A la canciller alemana le está fallando todo

Der Spiegel publica un demoledor artículo sobre las dificultades, internas e internacionales, que de golpe y muy rápidamente se han acumulado sobre Angela Merkel, hasta el punto de que su supervivencia política podría empezar a estar en cuestión:

“Sólo hace unos pocos meses, Angela Merkel era descrita como la nueva líder del mundo libre. Pero sus días de predominio parecen haber acabado. Trump ataca en el frente del libre comercio, China se esfuerza por convertirse en un poder global, Ucrania sigue inestable, no hay avances en Siria y la postura de Estados Unidos en Irán no se mueve una pulgada. La única posibilidad de Alemania es Europa. Si no se logra unir de nuevo al continente nos pueden hacer pedazos”.

“Pero esos escenarios de horror en la política exterior son solo una parte de las dificultades a las que actualmente se enfrenta Angela Merkel en su treceavo año de gobierno. Al tiempo que el orden mundial se hunde, Alemania está de nuevo centrada en la crisis de los refugiados y Angela Merkel y su socio de gobierno, el SPD, está perdiendo apoyo público tan rápidamente que eso podría convertirse en un serio problema para Merkel y su gobierno”.

“Ahora parece una canciller que se encamina a dejar el cargo. Su liderazgo está siendo cuestionado en todos los frentes. Donald Trump trata de controlar el poder económico alemán. Emmanuel Macron la está empujando hacia una esquina con su visión de una Europa reformada y en casa el SPD casi no puede ocuparse del gobierno porque está únicamente preocupado por su propia supervivencia”.

“En la política para los refugiados, conservadores y populistas en Europa están formando una alianza anti-Merkel. Y en la reforma europea los socialdemócratas alemanes parecen estar asociándose con Macron para oponerse a la canciller. En Berlín, está atrapada por la coalición con el SPD. En Bruselas está constreñida por intereses incompatibles. Y la adversidad también está en el horizonte de la política de refugiados de Merkel, por culpa de su partido hermano en Baviera, el CSU”.

La derecha bávara quiere ser tan dura como la ultraderecha

Los socialcristianos bávaros, hegemónicos desde hace muchas décadas en la rica y muy poblada Baviera, sufrieron un importante descenso electoral en las generales de septiembre pasado por culpa del ascenso de la ultraderechista AfD, que crece en toda Alemania por sus duras posiciones en materia de inmigración. Para evitar un nuevo disgusto en las próximas elecciones regionales, el CSU ha elaborado un plan destinado a frenar la llegada de refugiados y de hecho ya ha cerrado casi del todo sus fronteras a esos flujos.

Pero la radicalización en esa materia también se ha producido en el interior del gobierno federal, cuyo ministro del Interior Horst Seehofer quiere que Alemania adopte una muy restrictiva política de asilo en abierta contradicción con las posiciones de Angela Merkel. El Suddeustche Zeitung le dedica esta dura crítica:

“Con su postura obstinada en el tema del asilo, el ministro del Interior no solo calienta los ánimos contra los que buscan protección y rebota contra los países vecinos de Alemania, sino que pone en riesgo a todo el gobierno federal. El ministro no solo minimiza las posibilidades, ya bastante pequeñas, de un acuerdo europeo sobre el derecho de asilo, sino que corre el riesgo de que su disputa con la canciller, entre su CSU y partes de la CDU por un lado y el resto de los democristianos por otro, provoque una crisis tan grande de la coalición que ésta haga “bang”.

“La batalla sobre la inmigración puede romper el frente contra Trump”

Como ha dicho más de un analista en los últimos tiempos el problema de la inmigración y de los refugiados, que cada vez es más claramente uno solo, es el mayor y más grave de los muchos que tiene la Unión Europea y el que más claramente amenaza su unidad y su futuro. El editorial del Financial Times de este miércoles se suma a esa inquietud:

“Las soluciones están en las capitales europeas, no en el mar. En la cumbre de la UE de finales de este mes, el bloque debe mostrar un mejor liderazgo y más unidad sobre la inmigración. Sin un reequilibrio de las responsabilidades de los países en la inmigración, otras prioridades del bloque –su respuesta al proteccionismo norteamericano o la terminación de la unión bancaria europea- van a ser difíciles de realizar. Frente a la determinación del presidente Trump de desmantelar el sistema comercial global, la UE necesita comportarse como el super-poder económico que siempre ha sido potencialmente. Las batallas sobre la inmigración pueden romper la unidad”.

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