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Valverde amenaza ahora con irse

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Tras ganar brillantemente el sábado la Copa, su primer título como entrenador barcelonista, y a la espera de que más pronto que tarde se certifique el título de Liga, Valverde medita sobre su futuro en el banquillo del Camp Nou.

El técnico barcelonista, que ha debutado esta campaña, en el banquillo culé y al que le queda todavía otro año más de contrato (con opción a un tercero) empieza a tener dudas de su continuidad.

El motivo es la más que evidente falta de sintonía con una junta directiva que el día antes de jugar la final filtró a Mundo Deportivo que existía la posibilidad de que Valverde fuera ‘cortado’ en caso de no ganar al Sevilla y que ni la consecución del doblete aseguraría su continuidad.

Entre los directivos y el máximo ejecutivo del club a nivel de primer equipo, Pep Segura, no se ahorran las críticas al técnico por la eliminación de la Champions en Roma. Siempre ‘off the record’, como es marca de la casa. Le reprochan a Valverde que no haya sabido gestionar la plantilla con rotaciones y que priorizara la Copa y la Liga, cuando ya tenía una ventaja consolidada al frente de la clasificación, por delante de la Champions. Respecto a que este equipo perdiera a Neymar justo antes de empezar la temporada y que en agosto fuera aplastado por el Real Madrid en la Supercopa y que el técnico levantara el vuelo, recuperara a un equipo que no ha perdido aún ni un partido de Liga, ni palabra. La mala noche del Olímpico de Roma sigue sin digerirse.

Ante este estado de cosas, Valverde ha llegado a comentar en persona a más de un interlocutor por separado que se está planteando dejar el Barcelona en caso de ganar el doblete, cosa más que posible. Lo del doblete, no la salida, sobre la que de momento no hay una decisión tomada.

Los jugadores le apoyan y quieren que siga. Es más, a la plantilla le sentó fatal la filtración del ultimátum a Valverde y los pesos pesados del equipo se encargaron de decirle al técnico que tenía todo su apoyo. La relación con la directiva y algunos ejecutivos, en cambio, es de distancia y frialdad. El regreso todos juntos en el avión a Barcelona tras ganar la Copa escenificó la distancia entre el vestuario y las corbatas. No hay una decisión tomada, pero la idea de dejarlo ya es una opción.