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Honduras, El BID sugiere continuar reformas en sector galvánico

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Tegucigalpa, Honduras.

El jefe de la división de energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Ariel Yépez, destacó los esfuerzos realizados en Honduras para fortalecer el sector eléctrico, sin embargo, refiere que el reto es continuar con las reformas a manera de perfeccionarlas. A continuación la entrevista con Ariel Yépez, quien además expone los desafíos en el contexto de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y en el Sistema de Interconexión Eléctrica para Países de América Central (SIEPAC).

¿Qué opina de los esfuerzos realizados en el sector eléctrico hondureño?
Vemos en el banco que el gobierno de Honduras ha hecho un extraordinario esfuerzo, muy bueno en los últimos cuatro años para tener un sistema eléctrico fortalecido y para tener instituciones, regulaciones y sistemas operativos, que realmente no solo fortalezcan el sistema, sino que le garanticen al usuario final que va tener energía al menor costo y la mejor calidad. Desde la perspectiva del BID son ejemplo bueno para la región, no todos los países se han metido a efectuar una reforma tan grande en el sector eléctrico.

¿Qué esperan a futuro?
La reforma es buena, se implementó de manera ambiciosa y valiente, pero se tiene que avanzar en esa misma dirección. Los reglamentos y las instituciones son perfectibles todo el tiempo. No hay un reglamento o forma de operar donde se diga que es el mejor esquema, las cosas cambian las tecnologías mejoran y todo esto da espacio para que se hagan modificaciones a las reglas.

¿Considera que se ha fortalecido la ENEE?
La ENEE tenía pérdidas muy grandes de electricidad con dos grandes inconvenientes, primero, no le permitían tener la cantidad suficiente de recursos para una sostenibilidad financiera en el largo plazo, pero además, lo único que provoca esa insuficiencia de recursos para garantizar una buena operación financiera, es que se tenga que dejar de invertir o se tenga que dejar de servir los contratos de generación y eso evita darle un buen servicio a los usuarios. Con los cambios en la gestión en el sector de distribución se dio un espacio muy grande para reducir las pérdidas eléctricas, el año pasado se redujeron cuatro puntos porcentuales, de 31 al 27 por ciento, esos puntos son importantes para incrementar la gestión financiera de la empresa.

¿Cuántos años faltan para que no se registren pérdidas en la ENEE?
Son cinco años a partir de 2018. Sería a partir del 2023, pero no es que no habrá pérdidas, sino llevarlas a un nivel técnicamente razonable, que es un 15 porciento. Llevarlas de 31 por ciento a 15 por ciento significa un gran esfuerzo ejecutivo, de gestión administrativa, de gestión comercial y operativa. El mensaje que transmito es que apoyen las gestiones que efectúa el gobierno para mejorar la ENEE a través de esta restructura que se va a traducir en un menor costo de la electricidad y mejor servicio.

¿Cuánto será el apoyo del BID para el sector energético?
Este año estimamos un préstamo, que esperamos se concrete en los próximos meses, de 150 millones de dólares. De estos, 60 millones de dólares estarían destinados para el fortalecimiento del Sistema de Interconexión Eléctrica para Países de América Central (SIEPAC).

¿Qué retos enfrenta en la interconexión del SIEPAC?
Entre los retos que vemos en el muy corto plazo, el más importante es que la cantidad de energía eléctrica que se podría estar comercializando en toda Centroamérica, no se está aprovechando totalmente el potencial del SIEPAC que es de 300 mega watts. En términos relativos la electricidad que actualmente se está intercambiando en Centroamérica podría ser duplicada sin ninguna dificultad, sin restricciones o modificaciones, salvo invertir para resolver algunos cuellos de botella.

¿Cuáles son esos cuellos de botella?
Hay cuellos de botella entre países en el intercambio de energía entre Guatemala y El Salvador, entre El Salvador y Honduras, y entre Honduras y Nicaragua. Cuando hablamos de electricidad, sucede que la infraestructura o el cable debería estar disponible solo para intercambio internacional, pero parte de ese cable se está utilizando para intercambio local. Para ese intercambio interno debería existir otra infraestructura, es como usar una autopista internacional con automóviles locales.Si parte de esa capacidad se usa para satisfacer demanda interna, el gran problema es que no se utiliza la capacidad de todo el sistema. Esa infraestructura para cubrir necesidades domésticas debe ser liberada para que sea usada en el mercado internacional y que la capacidad para cubrir necesidades domésticas se cubra con infraestructura doméstica.

¿Ha avanzado Honduras para corregir esos cuellos de botella?
Está avanzando. Precisamente estamos conversando con el gobierno en una operación de 60 millones de dólares aplicable para infraestructura de transmisión eléctrica que permita liberar esa capacidad en el SIEPAC. La relevancia de esto es que se desplaza electricidad a un costo menor, entre el punto de generación y el de consumo. Imaginen que tienen necesidad de electricidad en Tegucigalpa y es posible traerla de Guatemala a un costo menor, pero no se puede traer porque no existe la infraestructura de transmisión y como esa demanda se tiene que atender se tiene que generar con oferta local, que resultaría más cara.