Ilustración de una exoluna en un sistema solar distante.

NASA GSFC: Jay Friedlander y Britt Griswold

En años recientes, ha habido mucha emoción en cuanto al descubrimiento de miles de exoplanetas, docenas de los cuales tendrían las condiciones adecuadas para albergar vida. Pero un nuevo estudio sugiere que las lunas de algunos planetas gigantes que se encuentran más allá de nuestro Sistema Solar también podrían albergar vida. 

Un equipo internacional de científicos ha identificado a 121 planetas gigantes de gas. Estos planetas son por lo menos tres veces más masivos que la Tierra, y orbitan la zona habitable de su estrella. Se espera que cada uno de estos planetas tenga varias lunas grandes.

Se pensaba que la mayoría de planetas gigantes no son aptos para la vida debido a su composición y gravedad extrema. Sin embargo, estos planetas podrían tener satélites naturales que se podrían asemejar a la Tierra. De hecho, la luna Europa de Júpiter es uno de los objetivos principales en la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Este mundo helado esconda agua subterránea que podría contener cosas interesantes.

En nuestro Sistema Solar, los planetas gigantes como Júpiter y Saturno orbitan muy lejos de la región habitable que disfrutamos en la Tierra. Pero en otros sistemas estelares es posible que sean los planetas gigantes los que residan en la zona “goldilocks”, donde no es ni muy frío ni muy caliente.

“El incluir exolunas rocosas en nuestra búsqueda de vida en el espacio expandirá ampliamente los lugares en que podemos buscar”, dijo Stephen Kane, profesor de astrofísica en la Universidad de California en Riverside, en un comunicado.

Kane es el coautor de un ensayo que detalla los hallazgos publicado en The Astrophysical Journal.

Algunos especulan que estas exolunas podrían tener condiciones más favorables para la vida que nuestro planeta. Esto se debe a que estas lunas no tienen que depender solamente de la energía irradiada de un sol, sino que también reciben energía del planeta que orbitan en la forma de radiación reflejada y energía olamotriz. La energía olamotriz es la que evita que los océanos de Europa y la luna saturniana Encélado se congelen.

“Estos satélites gigantes podrían ser los anfitriones perfecto para que la vida”, dice el ensayo.

Sin embargo, aún no se ha confirmado la existencia de exolunas a través de la observación directa, aunque algunos astrónomos casi lo han hecho. El nuevo estudio básicamente crea una base de datos de los planetas gigantes conocidos que están en la zona habitable para que se les pueda echar un vistazo más detallado.

“Los estudios subsecuentes ayudarán a informar el diseño de los telescopios futuros para que podamos detectar estas lunas, estudiar sus propiedades y buscar por señales de vida”, dijo Michelle Hill, una estudiante de la Universidad Southern Queensland y autora principal del ensayo.

Quizá no tengamos que esperar que se diseñe una nueva generación de telescopios para avistar a estas exolunas. Observatorios como el telescopio James Webb podrían proveernos de un vistazo directo a las lunas que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar.

Publicidad