Inicio Internacionales La primavera centroamericana arde en Nicaragua

La primavera centroamericana arde en Nicaragua

Las protestas en Nicaragua continúan mientras se alcanza una solución a la peor crisis que atraviesa el país desde los 80. La Iglesia Católica anunció esta semana que intentará retomar el diálogo entre la alianza opositora y el Gobierno de Daniel Ortega, paralizado el pasado 25 de junio. Mientras, la Organización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas (ONU) mostraron su apoyo para buscar una salida.

Hay convocadas para hoy movilizaciones para exigir la liberación de los presos políticos y el Gobierno anunció una contramarcha para pedir justicia por las víctimas del “terrorismo golpista”, informó el periódico ‘La Prensa’.

Las protestas que llenan las calles de Managua desde el pasado 18 de abril, primero contra las reformas de la seguridad social y después reclamando la salida del matrimonio Ortega del poder, recuerdan que la ‘primavera centroamericana’ sigue viva en la región. El caso de corrupción ‘La Línea’ indignó al pueblo de Guatemala, que se lanzó a las calles con lemas como ‘Yo no tengo presidente, Otto Pérez ¡Fuera ya!’. El rugido de las masas se extendió a los países vecinos. En Honduras surgió la ‘revolución de las antorchas’ en busca del fin de la impunidad, en Nicaragua pidieron transparencia en los procesos electorales y en El Salvador reclamaban una vida en paz. Aquel espíritu sigue despierto en algunos países de la región.

NICARAGUA

La primavera no explotó con tanta fuerza en Nicaragua hace tres años, cuando se pedía transparencia en los comicios de 2016, que finalmente acabaron ganando Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo. En cambio, las marchas que se desarrollan desde abril han abierto una grave crisis y, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, ya se han producido 448 muertes.

La sociedad ha cambiado durante estos tres últimos años, resultado de todas las agresiones y atropellos a nuestros derechos humanos y constitucionales”, explica por teléfono Fernando Sánchez (20 años), estudiante de Comunicación y miembro de la Coalición Universitaria, compuesta por varios movimientos universitarios y que participa en los diálogos con el Gobierno. En su opinión, lo ocurrido es un “estallido social que hizo despertar al pueblo nicaragüense” y que ha triunfado “porque no hemos dejado que ningún partido político infiera”.

Félix Madariaga, director ejecutivo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) de Nicaragua, coincide con la visión de Sánchez, ya que al ser una “insurrección” sin vínculos con formaciones de oposición “permitió que diversos sectores de la sociedad, incluso numerosas personas que antes votaron por el FSLN [Frente Sandinista de Liberación Nacional], salieran a las calles a expresar su indignación acumulada por más de una década de abusos del régimen de Ortega”.

Los jóvenes están jugando un papel destacado en estas protestas, como ocurriera en Guatemala y Honduras. En la actualidad, Sánchez, alumno de la Universidad Centroamericana (UCA), se ha visto obligado a huir a Costa Rica, como otros estudiantes o activistas. Según estimaciones de Naciones Unidas, al menos 23.000 nicaragüenses han escapado al país vecino.

Los obispos, a los que Ortega calificó de “golpistas”, también han ocupado un papel destacado en esta crisis. La Conferencia Episcopal ha ejercido desde mayo como mediadora de las conversaciones, las cuales se paralizaron el 25 de junio. “Estamos haciendo las gestiones para retomar el diálogo”, dijo el cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes, informó Efe, y aseguró que es “la única vía para solucionar los problemas”.

Ortega señaló en una entrevista reciente con la cadena CNN que está dispuesto a volver al diálogo con la mediación de la ONU. Por su parte, este organismo anunció que está estudiando qué papel asumir.

La Alianza Cívica, el conglomerado de diversos sectores de la sociedad que participa en el diálogo, también pidió retomar las conversaciones y la OEA formó un “grupo de trabajo”, compuesto por 12 países, con el fin de apoyarlo.

Madariaga no cree que el Gobierno vaya a sentarse a negociar. “En la primera sesión del diálogo se vieron [Ortega y Murillo] como mortales interpelados por los líderes estudiantiles y los campesinos. No les veo sentándose en el diálogo de nuevo a menos que sea en un escenario en que al fin se lleguen a acuerdos satisfactorios para ambas partes”, analiza vía correo electrónico el director del IEEPP. “El diálogo sólo se destrabará con una fuerte presión internacional”, concluye el analista.

“El diálogo está suspendido porque nunca hubo voluntad política de parte del régimen”, apunta el estudiante universitario Sánchez, quien asegura que continuarán las marchas y confía en salidas pacíficas.

“Las posibles soluciones son presionar al régimen a nivel internacional, continuar con las sanciones a los cómplices y a la familia Ortega-Murillo”, añade. El joven integrante de Coalición Universitaria considera importantes unas elecciones anticipadas, “pero siempre y cuando se creen las condiciones”.

GUATEMALA

Aquí fue donde primero prendió la chispa de la indignación hace tres años. El Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) -se creó a raíz de un acuerdo entre el Gobierno y Naciones Unidas, instalándose en el país en 2007- destaparon un escándalo de fraude aduanero, conocido como ‘La Línea’, en el que estaba involucrado el entonces presidente Otto Pérez Molina. El ex general acabó en la cárcel y el cómico Jimmy Morales fue elegido en las urnas el 25 de octubre de 2015.

Una de aquellas voces que resonó en ‘la plaza’, como se conocía al lugar donde se celebraban las marchas, fue la del joven Álvaro Montenegro (30 años), periodista y miembro del movimiento ‘Justicia Ya’. “Del espíritu de las protestas de 2015 quedan muchas organizaciones nuevas que se han articulado con diferentes expresiones en la búsqueda no sólo de una continuación de la lucha por la justicia, sino también de proposiciones de reformas y de lograr soluciones”, explica por teléfono.

En cuanto a avances, “hubo algunas reformas que pueden tener efectos positivos de cara a las próximas elecciones [serán en 2019] en el sentido de controlar un poco mejor el financiamiento, ha habido una serie de casos judiciales que han desnudado el sistema político electoral y cómo los diferentes poderes se entrelazan entre sí para mantener una acotación del Estado muy fuerte”, detalla el joven activista. Sin embargo, “se ha generado también una ola de ataques mediáticos hacia los activistas y trabajadores de justicia”, añade Montenegro.

Cuando el nuevo presidente tomó posesión el 14 de enero de 2016, se volvieron a convocar movilizaciones, como muestra de que la población permanecía alerta. “Jimmy Morales terminó siendo igual que lo que siempre criticó: la vieja política, como él mismo la llamaba”, denuncia Montenegro. Entre otros escándalos, el mandatario guatemalteco fue señalado por financiación electoral ilegal, pero el Congreso le blindó al rechazar retirarle la inmunidad, algo que pedían la Fiscalía y la CICIG. Aquella decisión y los intentos del mandatario de expulsar a la CIGIG del país sacaron de nuevo a los guatemaltecos a las calles.

HONDURAS

El papel de la CICIG, que apoya el trabajo de investigación de casos de corrupción del Ministerio Público, fue clave en Guatemala. Precisamente, la ‘revolución de las antorchas’ reclamaba en Honduras un órgano similar que permitiera combatir la impunidad. Lo que levantó a los hondureños fue un desfalco a la seguridad social y que parte de ese dinero fuera a la campaña del presidente Juan Orlando Hernández. Las convocatorias de paros se extendieron por las redes sociales y al caer la noche los ciudadanos marchaban portando antorchas y banderas.

“En la historia de Honduras hay un antes y un después de 2015, la juventud ha sido marcada con este espíritu combativo y beligerante y, de eso, no hay vuelta atrás”, recuerda por ’email’ Gabriela Blen (30 años), una de las organizadoras de aquellas marchas y hoy dirigente del Movimiento Indignados y directora ejecutiva de la Coordinadora Estudiantil Anticorrupción (CEA).

La movilización de 2015 también dio como fruto la instalación de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) de la Organización de Estados Americanos (OEA). “Los dirigentes del Movimiento Indignados que decidimos apoyar la Misión sufrimos una espantosa campaña de ataques y difamación por parte del Gobierno”, apunta la directora de CEA, agrupación que respalda de diversas maneras la lucha contra la corrupción. Esto provocó que se viera a la MACCIH como un “fracaso”. A pesar de todo, pronto “comenzaron las investigaciones contra las redes de corrupción dentro de las estructuras del Estado”, agrega la dirigente del Movimiento Indignados.

Las elecciones generales del pasado 26 de noviembre provocaron que las calles se volvieran a ‘incendiar’. El opositor Salvador Nasralla, de Alianza de Oposición a la Dictadura, denunció supuesto fraude en los comicios y sus seguidores salieron a protestar. La violencia tiñó aquellas marchas. Finalmente, el Tribunal Supremo Electoral declaró a Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, ganador, repitiendo así mandato. Tras aquella crisis, continúan las convocatorias de manifestaciones por parte de los jóvenes, pero “se ha reforzado el miedo y la apatía”, según la activista hondureña. Sin embargo, “antes era impensable que un corrupto fuese investigado por robar dinero del pueblo”, explica Glen.

EL SALVADOR

Más tímidas aún fueron las marchas en El Salvador. “Toda esa primavera guatemalteca no recaló entre los salvadoreños, ni las protestas hondureñas, así como toda esta manifestación nicaragüense”, destaca Óscar Martínez, periodista salvadoreño de ‘El Faro’. Es más, 2015 “terminó siendo el año más homicida del que existe registro fiable en el país: 103 homicidios por cada 100.000 habitantes. No hemos tenido un año más brutal que ése”, destaca el reportero.

Los casos de corrupción salpican tanto a la derecha, representada por el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), como a la izquierda, liderada por la ex guerrilla, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). “Todavía la polarización pesa mucho”, apunta Martínez, de ahí que no triunfen las marchas en este pequeño país.

Sí se creó el Grupo Especial contra la Impunidad, liderado por el fiscal Douglas Meléndez, intentando seguir el modelo de Guatemala.

 

Publicidad