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Piqué, enemigo ‘perico’ número uno

“Lo mínimo que puedo hacer es mandar callar al campo del Espanyol”. Con estas palabras se despachaba Gerard Piqué tras silenciar Cornellá con un gol en el minuto 82. Se llevó el dedo índice a la boca y lanzó su penúltimo mensaje a la grada ‘perica’. La enemistad pública entre el central azulgrana y sus vecinos vivió su enésimo capítulo.

Los dedos señalaban ya desde el inicio al futbolista catalán. Cada balón que tocaba era correspondido con una sonora pitada. El motivo era, entre muchos otros, su último mensaje hiriente en el que subrayaba que el Espanyol era de Cornellá, y no de Barcelona. “El Espanyol de Cornellá, porque son de allí, ¿no?” espetó tras la ida de semifinales de la Copa del Rey en la que el equipo ‘perico’ ganó al Barcelona. Pensamiento que confirmaría días más tarde ante los medios: “Para nada es una provocación. La Penya jugaba en el Palau y está en Badalona. El Espanyol está en Cornellà, es una obviedad”.

El Espanyol respondió denunciando ante Antiviolencia reclamando que esas declaraciones“flirtean con actitudes xenófobas”. Fue el penúltimo episodio de un desencuentro que viene de muy atrás.

El desafío y los mensajes no solo llegan de un lado. Por todos es sabido que un sector de la grada en Cornellá dedica insultos a Piqué y su familia de manera habitual. LaLiga ya ha denunciado estos comportamientos en el pasado. Actitudes que tristemente se han convertido en una fea costumbre en cada visita del central azulgrana al feudo ‘perico’.

Hace dos años, justo por estas fechas, Piqué y el Espanyol vivieron el ya famoso episodio de la “maravillosa minoría”. Con ese eslogan ironizó el jugador catalán, que denunció a través de las redes sociales los insultos a su familia escuchados desde la grada. “Si son una maravillosa minoría, espero que llenen el campo”, sentenció Piqué.

Antes, en 2009, el futbolista del Barça no se mordía la lengua y, a dos días del derbi de Liga, dejaba claro que no le importaba el futuro de los blanquiazules. “Hace dos años, hicieron perder una Liga al Barça empatando en el Camp Nou y estaban muy contentos celebrando los goles. Si bajan a Segunda, me dará absolutamente igual”, declaró.

La mala relación es irreversible, o al menos eso parece. A la rivalidad regional se suman un amplio abanico de episodios desafortunados que hace de Piqué, a día de hoy, el enemigo público número uno de la afición ‘perica’.

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