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Cómo manejar las las emociones sin que las hormonas nos afecren

Redacción Diario QuienOpina.com marzo 23, 2018 Comentarios desactivados en Cómo manejar las las emociones sin que las hormonas nos afecren
Cómo manejar las las emociones sin que las hormonas nos afecren

Desequilibrados, afectados y hasta algunas veces hasta dominados por las hormonas, la buena noticia es que si es posible manejarlas, una buena actitud es la clave.

Claro esta que nuestros pensamientos, conductas y actitudes son la clave de una vida plena y, sobre todo, saludable. Es que nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas, liberan hormonas que pueden perjudicar o beneficiar el sistema inmunólogico.

Por eso, para llegar lúcidos a la vejez, es fundamental cultivar los buenos sentimientos y tratar de alejarnos de la ira, el miedo o los enojos.

Según el Dr. Juan Hitzig, existe una manera sencilla de identificar las emociones que desatan hormonas estimulantes y las que liberan hormonas perjudiciales, para ello creo el “alfabeto emocional” que se desglosa de la siguiente manera:

Las conductas que comienzan con la letra “R”

Resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia o represión: generan un nivel alto de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Estas conductas, a su vez, generan actitudes con “D”: depresión, desánimo, desesperación o desolación.

En cambio, las conductas con “S”

Serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad y seducción, aumenta el nivel de la hormona serotonina, que mejora la calidad de vida y retarda la velocidad del envejecimiento celular, y generan actitudes con “A”, como ánimo, aprecio, amor, amistad, acercamiento y alegría.

Hitzig comparte las fórmulas del buen humor y de la mala sangre que, por supuesto, tienen estrecho vínculo con este sube y baja de hormonas. “La serotonina alta y el cortisol bajo componen la receta del buen humor; mientras que los valores opuestos de los mismos componentes conforman la fórmula de la mala sangre.

La clave está en los pensamientos que disparen estas emociones.

Según cuenta Hitzig de manera simple y fácil, la frase común “no te hagas mala sangre” lleva implícito el mensaje de que las personas no tienen malasangre, sino que se la hacen y, generalmente, los responsables son los terceros. Uno de los factores que causan estos altibajos hormonales es justamente el pensamiento, que evidentemente, mueve más que montañas.

Hiztig, se dedicó a estudiar cuáles son las características que tenían en común los adultos mayores saludables y se dio cuenta de que lo que compartían eran sus actitudes, sus conductas y su forma de ser.

“Algunos siguen creyendo que envejecer es caerse a pedazos, pero yo apunto a que todos sepan que los años que le ganamos a la vida (o le robamos a la muerte) tienen que servir para estar más tiempo en el club y no en el geriátrico”, explica.

Consejos para calmar las emociones negativas

  • Se consciente: hacerse cargo (“No se puede vivir como quien oye llover”).
  • Aprender técnicas de respiración o meditación, sirven para aplacar la biología del estrés.
  • Esta dispuesto a aprender: del conocimiento viene la seguridad. Si por ejemplo uno atraviesa una turbulencia en un avión siente miedo, pero seguramente el piloto está tranquilo porque sabe que después de la turbulencia viene la calma y nada más que eso va a pasar.
  • Busca ayuda: a lo mejor necesites un psicólogo para aprender a gestionar tus emociones, o un psiquiatra que te medique, porque cuando ya no se puede calmar de adentro para afuera hay que recurrir a los medicamentos.

En conclusión debes poner atención en tus pensamientos, estimular que fluya más tiempo la fórmula del buen humor y no la de la mala sangre con pensamientos positivos y capitalizando lo que nos sucede es la clave para mantenernos equilibrados.

De esta manera, la frase “es cuestión de actitud” toma gran valor y resulta clara para los ojos de quien quiera aprender que los años de la vida no vienen solos: llegan llenos de la posibilidad de seguir construyendo una mejor realidad.