Sobornos, matanzas, trasiego, robo de miles de dólares decomisados en la aduana de La Flecha, muestra una investigación de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en contra del oficial de policía Carlos Alberto Valladares García, quien es el cabecilla de un grupo de uniformados que terminaron sirviendo al cartel de Los Cachiros.

Esta investigación fue presentada en el caso 1:15-Cr-00174-LGS en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, de Estados Unidos, contra Carlos Alberto Valladares García, quien formó parte de la Policía Nacional y ahora responde a la acusación de conspiración para transportar cocaína a los Estados Unidos.

El reporte investigativo data del 22 de marzo del 2017, según lo declarado por el oficial en la embajada de los Estados Unidos, tras entregarse cuando fue acusado en New York, por delitos relacionados con el narcotráfico, junto otros cinco de sus colegas.

Valladares García relató cómo fue su relación con los primos de Los Cachiros y estos lo llevaron al cabecilla del cartel, Devis Leonel Rivera Maradiaga, quien junto a su hermano están imputados también en Estados Unidos, siendo testigos de la fiscalía del Distrito de New York en contra de otros hondureños, entre ellos Fabio Lobo y otros capos.

A la 1:51 del 3 de marzo del 2017, Valladares García aceptó cooperar con dos agentes de la DEA acreditados en la embajada de los Estados Unidos, Larry Rodríguez y Gary Travis. El oficial todavía no estaba bajo arresto cuando tomó la decisión de relatar sus episodios de policía malo.

Valladares García comenzó como agente de investigación del Ministerio Público el 17 de septiembre de 1995. De 1995 a 1999 fue investigador de homicidios en San Pedro Sula. En el 2000 fue transferido a Tegucigalpa para trabajar en casos especiales, hasta el 2002 cuando nuevamente fue enviado a San Pedro Sula a realizar cambios en la oficina de la División de Homicidios.

En el 2001, Valladares ascendió a inspector y en el 2005 fue enviado como jefe de la Policía en El Progreso, Yoro. Al año siguiente, Valladares volvió a San Pedro Sula para realizar cambios de personal. Y en el 2009 fue asignado de coordinador de investigación en Santa Bárbara.

Tres años más tarde, Valladares fue asignado a Gracias, Lempira, como jefe policial. Recibió un reconocimiento de la embajada de los Estados Unidos por su trabajo relacionado a los crímenes de jóvenes cuando estuvo de jefe en El Progreso.

Adicionalmente, Valladares recibió el reconocimiento de la Policía de Honduras por su excelente trabajo como oficial de policía. En el 2006 se graduó, con honores, de abogado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Y logró su licencia de investigador criminal en la universidad policial de Tegucigalpa.

En el 2014, Valladares fue despedido de la Policía Nacional de Honduras por haber fallado la prueba del polígrafo en junio del 2013 y no pasó las pruebas de confianza aplicadas a los policías. Falló cinco preguntas del examen si se había asociado con el crimen organizado, si había tenido contacto con drogas ilegales, si había aceptado sobornos.

Valladares se puso más nervioso a medida avanzaba la aplicación de la prueba del polígrafo y se tuvo que salir por un momento para tranquilizarse. La opinión del examinador de polígrafo fue que Valladares ya no era apto para ser un oficial de policía, porque había fallado todas las preguntas tratando de usar contramedidas. Desde 2014, Valladares trabajó como abogado defensor.

El oficial dijo que su mala suerte comenzó cuando en el 2004, siendo jefe de Homicidios, investigó un tiroteo en el hotel La Cordillera, de San Pedro Sula. Posteriormente, Valladares descubrió que el motivo del ataque estaba relacionado con las rivalidades entre el narcotraficante Jorge Echevarría Ramos y Los Cachiros. Los objetivos previstos fueron Jorge y su novia Margarita Lobo.

El ataque estaba relacionado con el homicidio del hermano menor de Los Cachiros, presuntamente perpetrado por Echeverría Ramos en el reciente pasado.

Cuando Valladares respondió a la escena del ataque, otro tiroteo tuvo lugar en una clínica cercana donde se encontraban los heridos. Un guardaespaldas no identificado, de Margarita Lobo, fue asesinado en este segundo ataque. Jorge y Margarita sobrevivieron. Echeverría Ramos posteriormente ofreció 30,000 dólares a Valladares para incriminar a Los Cachiros, pero el oficial rechazó la oferta.

Durante 2004, Samael Méndez, un oficial de policía que trabajaba para Valladares y presunto sicario de Los Cachiros, le dijo que un soplón no especificado mandaba un mensaje para que dejara a Los Cachiros en paz o sería asesinado. Valladares rechazó la oferta y solicitó la transferencia de Méndez a otra jurisdicción.

Valladares fue abordado por el inspector de policía Elvin Salinas y un primo de Los Cachiros, Liser Antonio Fúnez. Ambos le ofrecieron un soborno por la cantidad de 15,000 lempiras, que Valladares aceptó en marzo de 2004.

El soborno consistía en impedir que Valladares ejecutara una orden de arresto contra Devis Leonel Rivera Maradiaga, por el intento de asesinato de Echeverría Ramos y Margarita Lobo, y dejar a Los Cachiros tranquilos, durante las próximas vacaciones de Semana Santa.

El siguiente mes, Valladares fue abordado nuevamente por Fúnez, quien le dijo a Valladares que Devis Leonel Rivera Maradiaga, alias Leo, quería encontrarse con Valladares. En abril de 2004, Valladares se reunió con “Leo” en una gasolinera en el bulevar camino a El Progreso.

Leo hizo una propuesta a Valladares: conseguir el mejor abogado en San Pedro Sula para organizar una audiencia judicial para proporcionar una declaración voluntaria en la que Leo negó cualquier participación en un delito.

Leo no usó a los abogados de Valladares y posteriormente encontró a otros abogados que arreglaron los procedimientos de la corte, usando y personificando a Leo como Oscarito LNU, un primo de Los Cachiros.

Los tribunales fueron pagados por los abogados y, después del procedimiento, Leo se fue. Posteriormente, Valladares se reunió con Moncho Lobo, el padre de Margarita Lobo, para disuadir a Margarita Lobo de presentar cargos contra Los Cachiros por el ataque de disparos.

Cada vez que Valladares aconsejaba a Leo sobre asuntos legales o proporcionaba cualquier otra asistencia, a Valladares se le pagaba entre 20,000 y 30,000 lempiras. Valladares ayudó a “Leo” en otros asuntos, como facilitar la recuperación de la licencia de un amigo y, en otra ocasión, recuperar y devolver una pistola perteneciente a otro amigo que había sido capturado por la Policía.

LOS GRILLOS

Cuando se le preguntó acerca de su participación en el tiroteo en el aeropuerto de San Pedro Sula alrededor de 2011, Valladares declaró que Leo le había pedido que lo acompañara en la tarde.

Valladares, que en aquel momento estaba asignado a Quimistán, Santa Bárbara, condujo a Leo al aeropuerto internacional de San Pedro Sula y esperó en el estacionamiento.

Leo luego le preguntó a Valladares si podría obtener conos de tráfico naranja que usaban los policías.

Una vez en el estacionamiento del aeropuerto, Leo ordenó a Valladares que abandonara el área nuevamente. Cuando Valladares se alejaba del aeropuerto, escuchó una lluvia de disparos.

Valladares afirmó que los objetivos del ataque eran miembros de la organización criminal Los Grillos. Valladares agregó que un sicario que trabaja para Los Cachiros sabe que Dorian Sobalbarrro estuvo involucrado en la coordinación del ataque.

“Leo” le dijo a Valladares “ahora vas a escuchar cómo es una guerra” y luego le dijo que mejor se fuera del área del aeropuerto otra vez. Alejándose de la zona, el oficial escuchó el tiroteo donde mataron a la banda de Los Grillos.

RECUPERÓ $2 MILLONES

Valladares declaró que en 2010-2011 le ayudó a “Leo” a recuperar 2 millones de dólares estadounidenses que habían sido decomisados en un vehículo en La Flecha, Santa Bárbara. El dinero provenía de una transacción que debían pagar los asociados del Miguel Arnulfo Valle, pero “Leo” terminó vendiendo las drogas a otro narcotraficante no identificado.

Una vez recuperado, Valladares le dio el dinero a Elvin Escalante y Orlin Maradiaga, ambos trabajadores de Los Cachiros. Valladares dijo que alrededor de 100,000 dólares estadounidenses se dejó dentro del vehículo para ser presentado como un embargo a las autoridades y que no sospecharan de la extracción del dinero que se había dado antes.

Valladares indicó que en 2012-2013, estuvo involucrado en la recepción de más de 200 kilogramos de cocaína en una pista de aterrizaje clandestina en Cortés.

Dijo que él no estaba armado, ya que no era necesario, pero había un gran grupo de personas con rifles de asalto AR-15 y AK-47. Mientras el avión aterrizaba, Valladares dijo que se ocultó en un árbol y no tenía que coordinar nada.

El cargamento de cocaína, según Valladares pertenecía a “Luisón” (Valladares cree que “Luisón” es Luis Escalante). Leo pagó 3,000 por esta participación.

También se le acusa de contactar a los otros seis oficiales que estaban al servicio de Los Cahiros para recibir un cargamento de cocaína, en el que implicaban a Fabio Lobo en una operación coordinada con infiltrados de la DEA.

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