Como presidente de Estados Unidos, Donald Trump nunca ha sido demasiado recatado para hablar de sus armas nucleares.

Un mes antes de asumir, siendo ya presidente electo, Trump anunció que EE.UU. debía “fortalecer y expandir en gran medida su capacidad nuclear”, lo que auguró un cambio de política respecto a las últimas décadas.

En enero de este año alardeó que su botón nuclear “es mucho más grande y más poderoso” que el del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Y un mes después, su gobierno divulgó una nueva política nuclear para actualizar el poderío de EE.UU. y buscar nuevos tipos de armas atómicas, a un costo de miles de millones de dólares.

Trump “está emprendiendo probablemente la modernización más significativa del arsenal nuclear estadounidense en los últimos 20 años”, le dice a BBC Mundo Gordon Adams, profesor emérito de la American University y experto en política de defensa.

La cuestión es que esto revive el temor a que se dispare una carrera armamentista entre EE.UU. y Rusia.

Y, según expertos como Adams, las acciones de Trump contradicen “absolutamente” sus exigencias a Corea del Norte e Irán para que renuncien a sus propios programas nucleares.

“Alarmante”

De cara a su encuentro histórico con el líder norcoreano previsto para el 12 de junio, Trump dijo a mediados de mayo que insistirá en reclamar la “desnuclearización” de la península coreana.

Lo hizo después de haberse retirado del pacto nuclear con Irán, porque a su juicio no ofrece suficientes garantías de que ese país evitará buscar una bomba.

Sin embargo, Corea del Norte ha amenazado con cancelar el diálogo con Trump si EE.UU. pretende que abandone por sí sola sus armas nucleares.

Y aquí entra en juego la estrategia de Trump.

La Revisión de la Postura Nuclear (NPR, por sus siglas en inglés) presentada en febrero muestra que las armas nucleares han vuelto a ser clave en la política de defensa de Washington.

Kim Jong-un descarta un abandono unilateral de sus armas nucleares© AFP Kim Jong-un descarta un abandono unilateral de sus armas nucleares

El documento ratifica la renovación de la triada nuclear estadounidense: submarinos de misiles balísticos, misiles intercontinentales y bombarderos.

Si bien hay programas que comenzaron bajo el gobierno de Barack Obama, ante la perspectiva de que muchos de esos elementos cumplan su vida útil en los próximos años, el expresidente prometía reducir el peso relativo de las armas nucleares en la seguridad de EE.UU.

Y este compromiso ha sido revertido por el gobierno de Trump.

Sin apuntar a un aumento en el número total de armas disponibles, la nueva estrategia Washington abre la puerta a novedades importantes en su arsenal nuclear.

Por ejemplo, prevé incorporar armas nucleares de “bajo rendimiento”, de impacto más limitado que una bomba atómica convencional, para disuadir el uso de artefactos similares por parte de Rusia.

La construcción de este tipo de armas fue aprobada días atrás por un subcomité del Congreso, pero los críticos temen que podría incrementar el riesgo de una guerra nuclear, al mostrarse como una opción menos devastadora.

Y muchos creen que Trump está llevando a EE.UU. a una competición peligrosa con Rusia, tras la reducción de las armas nucleares desplegadas por ambos países con el fin de la Guerra Fría.

“Lo que ves ahora es la plantación de las semillas de una nueva carrera armamentista nuclear“, dice Scott Sagan, profesor de ciencia política en la Universidad de Stanford y experto en armas nucleares y seguridad internacional.

Un soldado surcoreano pasa junto a una pantalla con las imágenes de Trump y Kim Jong-un.: De cara a su encuentro con Kim Jong-un, Trump insiste en una "desnuclearización" de la península coreana..© Getty Images De cara a su encuentro con Kim Jong-un, Trump insiste en una “desnuclearización” de la península coreana..

“Y lo que es alarmante es que los estadounidenses y los rusos no están participando en negociaciones preliminares para tratar de evitar esa carrera armamentista”, agrega Sagan en diálogo con BBC Mundo.

¿Y ahora?

El gobierno de Trump canceló este mes la construcción de una planta para realizar combustible para reactores con uranio y plutonio apto para armas, la cual surgía de un acuerdo de no proliferación del año 2000 entre EE.UU. y Rusia.

En cambio, anunció que prevé utilizar la planta próxima a río Savannah en Carolina del Sur, junto a otra en Los Alamos, Nuevo México, para construir pequeños “pits” o núcleos de plutonio de última generación, como detonadores de ojivas armas nucleares devastadoras.

La política nuclear de EE.UU. prevé además el desarrollo de un nuevo misil crucero con capacidad nuclear, que podría lanzarse desde submarinos o buques, evitando así que sus bombarderos tengan que acercarse al blanco.

Expertos como Sagan señalan que Washington tiene interés en desplegar un misil crucero de ese tipo en la península coreana, para disuadir a Pyongyang del uso de armas nucleares.

Y advierten que la estrategia anunciada por el Pentágono deja incluso abierta la opción de un ataque preventivo contra Corea del Norte, acusándola de producir ilícitamente ojivas nucleares.

Desde 1970, el Tratado de No Proliferación Nuclear compromete a los países que tenían armas de ese tipo a negociar la reducción de sus arsenales y el cese de la carrera armamentista, mientras prohíbe a las demás naciones desarrollar bombas.

Corea del Norte, que renunció a ese tratado en 2003, planteó el mes pasado junto a Corea del Sur el objetivo de lograr la desnuclearización completa de la península donde conviven ambos países.

Pero Pyongyang advirtió que perderá interés en dialogar si EE.UU. intenta forzarla a abandonar de forma unilateral su arsenal nuclear.

Sagan sostiene que estos mensajes muestran que para Corea del Norte el abandono de su arsenal nuclear debe estar vinculado al desarme de EE.UU. y de otros, en el marco de lo previsto por el Tratado de No Proliferación.

El submarino nuclear USS Tennessee volviendo a la base de Kings Bay, Georgia, en 2013.: La fuerza nuclear estadounidense consiste en armas terrestres, aéreas y marítimas.© Reuters La fuerza nuclear estadounidense consiste en armas terrestres, aéreas y marítimas.

Es algo que por ahora Trump parece lejos de contemplar y que plantea la perspectiva de un fracaso de las negociaciones.

“Me temo que la Revisión de la Postura Nuclear de Estados Unidos llevará a los norcoreanos a ser menos flexibles en su disposición a negociar un esfuerzo de desarme más rápido de su parte”, concluye Sagan.

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