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Lo que le espera a Messi

Redacción Diario QuienOpina.com julio 3, 2018 Comentarios desactivados en Lo que le espera a Messi
Lo que le espera a Messi

Messi tiene 31 años ya. Hace rato no es “el pibe” pero cada tanto caemos en la tentación de decir “si el pibe nos salva, si el pibe anda bien, si el pibe se ilumina”. Cuando nos damos cuenta de la edad hacemos referencia a su estatura física: “si el enano nos salva, etc…” para decir lo mismo. Vimos crecer a Mascherano y pasar de benjamín a hombre, incluso veterano. Pero no a Messi. Todos estos años pasaron pensando que había que armar un equipo alrededor de Messi, para potenciar a Messi, para respaldarlo y todos estos años estuvimos equivocados. Hay que armar un equipo.

No se arma un equipo si no hay un líder que tenga una idea clara. Lo primero que debe tener un equipo es una estructura sólida que no cambie en función de un penal mal pateado, un mal cierre, un simple error en el juego o si el rival juega con 4-4-2 o 4-3-3. O sea, lo que se necesita es un líder muy diferente a lo que fue Sampaoli. Alguien que decida en función de la capacidad de los jugadores cuál va a ser la base, la columna vertebral, la estructura de la próxima Selección y después ir sumando a los acompañantes.

¿Qué es la estructura? Es el conjunto de jugadores que le dará vida a un sistema de juego. Los jugadores estructurales son permanentes y básicos, no son sujetos a consideraciones circunstanciales ni coyunturales, sino que son la esencia y la razón de ser del mismo sistema. Es lo que hoy pasa en Uruguay, por ejemplo, con la estructura diseñada por el Maestro Tabárez: Godín, Giménez, Cavani y Suárez.

Hoy Argentina tiene que reinventarse. Arrancar de cero. Eso incluye a un nuevo entrenador, que tenga la capacidad de liderazgo requerida para manejar semejante empresa. No se trata sólo de una cuestión futbolística ser el DT de la Selección. De hecho, suele decirse que los técnicos de la Selección casi no tienen tiempo de trabajo para consolidar una idea de juego. En parte cierto y otra no tanto, la cuestión es que no es el único requisito. Una de las primeras definiciones que deberá hacer el nuevo técnico es el rol de Messi.

¿Seguimos entonces con armar un equipo, una estructura, alrededor de Messi? Hagamos un cambio de palabras. ¿No sería mejor armar una estructura en la que Messi fuera un integrante más si así lo desea?

Todos estos años quisimos comparar a Messi con Maradona porque los dos son genios con la pelota. Pero no son iguales. Es una simplificación enorme seguir el mismo camino con dos personas diferentes para intentar llegar al mismo resultado. Darle la cinta de capitán a Maradona significó el respaldo que necesitaba para sentirse el dueño. La misma receta tal vez no haya sido beneficiosa para Messi. ¿Qué tiene de malo ser diferente? ¿Es una obligación que sea el capitán? ¿Y si fuera un peso?

El borrón y cuenta en la Selección nueva incluye a Messi. Porque en el próximo Mundial tendrá 35 años. Yel tiempo pasa para todos. Messi se irá reinventando como jugador, si tiene ganas, estímulos y desafíos. Seguirá siendo genial pero desde otro lugar. Más allá del lógico descanso de Selección que hoy necesita para curarse un poco la cabeza de esta nueva frustración, llegará un momento en el que habrá que sentarse a hablar con él. También desde otro lugar. Hoy tiene que ser alguien con quien contar cuando haga falta, no un eje central. El nuevo proyecto futbolístico debe armar una estructura que lo contenga y no al revés. No podemos seguir planificando alrededor de Messi, cuando no sabemos si a los 35, en Qatar, contaremos con él o no y, si contamos, en qué condiciones.

Cuando Passarella llegó para ser el entrenador a la Selección luego del Mundial 94, hizo una fuerte renovación que incluyó armar un nuevo equipo con jugadores jóvenes. Terminó con Maradona, nada menos, y otros consagrados. Más allá de gustos y resultados, su cambio generacional fue la base de la Selección de los dos mundiales siguientes. Dos selecciones que desfilaron en Eliminatorias y no triunfaron en Mundiales aunque tuvieron identidad. Tanto en el ciclo Passarella como luego en el de Bielsa, cada uno con su librito táctico y hasta moral.

Hoy es un tiempo parecido. Un volver a empezar. Tiempo de decidir el líder del cambio y armar la nueva Selección con jugadores jóvenes que tendrán que ir haciendo su experiencia. Salvo excepciones, no mayores a 26 años y si puede ser menores de 23, mejor. Argentina se caracteriza por no darle lugar a la juventud, contra lo que pudiera pensarse. El mundo busca nuestros talentos desde pequeños pero nosotros no les damos lugar. Preferimos veteranos. Pelé jugó y ganó un Mundial a los 17 años pero Menotti dejó afuera del 78 a Maradona (17) y Pekerman mantuvo en el banco a Messi (19) en el 2006. Ahora a nosotros nos pintó la cara Mbappé, de 19 años. Es una señal.

Será un nuevo desafío en un país con muchas dificultades estructurales, que exceden al fútbol. Pero siempre el fútbol argentino tuvo un lugar de privilegio y destacados embajadores. El futbolista es una materia prima que se resiste a entregarse al tercer mundo al que estamos condenados. Es deber de los responsables ayudar al crecimiento de los chicos y a sostenerlos con buenos maestros, buenos entrenadores, buenos líderes. Y en el medio de todo eso, Messi. Una estrella que debe ser uno más. Sin condiciones ni condicionamientos. Incluso sin la cinta de capitán. Pensalo.