Una de las novelas más seguidas en el mercado de fichajes en Europa es el posible traspaso de Antoine Griezmann al Barcelona, algo que sin duda haría feliz a directivos, aficionados y a los integrantes de la plantilla, pero dejaría muy inquieto a Ousmane Dembélé.

La segunda contratación más cara en la historia de los catalanes -por una suma de 105 millones de euros más variables- podría encontrarse en la puerta de salida apenas un año después de su llegada por “culpa” de su compatriota, de quien se dice es cuestión de semanas para que sea anunciado oficialmente.

La competencia en el ataque será inclemente con Grizi, Messi, Suárez y Coutinho, pero Dembélé habría expresado a su círculo cercano que quiere quedarse con los Blaugranas. El problema es su largo historial de lesiones pese a su juventud (21 años).

En las altas esferas de los culés entienden que una ficha tan cara no podría pasar más tiempo en el banquillo que en el campo, aunque es precisamente el enorme valor del galo lo que complicaría su acomodo en otros clubes, de ahí que solamente unos cuantos puedan pujar como Manchester United, PSG y Bayern Munich, de quienes en el pasado se habló estaban interesados.

Por eso, según publica el diario Mundo Deportivo, los altos mandos podrían considerar alguna oferta que llegue por el extremo, especialmente atentos a lo que pueda ocurrir en Rusia 2018, torneo del que Dembélé tomará parte como uno de los 23 elegidos en la Selección de Francia.

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