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Mitos alrededor del noviazgo en la tercera edad

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¿Qué necesidad? ¿Para qué complicarse la vida a esa edad? Son algunas de las preguntas que surgen de inmediato, sin meditarlo siquiera, cuando encontramos a una pareja de adultos mayores que dicen estar enamorados.

Los prejuzgamos como si ellos no tuvieran derecho a enamorarse, como si el amor fuera exclusivo de la juventud. Si los vemos besarse, la escena nos genera un mezcla de sensaciones que van desde la ternura hasta la impresión. Son los resabios de una sociedad anticuada que cree que el amor solo sirve para formar algo a futuro: proyectos que llegan después porque suponemos que contamos con todo el tiempo del mundo -aunque, en realidad, la muerte no está lejos, sino que camina junto a nosotros- como tener hijos, comprar una casa o vivir juntos, entre otros. Me animo a denominarlo como un concepto de amor capitalista atravesado por la productividad. Es que la lógica inconsciente funciona así: si ese amor no genera nada más que el placer de pasarla bien con un/a otro/a que nos atrae, no sirve, sino que al contrario, nos complica. ¿Pero dónde está escrito esto?

Amores maduros

Lo cierto es que son muchos más de los que nos imaginamos los que encuentran en una pareja el remedio a la soledad. Y no se trata solo de la idea platónica de un/a compañero/a que solo nos lleva de la mano, sino que los amores mayores son intensos, no se quedan en un café a las cinco de la tarde en la confitería del barrio sino que se viven con la pasión de los veinte pero con la experiencia de los más de sesenta años de peregrinación en este mundo. “Tanto de parte de las personas mayores como de sus familias y amigos pueden existir ciertos sentimientos de vergüenza frente al enamoramiento debido a los mitos relacionados con la vejez. Como si el hecho de ser grandes implicara no necesitar amor o ni siquiera conservar la capacidad de amar. Y esto es todo lo contrario”, señala Cecilia Gelfi, licenciada en psicología especialista en familia y parejas del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO.

Tampoco vamos a decir que es lo mismo enamorarse a los veinte que a los más de sesenta, pero en un sentido más positivo que negativo. “Cuando somos más chicos, el amor se vive de manera diferente porque ni siquiera tenemos desarrollada por completo nuestra identidad. Los amores mayores son más maduros debido a que a los sesenta se supone que ya sabemos lo que queremos”, agrega la especialista de INECO. Ricardo Iacub, doctor en psicología especialista en mediana edad y vejez, apunta que muchos de sus pacientes llegan al consultorio y le cuentan que siempre les había parecido ridículo enamorarse de grandes, pero que ahora les sucede y que en estos casos “no pierden el tiempo con vueltas porque saben que les queda un tiempo relativamente corto”.

La vida sexual

Si respecto del amor los mitos y prejuicios son legión, ni hablar de imaginar la intimidad de las parejas enamoradas de adultos mayores. Para sacudirnos y renovar nuestras ideas al respecto, Eva González (66), divorciada con hijos grandes, está de novia hace unos meses. “Es la mejor relación que he tenido en mi vida. Es sumamente intensa desde todos los puntos de vista. Es mentira eso de creer que ya las cosas son más calmas, nada de eso es verdad. Él tiene 69. Creo que nunca estuve enamorada de esta manera. Nuestra vida sexual es plena, normal, y digo normal porque se suele suponer que la gente grande tiene un amor más de caricias y no es así.” Clarísimo nos quedó.

Aunque en diferentes días, lugares y horarios, los profesionales asienten con la cabeza como dándole la razón a Eva. Gelfi señala que en este espacio de la pareja vuelven a operar los prejuicios que tenemos a nivel social. “Se suele pensar que la sexualidad no es importante, que las mujeres pierden el deseo y que los hombres no tienen erecciones. Mitos. La sexualidad es una constante vital. Hay investigaciones que dicen que más del 60% de los hombres mayores de setenta años son sexualmente activos y lo mismo para el 40% de las mujeres. El foco quizás no está puesto en el coito, sino en el erotismo y la sensualidad”, asegura. Para corroborar las afirmaciones el doctor Iacub explica que “hay muchos prejuicios estéticos sobre la sexualidad, que quizás no sea demasiado coital, sino que se concreta en besos, caricias, abrazos, masturbación y otras maniobras”.

Ocho claves sobre el amor en la tercera edad

1-Diversión. “El sentido de la pareja es la pareja en sí misma, pasarla bien. No hay familia, ni casas, tampoco autos, ni hijos” (Eva González).

2-Socialización. “Uno de los pilares del amor en esta etapa de la vida es poder conectarse con un par de manera íntima” (Cecilia Gelfi).

3-Independencia. “Las investigaciones muestran los miembros de la pareja tienden a vivir cada uno en su casa debido a que priorizan la independencia: no quieren lavar la ropa de nadie, quieren poder salir y elegir cuándo estar con el otro” (Ricardo Iacub).

4-El presente. “El plan siempre es el A, no hay plan B porque una toma conciencia de que el tiempo es acotado. El aquí y ahora es tal cual como se vive el amor a esta edad” (Eva González).

5-La salud. “Hay estudios concretos que aseguran que aquellas personas que disfrutan de vínculos sociales tienen menos riesgo de deterioro cognitivo. Otras investigaciones afirman que quienes viven felizmente en pareja, en una relación sana, viven más tiempo que si estuvieran solos” (Cecilia Gelfi).

6-Soledad. “Nadie resuelve tanto la soledad como lo hace la pareja” (Ricardo Iacub).

7-Casamiento. “Ni locos nos casamos. Ya pasamos por eso” (Eva González).

8-Familia. “En general, en principio, tiende a resistirse porque creen que las personas mayores ya cumplieron el ciclo de la vida, una idea que viene del estereotipo de que el amor es sólo para jóvenes” (Cecilia Gelfi).