Llevas una temporada -mucho más larga de la que te gustaría- de secano. Se te nota en la mirada, en la piel, en las pocas ganas (o ninguna) que tienes de depilarte (¿para qué, si no ligas ni a tiros?).

No te preocupes, la llamada “sequía sexual” es un mal mucho más habitual de lo que piensas. No es que seas una apestada, es que tu estado anímico influye en lo que transmites. ‘Tu sex-appeal’ es como las estaciones del año, y tú ahora estás en pleno invierno. Tienes las feromonas a cero, y por eso no ligas ni en Tinder.

La abstinencia no ha matado a nadie (que se sepa), pero la frecuencia sexual tiene efectos comprobados sobre cuerpo y mente. Así es posible que este a período de sequía le acompañen irritabilidad y estrés.

Ello es debido a que después del coito se liberan endorfinas y oxitocina, lo que reduce los dolores de cabeza, la migraña, la artritis y el síndrome premenstrual. Según un informe de la Universidad Wilkes (Pennsylvania, USA), quienes tienen una actividad sexual una o dos veces por semana poseen niveles de imunoglobulina un 30% más elevados que quienes no, de lo que se deduce que se resfrían mucho menos.

Pero eso no es todo, Stacy Tessler Lindau, profesora de ginecología y obstetricia de la Universidad de Chicago, afirma que la presión social por conseguir una pareja y la incapacidad de conseguirla durante un tiempo más o menos prolongado, causan pérdida de autoestima, ansiedad y hasta depresión.

A dos velas, constipada y deprimida. No te lo estamos pintando muy bien ¿no?. Tranquila, te aseguramos que es solo una etapa. Sigue leyendo.

En esto de la abstinencia sexual no voluntaria, hay teorías de todo tipo. El psicoterapeuta Mariano Salinas afirma que la sequía sexual prolongada no tiene por qué reportarnos problemas de ningún tipo, aunque con algunos matices. No es lo mismo, por ejemplo, si has tenido una actividad sexual alta o si por el contrario esta ha sido más bien escasa. Echarás más en falta el sexo cuanto mayor haya sido la frecuencia con la que lo practicaras antes del parón. Lo que para ti es época de secano, para otra puede ser lo normal. Tu referencia debe ser la época en la que creas que estabas mejor, no lo que te digan que es “lo normal”. Salinas recomienda suplir la falta de actividad sexual con adoptar un régimen alimentario más sano y practicar ejercicio físico regularmente, y, por supuesto, recurrir a la masturbación, lo que parece bastante razonable a simple vista.

Pero para teorías, la del profesor británico Sir David Spiegelhalter, experto en análisis de estadísticas, que culpa a Juego de Tronos (en realidad a las plataformas de televisión de pago, HBO, Netflix, etc) de la falta de sexo entre sus compatriotas, porque el poco tiempo que tenemos disponible, lo llenamos visionando series. Y lo demostró con estadísticas: en los años 90, la frecuencia en las relaciones sexuales de los británicos entre 16 y 64 años era de unas cinco veces al mes; una década más tarde, la frecuencia bajó a 4 veces, y en la actualidad es de solo 3. Afirma que se debe a la hiperconectividad, que nos tiene absorbidos.

¿Cómo se soluciona esta situación? Para empezar, tienes que aceptar que estás en un momento vital bajo y no agobiarte. Revisa lo que está pasando malo en tu vida y soluciónalo. Ármate de paciencia y ve cambiando de actitud poco a poco, desechando malos rollos, no dejando que los problemas en el trabajo se coman la poca chispa que tienes. Relativiza. Haz un esfuerzo por cuidar tu aspecto: verte bien siempre ayuda.

¿Qué no hacer? Salir de caza a la desesperada, porque ahí sí que puedes pillar, pero no lo que te gustaría: lo que menos, una decepción; lo que más, un mal susto, una ETS…

Y no te olvides de recurrir a la masturbación siempre que lo necesites (o que te apetezca; ayuda a las feromonas a ponerse contentas, prometido) antes que mirar al otro lado de la cama y pensar que mejor te hubieras quedado en dique seco…

Publicidad