En diversas ocasiones, la gran mayoría de personas comentan que han sufrido un paro cardíaco cuando en realidad se trata de un infarto al miocardio. Queremos explicar que existe una diferencia entre estos dos términos, ya que ambos tienen diferentes repercusiones para el organismo.

Paro cardíaco

Esta condición es muy grave significa que por alguna razón el corazón se detuvo y fue necesario dar maniobras de resucitación, incluso choques eléctricos en el tórax para lograr reanimar su actividad.

En más del 90% de los casos a una muerte segura. Entre sus síntomas están el dolor agudo en el pecho, vómitos y mareos, pérdida de conciencia y sudoración excesiva.

Infarto al miocardio

Es la condición en la que una arteria se ha estrechado, generalmente por un coágulo o por los depósitos de grasa en las arterias y esto hace que la parte del corazón que no se puede nutrir con sangre sufra un daño irreparable, si es muy grande puede conducir a un paro cardíaco.

Se trata de una situación es peligrosa, aunque bastante común; su peligrosidad disminuye con un diagnóstico y tratamiento oportuno. Es importante identificar los primeros síntomas como:

  • Dolor en la parte izquierda del pecho (puede irradiarse al cuello, espalda, hombros, brazo izquierdo, ¡ojo! generalmente no es muy intenso, pero si constante).
  • Se puede experimentar “falta de aire” en el pecho.
  • Sensación de angustia.
  • Mareos.

Si bien estos síntomas son muy comunes y pueden ser a causa de otros padecimientos como el estrés o la mala postura, es importante consultar con un especialista y solicitar una evaluación.

¿Cómo evitar el infarto del corazón y paro cardíaco?

Los infartos de miocardio se pueden prevenir de la misma forma que muchas otras enfermedades, llevando una vida sana que incluye:

  • Alimentarse con abundantes frutas y verduras.
  • Disminuyendo la ingesta de harinas (pan, tortillas, pastas, etc.).
  • Evitando los azúcares.
  • Reduciendo el consumo de productos de origen animal (carnes, huevos, leche, crema, queso, etc.).
  • Realizando actividad física, treinta minutos al menos tres veces por semana.
  • Evitando el tabaco.
  • Consumiendo moderadamente el alcohol.
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