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Los Hisopos, ¿Amigos o enemigos de los oídos?

Mucho se ha escuchado de estos señores cabeza de algodón, pero acá te aclaramos las dudas que muchos queremos saber sobre la práctica de estos de cómo utilizar hisopos para limpiar los oídos.

Es importante saber que no hace falta limpiar los oídos, dado que tienen su propio proceso automático de limpieza.

El cerumen (sustancia amarillenta y cerosa secretada en el conducto auditivo) juega un papel importante en la limpieza de los oídos:

Ofrece protección contra algunas bacterias, hongos e insectos, sin embargo, su exceso puede ser perjudicial.

Lo que sí es saludable es efectuar una limpieza delicada de la zona externa del aparato auditivo, la oreja.

Para ello, puedes utilizar una toalla o paño húmedo, agua tibia y jabón. También, puedes emplear los hisopos, pero sin introducirlos en el oído, solo para limpiar los conductos externos y nunca introducirse más de lo recomendado, pues de lo contrario podría provocar daños u otitis.

Es necesario tener mayor atención con los niños y evitar que sean ellos mismos quienes se limpien.

El hisopo es únicamente para la limpieza de los surcos externos del oído, sin embargo, los niños suelen ingresarlo hasta las capas más profundas, maltratando el conducto auditivo y favoreciendo el ingreso de hongos y bacterias, lo que ocasiona una otitis.

Si el hisopo se introduce de forma profunda puede producir traumatismos y  laceraciones, lo que también puede llevar a la “posterior aparición de una otitis o infección en el conducto auditivo”, señala la audióloga Beatriz de Caballero.

En aquellos caso en que se sufras de una abundante segregación de cerumen: y que no pueda ser expulsada por el mecanismo natural, lo mejor será ir a un profesional que limpie los conductos con los instrumentos adecuados.

El mal uso de los hisopos puede empujar la cera alojada en la parte exterior del oído hacia el interior, provocando obstrucciones e infecciones.

En cuanto a la higiene…

• El mejor momento para la higiene es durante el baño.

• La periodicidad de la higiene del oído debe ser de días alternos.

• Acude al especialista para una revisión anual de los oídos.

• Aumenta la precaución en los bebés para evitar otitis.

• No coloques dentro del oído objetos que no fueron fabricados para tal propósito (por ejemplo llaves, puntas de lápiz, hisopos) para limpiarlos por dentro.

• Limpia tus oídos siempre por fuera y con la punta de una toalla.

Está demostrado que los auriculares y tapones protectores contra ruido producen acumulación de cerumen, mientras que los hisopos en lugar de extraerlo lo llevan hacia la cavidad interna. Tampoco deben usarse las irrigaciones con agua o aceite, de manera casera, para limpieza de los oídos.