El Senado de Estados Unidos confirmó hoy a Gina Haspel como próxima directora de la Agencia Nacional de Inteligencia (CIA), tras semanas de reticencias por sus vínculos con un programa de torturas practicado durante el Gobierno de George W. Bush (2001-2009).

Así, Haspel, de dilatada carrera en la inteligencia estadounidense, se convirtió hoy en la primera mujer en dirigir la CIA.

La nueva directora trabajó durante 33 años como agente encubierto y solo en las últimas semanas la CIA ha divulgado el destino de algunas de sus misiones, en un esfuerzo de transparencia por lavar la imagen de la agente y cosechar el apoyo de una mayoría de senadores para su confirmación.

La candidata designada por Trump recibió el pasado miércoles el respaldo del Comité de Inteligencia del Senado por 10 votos a favor y en 5 en contra. Haspel había suscitado un duro debate entre los miembros de la cámara estadounidense por su papel en el programa de interrogatorios desarrollado tras los atentados del 11-S, un operativo del que se desvinculó durante las sesiones de confirmación y cuyo rechazo ha reiterado. “Con el beneficio de la perspectiva y mi experiencia como líder sénior de la agencia, el programa de interrogatorio mejorado no es uno que la CIA debería haber llevado a cabo”, alegó la por entonces candidata a la dirección de la CIA.

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