Diario QuienOpina.Com – Miedo en el Congo a otra gran epidemia de ébola

Miedo en el Congo a otra gran epidemia de ébola

Redacción Diario QuienOpina.com mayo 19, 2018 Comentarios desactivados en Miedo en el Congo a otra gran epidemia de ébola
Miedo en el Congo a otra gran epidemia de ébola

En noviembre de 2015, en pleno brote de ébola de África Occidental, militares, doctores y periodistas se reunían cada noche en la terraza frente al hotel The Cape de Monrovia (Liberia) para compartir sus miedos del día. Alfred, un epidemiólogo británico de la Universidad de Cambrigde, reconocía a la parroquia que tenía una pesadilla recurrente. “Imaginad que un paciente con el virus sube a un avión aquí, en el tercer mundo, y lleva la enfermedad a algún slum de Calcuta, Hanoi, Nairobi o Caracas. ¿Cómo lo frenaríamos entonces?”.

Tras dejar 11.323 muertos en seis países, la mayor parte de ellos entre Guinea, Liberia y Sierra Leona, el ébola desapareció por el esfuerzo de estos países y ayuda internacional.Ahora ha vuelto a su punto de origen, la República Democrática del Congo, no exactamente al río Ébola que le da nombre al virus (donde fue descubierto) sino al río que da nombre al país, el caudaloso Congo, frontera entre Brazzaville y Kinshasa y con sus márgenes llenos de vida.

Este nuevo brote de la fiebre hemorrágica, de la cepa tipo Zaire, quizá la más letal, es el noveno en los últimos 40 años y comenzó en una comunidad rural de la provincia de Ecuador, probablemente por la ingesta de un animal que sirve de vector del virus (los grandes murciélagos de la zona son los más comunes). No llevamos ni 10 días desde el descubrimiento de la epidemia y ya se han detectado 21 casos sospechosos, otros 20 probables y hay 23 muertos, de los cuales tres están confirmados como portadores del virus.

El problema es que, de esta zona remota y mal comunicada, ideal para aislar un brote en pocos días, el virus ha saltado a Mbandaka, con un millón de habitantes y puerto fluvial muy activo en las rutas comerciales en conexión con Kinshasa y Brazaville, megaurbes de decenas de millones de habitantes con condiciones sanitarias muy precarias. En esta ciudad se ha detectado ya un caso y puede que haya más. La pesadilla de Alfred, el epidemiólogo de Monrovia, puede hacerse realidad si el virus llega a las capitales del río, donde sería mucho más difícil de combatir.

“Este brote de ébola ha pasado de ser rural a ser urbano“, dice desde el Congo Luis Encinas, coordinador de emergencias y experto en ébola de Médicos Sin Fronteras. “No tenemos aún la imagen real del virus, hay que comprobar qué microbrotes están activos, cuántos posibles contactos directos e indirectos nos encontramos… Esto no está bajo control ni mucho menos. Los desafíos logísticos en estas zonas son enormes“, asegura. Las autoridades sanitarias congoleñas han notificado que 514 personas pueden haber estado en contacto con personas infectadas y se encuentran bajo observación, aunque los expertos no acaban de fiarse de estas cifras.

Con respecto a la posibilidad de que el ébola llegue a Kinshasa, Encinas hace un paralelismo con el cólera. “Siempre que se ha dado el cólera en esta región ha acabado afectando a la capital, así que esa posibilidad existe. El peor escenario es que se den ramificaciones invisibles del brote que avancen sin que nos demos cuenta”, asegura el experto de MSF.

En estos momentos se están levantando dos centros de aislamiento para enfermos de ébola y casos sospechosos, una de las claves de que la epidemia de África Occidental pudiera controlarse. Estos lugares, levantados en dos o tres días en cualquier zona del país, permiten tratar a los enfermos en la llamada zona roja sin riesgo de que sigan contagiando a otros. El personal médico entra con sus trajes en una rotación estajanovista para combatir el virus. Si los pacientes llegan a tiempo, el porcentaje de mortalidad disminuye del 50%. Si llegan tarde, la letalidad puede alcanzar el 90%.

Por su parte, el Gobierno de Kinshasa, cuestionado internacionalmente por la dura represión de Joseph Kabila contra los manifestantes que le exigen celebrar elecciones, tiene ante sí un gran desafío: hacer llegar a todas las comunidades, en todos los idiomas posibles, las instrucciones básicas de higiene para evitar la extensión del ébola y promover prácticas profilácticas. Por ejemplo, cuatro personas sospechosas de tener el virus pertenecen a una etnia de pigmeos, pueblo aislado que vive autosuficiente en la selva.

Encinas tiene prisa por terminar la llamada. No hay ni un minuto que perder. Aún no sabe a qué va a enfrentarse. “En términos de ébola no hay democracia. Debemos aplicar protocolos conocidos, probados e inflexibles”.