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Razones por las que deberías evitar el alcohol

Redacción Diario QuienOpina.com julio 4, 2018 Comentarios desactivados en Razones por las que deberías evitar el alcohol
Razones por las que deberías evitar el alcohol

¿Cuánto alcohol debemos consumir? La respuesta a esta pregunta no tiene nada que ver con hacer el ridículo (ese sería otro tema), o con esos alardes grandilocuentes de desinhibición que algunos han vivido de forma descontrolada en algún momento de subidón etílico. La técnica superior en dietética y coach nutricional Susana León lo dice claro: “el alcohol es tóxico”, sentencia. “Incluso en pequeñas cantidades empieza a liberar etanol y acetaldehído”, este último el carcinógeno más común del mundo, con presencia en numerosos alimentos fermentados y principal responsable, además, de ese conjunto de síntomas que conocemos comúnmente como resaca.

De hecho, el Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer alertó en 2016 de que una simple copa al día puede tener relación directa con el desarrollo de siete tipos de cáncer: cavidad oral, colon, hígado, mama, faringe y laringe, esófago y estómago. En un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Oncology, este organismo alertaba de que una sola bebida alcohólica al día podría aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 5%, alcanzando un 17% en el caso del cáncer de orofaringe y el 30% en el de esófago. 

Una pareja degusta una copa de vino© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Una pareja degusta una copa de vino

“La teoría de que un vasito de vino al día es positivo está totalmente demolida por numerosos estudios”, afirma León, quien recuerda que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba en su completo informe Alcohol in the European Union. Consumption, harm and policy approaches, del año 2012, que el consumo de alcohol tiene relación directa con más de 60 tipos de enfermedades.

La organización alertaba de que cerca del 16% de personas que beben alcohol ingiere ocasionalmente grandes cantidades, lo que se conoce como “atracón de alcohol”, un hábito muy perjudicial para la salud, e instó a los gobiernos a tomar medidas para luchar contra el consumo excesivo de alcohol dadas las “estadísticas alarmantes”, especialmente en Europa.

Por otra parte, un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido), publicado en la revista The British Medical Journal, establecía el “consumo moderado” en unos cinco vasos de vino a la semana, y alertaba de que incluso esta ingesta afecta a la función cerebral. El alcohol tiene, además, “calorías vacías y ningún beneficio nutricional destacable”, alerta León, de manera que sería un error prescribirlo en una dieta saludable. “Su consumo debería ser muy esporádico”, recomienda.

El jefe de la unidad de Hepatología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona y catedrático en Medicina Interna de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Joan Genescà, matiza. “Siempre hemos oído que el consumo de alcohol debería ser moderado. Yo diría que tiene que ser bajo”, aunque asegura que es un tema complicado, “que actualmente se encuentra en revisión, ya que la tendencia en los últimos años ha sido aumentar el nivel de seguridad y reducir las dosis que se habían recomendado tradicionalmente”.

Genescà se queda con la recomendación de la OMS: no superar los 20 gramos de alcohol al día para las mujeres y 30 gramos para los hombres, lo que equivaldría aproximadamente a una copa diaria. Una cifra muy alejada de lo que se ha considerado tradicionalmente “consumo moderado”, cuando se hablaba de tres e incluso cuatro copas diarias y se prescribían como beneficiosas para la salud, una recomendación que, según León, “ha sido tumbada por la ciencia desde diversos frentes”.

Genescà insiste en que es complicado establecer una cantidad de alcohol recomendada, no solo porque es un tema en revisión, sino porque depende en gran medida de factores individuales, aunque “numerosos estudios demuestran que un consumo bajo está asociado a la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular, siempre que no se superen esos 100 g semanales que recomienda la OMS”.

cerveza© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. cerveza

La nutricionista y sumiller de La Gastronòmica, Clara Antúnez, coincide. “Está claro que existen evidentes efectos perjudiciales del alcohol, pero también beneficiosos, pues no olvidemos que la cerveza es una fuente de vitamina B e hidratos de carbono, mientras que el vino contiene antioxidantes, y los clásicos polifenoles que favorecen el funcionamiento del sistema cardiovascular”. El reto ahora es dilucidar, asegura Antúnez, “en qué cantidades disfrutamos de sus beneficios y evitamos sus posibles efectos adversos”. La sumiller coincide con Genescà en recomendar una copa diaria, quedando los destilados de alta graduación totalmente fuera de la lista.

Para Antúnez, la cerveza y el vino no solo tienen una graduación alcohólica menor, y por lo tanto son más asimilables para el hígado, sino que “proceden de un producto natural del que vamos a aprovechar algunas de sus propiedades”. Conviene recordar, asimismo, que existe una predisposición genética a la metabolización del alcohol, explica Antúnez. “Los países mediterráneos y europeos en general tendemos a metabolizar mejor el alcohol que los asiáticos”, los cuales registran mayores concentraciones de la enzima ADH, responsable de la metabolización del alcohol.

Una comida entre amigos, con vino© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Una comida entre amigos, con vino

Genescà alerta, asimismo, de los efectos sobre el hígado del consumo de alcohol en grandes cantidades. “Desde la enfermedad hepática crónica, ya que el hígado se convierte en un depósito de grasa, a la cirrosis o el tumor hepático”, sin olvidar las consecuencias psicosociales, en muchas ocasiones dramáticas, que se traducen en un “mayor riesgo de sufrir accidentes laborales o de tráfico, dependencia, alteración del carácter o irritabilidad”, asegura. No es posible, sin embargo, aislar el alcohol de otra serie de factores que influyen también en el riesgo de padecer determinadas patologías, “como son obesidad, llevar una vida sedentaria o la diabetes”, explica.

Para explicar de forma simple cómo reacciona el hígado a un consumo excesivo de alcohol, Antúnez utiliza la metáfora de una depuradora. “En los pueblos pequeños, las depuradoras que normalmente son capaces de filtrar los residuos que general los habitantes del pueblo, se ven totalmente desbordadas cuando llega el verano y con él los turistas, y no tienen capacidad para absorber toneladas de material”, afirma. Por este motivo, Antúnez recuerda a todos los bebedores compulsivos de fin de semana, que en un solo día son capaces de consumir lo que la OMS recomienda para toda una semana, que siempre es preferible beber un poco cada día que someter al hígado a ese sobreesfuerzo una o dos veces por semana.

Bebiendo al volante© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Bebiendo al volante

Genescà coincide en que “la mayoría de la población no consume alcohol a diario, lo hace esporádicamente pero en grandes cantidades”, y alerta sobre los peligros del llamado binge drinking, muy habitual entre los jóvenes, un termino que se refiere al consumo rápido e intensivo de alcohol el periodos cortos de tiempo, un patrón muy habitual en los países nórdicos “que podría dar lugar a daños cerebrales a medio plazo”. Un patrón de consumo que, según el catedrático, “está comenzando a copiarse en España”, pese a que los últimos estudios afirman que la mortalidad por enfermedad hepática en los países del sur de Europa se ha reducido considerablemente, mientras que sigue aumentando en los países nórdicos y el Reino Unido. “En algo tenemos que ir por delante”, bromea.