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Armas nucleares, el desarme total es una quimera

Redacción Diario QuienOpina.com julio 2, 2018 Comentarios desactivados en Armas nucleares, el desarme total es una quimera
Armas nucleares, el desarme total es una quimera

De Büchel, una pequeña localidad ubicada entre Koblenz y Trier, apenas tendríamos noticias si no fuera porque es el epicentro de un anacronismo histórico: allí se almacenan las últimas bombas atómicas presentes en territorio alemán tras el término de la Guerra Fría. Son cerca de 20 del tipo B61, aunque el número exacto es secreto. Sí es conocido que cada una de ellas es varias veces más destructiva que las bombas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki.

Las bombas pertenecen al Ejército de Estados Unidos, pero en caso de necesidad, aviones alemanes Tornado serían los encargados de lanzarlas. Para ello, los pilotos del Escuadrón 33 de la Fuerza Aérea Táctica entrenan regularmente desde hace décadas. Esta unidad es el mayor empleador de la zona, aunque en la página web de la localidad no se dice nada sobre la existencia de bombas atómicas en el lugar.

“Participación nuclear” se llama este constructo, en el que participan otros países de la OTAN: Bélgica, Holanda, Italia y Turquía también almacenan bombas atómicas estadounidenses en sus territorios. El concepto de disuasión nuclear que subyace a esta estrategia no es algo de un pasado lejano puesto que la OTAN declaró a estas armas como “elemento central de la defensa colectiva” recién en 2012.

Objetivo original: el desarme

Hace 50 años las expectativas eran totalmente distintas: el Tratado de No Proliferación firmado el 1 de julio de 1968 por Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética obligaba a los países signatarios a evitar la proliferación de armas nucleares. El objetivo era alcanzar el desarme nuclear total. Alemania se unió al acuerdo en 1975, y este ya ha sido suscrito por más de 190 países.

El acuerdo ha sido considerado durante años como la piedra angular de los esfuerzos mundiales de desarme, aunque actualmente más bien parece un tigre desdentado. Aún existen en el planeta casi 15.000 bombas atómicas, estima el instituto sueco SIPRI. Estados Unidos (6.800) y Rusia (7.000) poseen la mayor cantidad.

Son las 11.58 horas

El acuerdo está “en una crisis total”, afirma el politólogo y experto en desarme Tom Sauer, de la Universidad de Amberes. La última conferencia para revisar el acuerdo data de 2015 y fue un fracaso. Se teme que la próxima, fijada para 2020, corra la misma suerte. Y todo seguirá en esa misma línea, supone Sauer, hasta que los países firmantes del tratado finalmente cumplan las obligaciones que éste impone, es decir, que haya una reducción masiva de las cabezas nucleares a cero. “Eso fue lo que prometieron en 1968, pero no lo han hecho”, critica.

Incluso más: los Estados que poseen armas nucleares están modernizando sus arsenales e introduciendo nueva tecnología, como sofisticados sistemas de posicionamiento. El riesgo de que haya una guerra nuclear es mucho más alto hoy que hace unas décadas, estiman los expertos. En enero de 2018, un panel de científicos, entre ellos 17 premios Nobel, calculó que el llamado “Reloj del Apocalipsis” marca en estos momentos las 11.58, dos minutos antes de la hora final.

“Razones simbólicas”

De vuelta en Büchel, donde el movimiento por la paz protesta actualmente contra las armas nucleares bajo el lema “20 semanas contra 20 bombas atómicas”, nos enteramos que las bombas allí almacenadas también serán modernizadas. Estas armas siguen allí “básicamente por razones simbólicas”, dice Karl-Heinz Kamp, presidente de la Academia Federal para Seguridad Política de Berlín.

Especialmente para los países orientales de la OTAN, la presencia de estas bombas es “un símbolo de la promesa nuclear estadounidense”. Dado que la alianza prometió a Rusia que, tras la caída de la cortina de hierro, no pondrá armas nucleares en los territorios de sus miembros más nuevos, los de Europa del Este, estas bombas han permanecido en Europa Central y en el sur del continente.

Pero, ¿a quién deben disuadir esas armas? Los Tornados, los aviones que se encargarían de lanzar las bombas, tienen una autonomía de vuelo que con suerte les permitiría llegar hasta Ucrania. Pese a todo, el Gobierno federal, que entre los puntos de su acuerdo de coalición defiende un mundo libre de armas nucleares, sigue tolerando su presencia en territorio alemán. Alemania tiene “interés en formar parte de las discusiones estratégicas y procesos de planificación” de la OTAN, dicen los partidos gobernantes CDU/CSU y SPD.

Nueve países con armas nucleares

Además de Estados Unidos, los únicos miembros de la OTAN que tienen armas nucleares son Reino Unido y Francia. Al club atómico pertenecen también Rusia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Ninguno de esos Estados, salvo quizás Corea del Norte, tiene previsto renunciar a sus armas nucleares, pues las consideran indispensables para su propia seguridad. Un mundo sin armas nucleares, un objetivo para el que el expresidente de Estados Unidos Barack Obama hizo una aplaudida campaña en 2009, es un objetivo poco realista, según el experto Karl-Heinz Kamp.

Incluso en el improbable caso de que se desactivaran todas las cabezas nucleares, reactivarlas no sería una tarea compleja, dice el especialista. Y no solo para los Gobiernos sería un trabajo sencillo, sino también para las grandes corporaciones, porque el conocimiento y los materiales están al alcance de la mano. Para Kamp, también es cuestionable la tesis de que un mundo sin armas nucleares sería un lugar más estable.

Nuevo comienzo en la ONU

Cincuenta años después de la firma del Tratado de No Proliferación, ¿nos habremos acostumbrado a vivir en un mundo con armas nucleares? Eso teme el politólogo de Amberes, Tom Sauer, a quien le preocupa especialmente que las conversaciones de desarme entre Estados Unidos y Rusia estén suspendidas y que cada vez más países busquen ingresar al club atómico, entre ellos Irán y Arabia Saudita.

Él pone toda su esperanza en la ONU, que con el voto de 122 de los 193 Estados miembros ya pidió una prohibición completa de las armas nucleares. Eso ocurrió en 2017. Tan pronto como 50 países firmen ese acuerdo, será vinculante. “Todos estos países considerarán que las armas nucleares son ilegales”, enfatiza el experto. “El viento está cambiando y las potencias nucleares se han puesto a la defensiva”, afirma.