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El último mensaje de “Jack El Destripador”

El caso de “Jack el Destripador”, el asesino victoriano que desató el caos y el temor en Londres entre 1888 y 1891 y sigue inspirando libros y películas, sumó un nuevo capítulo: una postal de advertencia.

Es que ahora se conoció que el famoso asesino en serie se regodeaba de sus métodos e, incluso, se burlaba de la policía. La prueba es la revelación de una carta escueta, una postal, que habría enviado a la policía británica antes de cometer el último de sus crímenes: la prostituta irlandesa Mary Kelly.

“Mi cuchillo aún funciona”, escribió en la postal que funcionó como una advertencia. Días después, en la mañana del 9 de noviembre de 1888, un cobrador de alquileres llegó a la casa de Kelly en Miller’s Court en Whitechapel, al este de Londres, y descubrió su cadáver mutilado tendido en la cama.

Mi cuchillo aún funciona

Las paredes estaban manchadas de sangre y en la mesa de luz, encontró una pila de carne humana… los restos de la prostituta destripada.

El asesino en serie había enviado la postal a la estación de policía de Ealing, en Londres, y además de amenazar con su cuchillo también advertía: “Cuidado, hay dos mujeres que quiero. Son bastardas y quiero tenerlas. Soy Jack el Destripador”.

 El escalofriante mensaje recién sale a la luz ahora y será subastado. La propietaria de la postal es la viuda de un ex policía metropolitano a quien se le entregó el archivo cerrado de Jack el Destripador cuando se retiró en 1966.

Doreen Hall, de Folkestone, Kent, tiene más de 80 años y ahora que su marido murió decidió que es el momento adecuado para poner en el mercado la macabra pieza de la historia con un precio estimado de £900, unos USD 1.260.

Entrevistado por el Daily Mailel propietario de la casa de subastas Grand Auctions, Jonathan Riley, aseguró haber consultado a “respetados expertos” de Jack el Destripadorque, afirma, creen que la postal es auténtica. Además, confirmó que la subasta se realizará el 30 de abril.

Los investigadores le adjudican a “Jack el Destripador” el asesinato de al menos cinco mujeres, conocidas como las “cinco canónicas” en el área de Whitechapel de Londres entre agosto y noviembre de 1888.

A pesar de la similitud de cada lesión que dejó a sus víctimas, el culpable nunca ha sido encontrado. Hasta el día de hoy, su identidad sigue siendo un misterio. En ese momento, la policía sospechaba que lo más probable es que el homicida en serie fuera un carnicero, debido a la forma en que sus víctimas fueron asesinadas y al hecho de que fueron descubiertas cerca de astilleros, donde se traía carne a la ciudad.

Las víctimas fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly.

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