Entre ellos, todo ha ocurrido súper rápido. Hace unos meses, Ariana Grande y Pete Davidson comenzaban a salir y semanas después anunciaban su compromiso, al estilo celebrity.

El anillo de prometida, en forma de pera, que ahora luce la cantante le costó al cómico 93.000 dólares, pero el apartamento que su novia adquirió en Chelsea, en Manhattan, ascendía a 16 millones de dólares.

Hace unos días, Davidson reconoció que en su primera cita él ya había bromeado con la idea de casarse y ahora ella desgrana los futuros pormenores de su vida de casada. “Creo que llegará un día en el que solo seré Ariana. ¿Es una locura?”, le dijo la cantante a Ebro Darden, en el podcast Apple Music Beats, antes de anunciar que no renunciaría a su apellido cuando se casase con Davidson.

Cuando eso ocurra, Ariana se convertirá (al menos, en su carné de identidad) en Ariana Grande-Davidson. “Tengo que mantener lo de Grande porque proviene de mi abuelo. Lo tengo presente en cada cosa que hago, y él estaba súper orgulloso de su nombre, así que tengo que mantenerlo”, reveló.

Un gesto que no nos sorprende, teniendo en cuenta que Ariana siempre se ha mantenido fiel a sus principios. También ahora. “Fue sencillo y muy dulce”, reveló la actriz en una entrevista que le hizo su amigo Zach Sang. “Estábamos por ahí y él tenía consigo el anillo, así que me hizo la pregunta. Fue súper dulce. No se puso de rodillas ni nada así, gracias a Dios, porque eso habría sido súper empalagoso”, insistió.

De hecho, la cantante no había planificado que le ocurriese algo así nunca. “No soy una persona muy tradicional, por eso nunca pensé que me fuese a casar. No lo vi venir, es decir, nunca deseé algo así, siempre pensé ‘Que le den’, no tiene sentido. De hecho, me preguntaba ‘¿Para qué?’. Pero cuando estuve con la persona indicada lo entendí”, zanjó la cantante.

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