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¿Por qué siempre tienes las manos frías?

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Algunos de nosotros tenemos cierta tendencia a tener las manos o los pies fríos constantemente, ¿te suena? Existen muchos motivos para ello y muy diversos. A continuación te contamos lo que deberías saber acerca de este problema, así como algunas posibles explicaciones.

No tiene por qué deberse a la circulación sanguínea

Desmintamos este mito: el hecho de que algunas extremidades tiendan a estar frías no siempre está relacionado con una mala circulación sanguínea, como muchos creen, explica Geoffrey Barnes, especialista en enfermedades vasculares.

“El motivo más frecuente es que los vasos sanguíneos de nuestras manos se estrechan como respuesta a las temperaturas frías. Muchas personas tienen las manos frías y, sin embargo, tienen un flujo sanguíneo completamente normal en las principales arterias de sus brazos y piernas”.

Por supuesto, los problemas de circulación sí que pueden ser una razón en algunos casos, de modo que si sospechas que puedes padecer algún problema cardiaco o de circulación, consulta a tu médico lo antes posible.

No vas vestido adecuadamente para el frío

Otro de los motivos parece obvio: la temperatura externa. En ocasiones, si hace frío afuera o no llevamos la ropa adecuada, nuestro cuerpo puede reaccionar tratando de mantener su temperatura interna en el centro del cuerpo para un mejor funcionamiento, explica Randy Wexler, médico de familia.

“Cuando hace frío, el cuerpo tiende a enviar la sangre al centro para mantener el calor en esa zona, por lo que se enfrían las extremidades”, señala.

Puede que se deba a un problema de salud subyacente

Algunas personas sufren una enfermedad denominada fenómeno de Raynaud, que hace que los vasos sanguíneos “reaccionen de forma exagerada” a las temperaturas frías o al estrés emocional “bloqueándose”, apunta Wexler. Los dedos de las manos y los pies se enfrían, lo cual “hace que adopten un color más blanco, azul o rojo”.

En la mayoría de los casos se desconoce el motivo de la enfermedad de Raynaud. Además, los síntomas no son muy notables, por lo que los pacientes que la sufren no buscan tratamiento. No obstante, en otros casos, Raynaud puede ser el resultado de una enfermedad o motivo subyacente, como el tabaco, una herida en las manos o en los pies, un problema relacionado con las arterias o el síndrome del túnel carpiano.

Barnes afirma que esta enfermedad puede manifestarse “en las manos, en los pies o en ambos” y que, a menudo, “ocurre en ambas partes del cuerpo simultáneamente”. Pese a ser algo incómoda, esta enfermedad no es grave.

“La mayoría de las veces resulta molesto, pero no es una enfermedad grave”, explica Barnes. “Sin embargo, hay personas para las que puede resultar más problemático. Estas personas suelen presentar otras enfermedades, como lupus o esclerodermia. Si un paciente desarrolla heridas en los dedos de los pies o de las manos debería acudir al médico, puede ser indicio otra forma más grave de presentar el fenómeno de Raynaud”, añade.

¿Qué puedo hacer si me molesta?

Para empezar, aunque simplemente experimentes frío en los dedos de las manos y los pies, sí que deberías sacar el tema a colación con tu médico de cabecera.

“Es importante abordar el tema con el médico si empiezas a percibir la presencia de heridas en la piel o si el frío te impide llevar una vida normal y hacer actividades diarias como cocinar, conducir, vestirte, etc. Existen tratamientos que pueden ayudar a pacientes con formas moderadas o graves de Raynaud”, señala Barnes.

No obstante, en general y por sencillo que parezca, mantener manos, brazos, piernas y pies calientes es el “tratamiento más eficaz en un primer momento”, según Barnes. Las mantas eléctricas y el agua caliente pueden “resultar perjudiciales si no tenemos cuidado con la temperatura”, advierte Barnes. La mayoría de médicos recomiendan evitar estos remedios más inmediatos.

Si sabes que tienes tendencia a tener las manos y los pies fríos, vístete con ropa abrigada, por ejemplo con guantes gruesos y calcetines de lana.

“La prevención es esencial: hemos de mantener el cuerpo y las extremidades calientes”, explica Barnes. “Y cuando sientas que se enfrían las manos o los pies, lo más seguro para conseguir que vuelvan a entrar en calor es ir a un lugar más cálido y vestir con más capas”, zanja el experto.

Otra opción es acercarse a alguna persona para que comparta amablemente algo de su calor contigo.