Un patín. Y dos campeones. El primer adelantamiento antes de empezar la carrera. Lewis Hamilton subido al patinete en el pit lane, después del desfile de pilotos, pasa rozando a Sebastian Vettel que camina hacia el box de Ferrari

Aún faltaban veinte minutos para el inicio de la carrera cuando Lewis Hamilton comenzó a ganar la carrera. Hablábamos de presión hace unos días. Y de Ferrari. Y de Vettel. En realidad empezó a ganar mucho antes, quizá haciendo ver a los Ferrari que eran muy superiores a su Mercedes. Sí, pero no tanto. Porque cuando los semáforos se apagaron en el increíble circuito de Monza comenzó otra carrera y el supercampeón británico se lanzó a por una victoria en la que creía a pesar de que todo el mundo veía ya a su rival alemán subido al podio del autodromo feliz ante los tifossi. Hubo incluso algún periodista que habló de dejarse bigote si no ganaba un Ferrari. Lo daban por hecho. Todos, menos Hamilton.

Raikkonen salió bien, pero ya en la primera curva el inglés se tiró a por Sebastian y se tocaron. En la segunda ocurrió todo. Lewis estaba ya por delante tras una gran frenada y Seb se echa un lado, se tocan y el alemán hace un trompo y se queda último. Coche de seguridad en pista. Problemas en el Toro Rosso de Hartley. Bueno para Vettel y su remontada.

Poco después llega la primera gran batalla de una bonita guerra entre Hamilton y Raikkonen. El Mercedes pasa al Ferrari, pero después Iceman vuelve a adelantar a su rival.Tremendo. A partir de ahí varias carreras en una, la de la victoria, la del podio entre Bottas y Verstappen, la de Vettel por quedar lo más arriba posible, la de Sainz por los puntos, la imposible de Alonso…

El asturiano en uno de sus grandes premios más especiales quería dar espectáculo, salía decimotercero y llegó a ser décimo, ganó frenadas a un coche como el de Checo Pérez casi 20 km/h más rápido que el suyo, pero… en la vuelta diez abandona con problemas en su McLaren. Vergüenza. Mucha. Lastima. No lo merece.

Pero no hablaremos más de lo que pudo ser y no será, perdonen la tentación y la tristeza. Les contaba de Hamilton. Kimi entra antes a boxes, líder, es el momento del Hammertime, le dicen al inglés. “Hamilton está fuera, tienes que tirar ahora Kimi, momento crítico”, le dicen a Raikkonen. El finlandés hace vuelta rápida, después Lewis. Batalla total. El de Ferrari entra antes de tiempo por un engaño de Mercedes, sacaron a los mecánicos, se volvieron a meter, pero Ferrari entro. Eso provocó que los neumáticos de Raikkonen sufriesen, se viniesen abajo y por eso al final llegó la remontada de Hamilton.

Y la ayuda de Bottas. Hamilton sale a cuatro segundos, pero en ese momento Valtteri que no había parado aguanta a su compatriota hasta que llega el inglés a menos de un segundo. Prepara el adelantamiento y en la vuelta 45 destroza al campeón de 2007, se pone líder y acaba ganando la carrera.

Por detrás un nuevo episodio de Verstappen y su agresividad, echa a Bottas de la pista y le ponen cinco segundos. Al final podio merecido del otro Mercedes. Y mientras Vettel llegó hasta el cuarto puesto con el misil rojo, se queda a 30 puntos de Hamilton.

En cuanto a Sainz, noveno con un Renault que no corría nada en las rectas hizo lo que pudo. Puntos otra vez. Y en la recta de meta, al final banderas de Ferrari, pero… Silencio total. Grada rota. Rojo descolorido por el plata. No lo esperaban los tifossi. Estaba preparada otra cosa. Y Alonso, ese que fue su héroe, salía caminando por la puerta principal firmando autógrafos, de despedida…

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