Aunque cientos de niños separados de sus familias después de cruzar la frontera han sido liberados por orden judicial, el número total de chicos migrantes detenidos se ha disparado al más alto jamás registrado, una importante contradicción con los esfuerzos de la administración Trump por reducir el número de familias que llegan ilegalmente a los Estados Unidos.

Los niveles de población en los refugios contratados por el gobierno federal para niños migrantes se han disparado más de cinco veces desde el verano (boreal) pasado, según los datos obtenidos por The New York Times, alcanzando un total de 12.800 este mes. En mayo había 2.400 niños bajo custodia.

Un centro para menores, en el Tornillo Texas. /AP© clarin.com Un centro para menores, en el Tornillo Texas. /AP

Los enormes aumentos se deben no a la afluencia de niños que ingresan al país, sino a una reducción en el número que se libera para vivir con familias y otros patrocinadores, según sugiere la información recopilada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Algunos de los que trabajan en la red de refugios para migrantes dicen que el cuello de botella está forzando tanto a los niños como al sistema que los cuida.

Muchos son adolescentes de América Central y están alojados en un sistema de más de100 refugios en todo Estados Unidos.

Los nuevos datos muestran que a pesar de los esfuerzos de la administración Trump para desalentar a los migrantes centroamericanos, aproximadamente el mismo número de niños cruzan la frontera como en años anteriores. La gran diferencia, dijeron los que están familiarizados con el sistema de refugios, es que la burocracia y el temor provocados por una aplicación más estricta de la inmigración han desanimado a los familiares de venir a buscar a los niños.

La capacidad de refugio oscilado cerca del 90 por ciento desde al menos mayo, en comparación con el 30 por ciento de hace un año.

“Cuanto más cerca estén del 100 por ciento, menos capacidad tendrán para abordar algo imprevisto”, dijo Mark Greenberg, quien supervisó el cuidado de niños migrantes para el Departamento de Salud y Servicios Humanos bajo la presidencia de Barack Obama.

La administración pareció moverse para abordar eso el martes, cuando anunció que triplicará el tamaño de una “ciudad de tiendas de campaña” temporal en Tornillo, Texas, para albergar hasta 3.800 chicos hasta fin de año. Los defensores de los inmigrantes y los miembros del Congreso reaccionaron con angustia ante las noticias, porque las condiciones son muchos más duras en estas instalaciones grandes y sobrepobladas en comparación con los refugios tradicionales.

Instalaciones como la de Tornillo también son más caras de operar, según la representante Rosa DeLauro. Ella dijo que tales instalaciones cuestan alrededor de 750  dólares por niño por día, o tres veces la cantidad de un refugio típico.

Por Caitlin Dickerson, The New York Times

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