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El escándalo que implica al Rey Juan Carlos

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La exclusiva se destapó el pasado 11 de julio. El diario El Español publicó una serie de grabaciones que destapaban la caja de pandora de la familia real. Pese a la gravedad de los supuestos delitos, pocos fueron los medios españoles que cubrieron la noticia.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein era conocida por ser la examante del rey emérito Juan Carlos I. Sin embargo, la empresaria alemana afincada en Mónaco dejó de ser la consorte del monarca para convertirse en testigo de primera mano de uno de los mayores escándalos que ha protagonizado la corona española desde el ingreso en prisión de Iñaki Urdangarín, nuero del rey emérito.

Los delitos que ciernen sobre el monarca son muchos. Desde el blanqueo de capitales, la ocultación de patrimonio y el cobro de comisiones ilegales de la construcción del tren a La Meca hasta sus cuentas en Suiza. Todo ello utilizando a la princesa Corinna, según denuncia ella misma, como testaferro por ser ciudadana de Mónaco.

Las conversaciones también han sembrado polémica. El diario El Español asegura que son filtraciones del comisario José Manuel Villarejo, en prisión provisional por presuntos delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales. El comisario acostumbraba a grabar todas sus conversaciones y ahora, al parecer, las está utilizando como venganza personal.

Aunque parezca el prólogo de una novela de ficción, la realidad es que los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) le pidieron a la Agencia Tributaria (AEAT) que inicie una investigación.

Desde el Gobierno, el actual presidente Pedro Sánchez, se ha negado -de momento- a crear una comisión de investigación en el Congreso. La petición, realizada por el grupo liderado por Pablo Iglesias, pedía la comparecencia de todos los implicados en las grabaciones, incluido el propio rey Juan Carlos I.

Las conversaciones recogidas entre el comisario y la princesa destapan una serie de delitos que, de ser probados, pondrían en un grave aprieto al monarca español. Corinna asegura que durante su romance con el rey, este ponía propiedades a su nombre sin su permiso o ingresaba grandes sumas de dinero en su cuenta que, más tarde y bajo amenaza, le reclamaba.

“Me levantaba una mañana y mis abogados me llamaban para decirme que me habían ingresado 100 millones de euros en la cuenta”, explica la princesa en una parte de la conversación. Esas mordidas provenían de una comisión ilegal por la construcción del tren desde España a La Meca.

Corinna también implicó al rey emérito en el caso Nóos, que llevó al marido de su hija a la cárcel. El caso Nóos evidenció un descuadre contable de más de 50 millones de euros en las cuentas de construcción de un polideportivo en Palma de Mallorca.

Los responsables del Instituto Nóos son Iñaki Urdangarín, marido de la infanta Cristina, y su exsocio, Diego Torres. Los cargos que les imputa la Fiscalía son malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales.

La infanta Cristina, hija del rey emérito, fue la primera de la familia real en comparecer en un Tribunal. Ella salió ilesa. Su marido, Iñaki Urdangarín, está actualmente cumpliendo prisión.

Según Corina, ella estaba al lado del rey emérito cuando él pedía que se ingresara dinero a la fundación. De comprobarse estos hechos, estaríamos ante un escándalo todavía mayor, ya que habría sido el propio rey el que inició toda la trama corrupta que tuvo lugar en Mallorca.

Sus cuentas en Suiza también han aparecido en los audios. Las autoridades amenazaron con denunciarlo si no las regularizaba.

La pregunta que se hacen ahora muchos españoles es que si la asignación a la casa real es de 8,4 millones anuales cómo pudo haber acumulado el rey 2.000 millones en 40 años. La misma pregunta la planteó el diario The New York Times en 2012 en su artículo titulado “La fortuna opaca” del rey Juan Carlos I.

No es la primera vez que el rey emérito protagoniza un escándalo. La muerte de su hermano por un disparo accidental a manos del propio Juan Carlos I, a la edad de 18 años, la larga lista de amantes y los numerosos hijos ilegítimos que han pedido pruebas de ADN lo han llevado, en varias ocasiones, a las primeras planas de los periódicos. Así como la famosa frase de “¿Por qué no te callas?, que le dijo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2007, rompiendo completamente el protocolo.

Otro recordado escándalo fue cuando se rompió la cadera mientras cazaba elefantes en Botsuana, en 2011, y tuvo que ser trasladado de urgencia en un jet privado a España. Además de las críticas de los animalistas, los gastos de su traslado les costaron a los españoles 45.000 euros. Al salir del hospital el monarca pidió disculpas y aseguró que no volvería a pasar. Ese mismo año manifestó, pocos meses después, su descontento a la prensa. “Lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa”, aseguró.