 2017 y en el que varias personas con sobrepeso y obesidad competían por conseguir un cuantioso premio si conseguían perder el mayor porcentaje respecto a su peso inicial. El programa no estuvo exento de críticas. De hecho, los métodos empleados para dinamizar el show incluyeron dudosas píldoras de adelgazamiento, según denunciaron posteriormente algunos de los concursantes.

La información recogida en el ‘New York Post’ acusaba en concreto al médico encargado de supervisar el show, Robert Huizenga, por haber prescrito pastillas como Aderall, un tipo de anfetamina. La denuncia de la antigua concursante Leyzle Donahue, quien participó en el programa en 2008, tal y como informó el ‘New York Post’, desató una batalla legal contra Huizenga que acabó por desprestigiar al programa, que fue suspendido el año pasado. Aunque la cadena no hizo público el motivo, el propio Huizenga admitió que se suspendió debido a las acusaciones, que calificó, sin embargo, de falsas y de invenciones.

Catarsis tras un infarto al corazón

Ahora que se ha cancelado ‘The Biggest Loser’, uno de sus presentadores y entrenador personal, Bob Harper, se ha reciclado con un nuevo libro sobre adelgazamiento titulado ‘The Super Carb Diet: Shed Pounds, Build Strength, Eat Real Food’, que ha promocionado después de haber sufrido un ataque al corazón el año pasado, el mismo en el que se canceló el programa. En su libro trata de demostrar que se puede adelgazar sin necesidad de pasar hambre, ya que se basa en una combinación de carbohidratos complejos de lenta absorción, que además incluye, según su receta, proteínas de calidad, baja ingesta de grasas y mucha fibra.

Harper pone el foco en diferenciar los carbohidratos que son negativos, como el pan blanco, y propone, en cambio, la avena, las patatas dulces, el pan integral, la pasta a base de quinoa y el arroz con cáscara. Es decir, hidratos de carbono que se liberan de forma lenta y que no elevan el nivel de glucosa en sangre de forma brusca, como hacen los azúcares presentes, por ejemplo, en el pan blanco cuando se mezcla con la saliva al ingerirlo. Además, carga contra las grasas y explica que una dieta debe prescindir en gran medida de los lípidos, incluso en el caso de algunos considerados saludables, como es el caso de los aguacates o los frutos secos, que, según el expresentador y entrenador personal, “hay que vigilar para no ganar peso”.