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El pobre rendimiento de Suárez

La nota de prensa era escueta, de cuatro líneas. En ella se decía que Luis Suárez tiene molestias en la rodilla y que hará trabajo específico durante estas semanas de parón. En principio, una comunicación más, pero no es así, no es una nota más porque lo normal no es informar sobre las “molestias” de los jugadores, que están tan presentes en ellos como la propia actividad física. El deporte de élite conlleva disgustos físicos, los protagonistas recuerdan con frecuencia que no existe la mañana en la que se levanten y no exista dolor.

Suárez no está lesionado, pero los partes médicos, que en principio serían partes para contar dolencias, también han pasado a formar parte de la comunicación de los clubes de fútbol, en la que no importa tanto lo que ocurre o deja de ocurrir como mandar un mensaje. Es altamente probable que muchos compañeros de Suárez tengan molestias, pero solo el uruguayo es protagonista de un comunicado. Detrás está su ineficiencia actual.

Tres goles de Suárez

Porque Luis Suárez está jugando mal, ha marcado solo tres goles en lo que va de temporada, dos de ellos en la goleada propinada al Huesca. En el campo es una sombra del jugador que puede llegar a ser, está lento y aunque sigue siendo voluntarioso, no es capaz de ejecutar debidamente las ideas que tiene. La mayor frustración de un futbolista es que el cuerpo no responda del mismo modo que en el pasado, y parece el caso.

Suárez es uno de los mejores amigos de Messi en la plantilla y también ha sido su principal socio en las últimas temporadas. Le entiende, es capaz de descargarle balones, tirarle paredes y desmarcarse para que el argentino potencie sus cualidades. Por todo ello, aunque esté en un nivel de forma bajísimo, sigue siendo titular y es improbable que Valverde, que dirige también pensando en el ambiente, se atreva a mandarle al banquillo. En su caso, al menos, sabe que tiene disponible un jugador voluntarioso, de esos que no harán dejación de funciones cuando haya que presionar la salida de balón o recuperar la posición en el campo. Una labor gris que sigue haciendo y que, en todo caso, no justifica por sí misma su posición en el club. Eso es parte de su hoja de trabajo, pero en ningún caso se le contrató por ello.

Los delanteros, cuando no marcan, sufren. La temporada pasada ya empezó de una forma similar para el uruguayo, que luego en la fase culminante del año sí encontró el camino al gol y volvió a ser el socio perfecto de Messi, en todas sus acepciones, y no solo en las que tienen que ver con la brega, la lucha y el pundonor. En ambas temporadas, además, dio la sensación de que la pretemporada no había sido suficiente para el delantero.

© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L.

Pasado de peso

Luis Suárez tiene cierta tendencia a salirse de la forma física adecuada. A sus 31 años cada vez le cuesta más encontrar el punto físico, llega desfasado y algo fondón lo cual, lógicamente, redunda luego en todas las fases del fútbol. Porque está lento y pesado, y eso último, el peso, ha sido criticado por cierta parte de la afición. Y las molestias que ahora le llevan a maltraer, esas que han sido tan relevantes como para que el equipo médico expida un parte, no tienen en el peso el mejor aliado. David Villa, que en su momento fue delantero y sabe lo que es tener lesiones de rodilla, recuerda que él cada temporada baja un kilo, porque el tiempo no perdona y si se quiere mantener el nivel es imprescindible extremar los cuidados.

Cuando Suárez no está a tope, también se notan más sus problemas de carácter. Se podría decir que el delantero es apasionado, que se lo toma muy en serio y demás tópicos propicios que se pueden resolver sin tanto filtro diciendo que su comportamiento, con frecuencia, es inaceptable. Esta vez encontró una amarilla por protestar y es noticia, pero sigue sin haber sido expulsado nunca en la liga española. Tiene mérito, la verdad, porque en él no han faltado los desplantes, los golpes e incluso las agresiones. Esta vez, con una lupa puesta, hubiese sido fácil ver como le espetaba al linier “chupámela” después de que no señalase un penalti. Con el VAR, el nivel de jugadas sucias en el fútbol ha descendido, no solo en Suárez, en general. Señal de que sabían lo que se hacían.

Solo Munir puede ocupar su posición. En una plantilla carísima, la del Barcelona lo es, con algunos sueldos disparados, es casi imposible tener todos los recambios de calidad que se desean. La dirección deportiva decidió este verano desprenderse de Alcacer, que por más que esté brillando en Dortmund, nunca demostró estar a la altura del Barça. A falta de más espacio salarial, se conformaron con Munir, que de ningún modo puede equipararse a Suárez. Con todo, es muy complicado que deje de ser clave en el equipo, aunque el declive sea evidente. Y empiezan a surgir cantos de que más pronto que tarde saldrá del club.

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