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La explotación de monjas en el Vaticano

El diario del Vaticano L’Osservatore Romano, en el que va inserta la revista “Mujeres, iglesia, mundo”, publicó un artículo en el que se hacían serias denuncias sobre el trabajo no remunerado o con poquísima paga, con nada de descanso, largas horas desde el amanecer hasta la noche que hacen diariamente las religiosas para obispos, cardenales y sacerdotes.

“Algunas monjas sirven en casas de obispos o cardenales, otras en las cocinas de instituciones eclesiásticas o enseñan. Algunas, como sirvientas de los hombres de la iglesia, se levantan por la mañana a preparar el desayuno y se van a dormir después de servir la cena, asear la casa y lavar y planchar la ropa”, dice uno de los artículos principales que cita a la hermana Marie, llegada a Roma desde África hace 20 años.

Una de las monjas, la hermana María, dijo que casi nunca las invitan a sentarse a las mesas que atienden y sirven, y denuncia lo que le parece una explotación por parte de la iglesia hacia estas mujeres.

“Hasta ahora nadie ha tenido el valor de denunciar estas cosas”, dijo la directora de la revista que publicó el artículo, Lucetta Scaraffia. “Tratamos de dar una voz a quienes no tienen el valor de hablarlo públicamente. Dentro de la iglesia, las mujeres son explotadas”, señaló.

http://abcnews.go.com/International/wireStory/vatican-magazine-denounces-nuns-servitude-53433574?cid=share_whatsapp_widget 

Vatican magazine denounces nuns’ servitude

A Vatican magazine has denounced how nuns are often treated like indentured servants by cardinals and bishops, for whom they cook and clean for next to no pay. The March edition of “Women Church…

abcnews.go.com

El solo hecho de que el diario del Vaticano tenga un especial dedicado para la mujer indica las separaciones y diferencias de género que en efecto existen.

 

“Detrás de todo esto, todavía y por desgracia, está la idea de que la mujer vale menos que el hombre. Sobre todo que el sacerdote lo es todo, mientras que la monja no es nada en la Iglesia”, dice la hermana Paula.

“Conocía a hermanas que habían servido durante 30 años en una institución de la iglesia y que cuando enfermaron, ningún sacerdote a los que sirvieron fue a verlas”: Hermana Paula.

Opvallend: maandelijkse vrouwenbijlage van Vaticaanse krant @oss_romano bekritiseert wijze waarop vrouwelijke religieuzen door kardinalen en bissschoppen behandeld worden. “Binnen de kerk worden vrouwen uitgebuit” https://buff.ly/2t77VmV 

Las monjas no tienen horarios fijos, ni contratos ni mucho menos una remuneración establecida que pague por sus servicios. Algunas incluso que han estudiado hasta maestrías luego son delegadas a atender la puerta de entrada de las parroquias o a hacer oficios domésticos teniendo estudios y preparación.

Las religiosas que se enferman son enviadas de vuelta a sus congregaciones, y son reemplazados por otras más jóvenes que parten inmediatamente, “como si fueran intercambiables”, critica otra hermana, Paule.

El papa Francisco, aun cuando defiende a las mujeres y la igualdad, denuncia la violencia doméstica y habla siempre a favor de tratos justos para las mujeres, no apoya el hecho de que las mujeres prediquen las homilías en las misas, por ejemplo, una posibilidad que ha estado en el tapete debido a los escándalos ocurridos por curas y sacerdotes.

Las monjas no tienen horarios fijos, ni contratos ni mucho menos una remuneración establecida.

Todos estos abusos se cometen (en silencio) porque muchas veces las madres superioras pagan por enfermedades u otros gastos para familiares y luego las monjas (que por lo general son de América Latina, Asia o África) se sienten en deuda y esa es la forma de pagarles, porque es también la única forma como pueden hacerlo.

“Somos herederas de una larga historia, la de San Vicente de Paúl, y de todas las personas que fundaron congregaciones para los pobres en un espíritu de servicio y de entrega”, argumenta la hermana Cécile, una profesora sin contrato, y que pasa a explicar que lo que se cree respecto a tener un pago “no entra en el orden natural de las cosas” y por eso “las hermanas son percibidas como voluntarias de las que se puede disponer como se quiere, lo que provoca verdaderos abusos de poder”, denuncia.

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