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Beber demasiada agua también puede ser peligroso

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Durante la época estival existe preocupación entre los ‘runners’ por defenderse de la deshidratación, lo que puede llevarlos a beber más de lo necesario. En casos extremos, una hidratación excesiva puede llevar a desarrollar hiponatremia, que consiste en la disminución de la concentración de sodio en sangre por debajo de los niveles normales. Se puede dar durante la realización de ejercicio o en las 24 horas siguientes.

En la mayoría de los casos, la hiponatremia se debe a una hidratación excesiva durante la práctica deportiva. Generalmente se da en deportes de resistencia, como en los corredores de fondo, pero también se han descrito casos en otras especialidades, como en fútbol americano, en el que llegaron a fallecer tres jugadores escolares por esta causa; se les insistió en que debían hidratarse con grandes cantidades de líquido para evitar calambres.

La hiponatremia puede manifestarse de formas muy variadas: puede producir síntomas leves, como mareos o nauseas, hasta representar una urgencia médica que puede evolucionar muy rápidamente con vómitos, dolores de cabeza, desorientación, convulsiones, estado de coma, edema de pulmón e, incluso, la muerte si no se trata de forma adecuada.

¿Cuál es la cantidad de líquido necesaria?

La ingesta de líquido depende de la intensidad del ejercicio y de las condiciones ambientales. Se recomienda comenzar cualquier práctica con un adecuado estado de hidratación y durante el ejercicio se debe beber siempre atendiendo al estímulo de la sed. En un ejercicio de resistencia e intensidad suficiente, como norma general, se recomienda beber unos 200 mililitros de agua cada 20 minutos, procurando evitar una pérdida de peso mayor del 2% del peso corporal.

Una vez finalizada la prueba o el entrenamiento, el ‘runner’ debe beber una cantidad de líquido igual a 1,5 veces la pérdida de peso en kilogramos.

Hay que tener en cuenta el ambiente y debemos adaptar nuestro consumo a la temperatura y humedad en que estemos realizando nuestra práctica. Cuanto mayores son la temperatura y la humedad, mayor es la pérdida de líquido y más abundante debe ser nuestra hidratación, aunque no hay que olvidar que también es recomendable realizar una hidratación adecuada cuando entrenamos o corremos con bajas temperaturas y se va abrigado.

La hiponatremia se suele dar en corredores que se sobrehidratan con bebidas hipotónicas (con una concentración de sodio menor a la de los líquidos de nuestro medio interno) como el agua. También se da en pruebas de más de cuatro horas de duración, en deportistas con falta de experiencia en la prueba, entrenamiento insuficiente, que llevan un ritmo excesivamente lento o que poseen índices de masa corporal muy bajos o altos.

En los casos asintomáticos, tan solo se recomienda observación por si aparecieran síntomas neurológicos. En todo caso, en los casos leves, se puede recurrir a soluciones hipertónicas por vía oral (con una bebida que posea una concentración de sodio mayor a la de los líquidos de nuestro medio interno). Los casos severos deben ser tratados como una urgencia médica con solución salina hipertónica por vía intravenosa y atención especializada de los servicios de emergencias médicas.

Dr. Luis Serratosa, jefe del servicio de rehabilitación y medicina deportiva del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.