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Lo que hay detrás de la guerra de Siria

bruce abril 11, 2018 Comentarios desactivados en Lo que hay detrás de la guerra de Siria
Lo que hay detrás de la guerra de Siria

El conflicto entre el Gobierno sirio y los opositores al presidente Bashar al Assad se inició hace siete años, en marzo de 2011. Así empezó la guerra en Siria que parece haberse salido de las manos y ya lleva unos 500 mil muertos. Y la violencia y la matanza no para.

Todo comenzó con un grupo de protestas pacíficas, específicamente, para manifestarse contra el presidente Al Assad y exigir un tránsito a la democracia. Pero las manifestaciones fueron empeorando y comenzaron a involucrar diferentes países cercanos y lejanos, vecinos, limítrofes, y de todos los continentes.

Las autoridades sirias responsabilizan a estos países externos de apoyar con armamento y financiación a grupos terroristas, y a la vez la oposición denuncia que el Ejército de Al Assad mata a miles de civiles inocentes, la mayoría niños y mujeres, que han quedado atrapados en esta terrible guerra sin final.

A raíz de un ataque con gas tóxico ocurrido el 21 de agosto de 2013, atribuido al Gobierno, Estados Unidos se preparó para un posible ataque contra territorio sirio. Los norteamericanos habían evitado inmiscuirse en la guerra siria desde el tiempo de Barack Obama, posición que parecía continuar con Trump, que varias veces insinuó que esa no era su guerra. Sin embargo, el ataque con armas químicas pone a Estado Unidos alerta.

Gracias a la iniciativa de los rusos, que le propusieron a Siria que entregara su arsenal químico, se abrió de nuevo la posibilidad de una salida diplomática del conflicto. El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el pasado 27 de septiembre por unanimidad una resolución, acordada por Rusia y Estados Unidos, para que se eliminaran las armas químicas en Siria.

Durante estos siete años de guerra han habido más de 500 mil personas muertas, según datos de la ONU, una cantidad impresionante de muertos, la mayoría de ellos civiles que además es muy probable de que sean muchos más debido a los problemas de acceso a las diferentes áreas del país por la gravedad de los enfrentamientos.

Paralelamente, más de 5 millones de personas han salido del país, según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), uno de los mayores éxodos en la historia reciente. Gente huyendo del horror y de la muerte.

En marzo de 2011 un grupo de adolescentes que pintaron consignas revolucionarias en un muro escolar en la ciudad sureña de Deraa fueron arrestados y torturados por las fuerzas de seguridad, lo que provocó protestas inspiradas en la Primavera Árabe, las manifestaciones populares que en ese momento se extendían en los países de la región y que demandaban más democracia y derechos para sus poblaciones.

Damasco y Alepo fueron las ciudades en donde se dieron las más grandes manifestaciones hubo. Las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los manifestantes, matando a varios, causando protestas y presencia en las calles de gente alzada.

Pronto todo el país estaba protestando y exigiendo la salida de Al Assad. Tres meses después, ya el pueblo estaba armado en las calles, en lo que empezó a denominarse el ejército libre sirio. Mientras tanto la respuesta del Gobierno se endureció. Al Assad prometió “aplastar” el “terrorismo apoyado por el exterior” y restaurar el control del Estado.

La violencia se incrementó rápidamente en el país. Se formaron diferentes grupos de rebeldes para combatir a las fuerzas del gobierno. Entonces ya la guerra estaba declarada entre los que apoyaban a Al Assad y los que se oponían.

Eran todos contra todos: los sunitas contra los chiitas alauitas, los musulmanes que apoyan al presidente, y la guerra da entonces un giro, cuando se meten las potencias internacionales.

Pronto otros grupos quedaron peleando en una guerra que ni siquiera era de ellos, como el autodenominado Estado Islámico (EI) o el Frente al Nusra, que en sus comienzos estaba afiliado a al Qaeda y que a principios de 2017 se fusionó con otros cuatro grupos islamistas para convertirse en Tahrir al Sham.

Estos hombres pelean contra la oposición y contra los otros grupos islamistas, así como contra las fuerzas del gobierno y los kurdos, del norte de SIria.

En la guerra en Siria se han involucrado Arabia Saudita, Turquía y Estados Unidos junto a otros de sus aliados (por lo general en apoyo a algunos grupos rebeldes o en contra de los islamistas), y Rusia e Irán, del lado de Al Assad, así como Teherán, Catar, Israel y Jordania. 

Siria es el principal punto de tránsito de armamentos que Teherán envía al movimiento chiita Hezbolá en Líbano, el cual también ha enviado a miles de combatientes para apoyar a las fuerzas sirias.

Los países vecinos -Líbano, Jordania y Turquía- tienen problemas recibiendo a estas personas que huyen de la guerra en lo que se considera uno de los mayores éxodos de refugiados de la historia reciente.

Según la ONU se necesitan US$3.200 millones de ayuda para los 13,5 millones de personas, incluidos 6 millones de niños, que requieren asistencia humanitaria.

Cerca del 70% de la población no tiene acceso a agua potable, una de cada tres personas no puede satisfacer sus necesidades alimentarias básicas, más de 2 millones de niños no van al colegio y una de cada cinco personas vive en la pobreza.

La comunidad internacional piensa que para llegar al final de esta terrible guerra se debe acordar una solución política. El Consejo de Seguridad de la ONU pidió la implementación del Comunicado de Ginebra de 2012 para implementar un gobierno de transición.

Pero las conversaciones de paz de 2014, conocidas como Ginebra II, se interrumpieron y la ONU responsabilizó al gobierno sirio por rehusarse a discutir las demandas de la oposición.

En enero de 2016, Estados Unidos y Rusia persuadieron a los representantes de las partes en guerra para que asistieran a “conversaciones de acercamiento” en Ginebra para discutir una ruta de paz del Consejo de Seguridad, que incluía un cese del fuego y un período de transición que llevara a elecciones. Las conversaciones se suspendieron cuando las fuerzas del gobierno sirio lanzaron una gran ofensiva en Alepo.

Estados Unidos y Rusia negociaron en 2016 varios acuerdos de “cese de hostilidades” que también fueron suspendidos. En enero de 2017, Rusia, Irán y Turquía llegaron a un acuerdo para un cese el fuego parcial, que tampoco tuvo éxito.

Y, más recientemente, solo se han logrado acordar treguas parciales -no siempre respetadas- para permitir la llegada de ayuda humanitaria a lugares como Guta Oriental, de donde hace un mes salieron más de 100 mil personas huyendo del horror.