Diario QuienOpina.Com – Falcon Heavy, el cohete para volver a la Luna

Falcon Heavy, el cohete para volver a la Luna

Redacción Diario QuienOpina.com febrero 5, 2018 Comentarios desactivados en Falcon Heavy, el cohete para volver a la Luna
Falcon Heavy, el cohete para volver a la Luna

El cohete más potente del mundo, el Falcon Heavy de la compañía SpaceX, está a punto para despegar el martes desde Cabo Cañaveral en su primer vuelo. Llevará un coche descapotable Tesla rojo como único pasajero.

Con capacidad para enviar cargas de hasta 64 toneladas a la órbita terrestre baja, allí donde se encuentran la estación espacial y los satélites de observación de la Tierra, es la ballena azul de los cohetes. El más potente que se ha construido desde el Saturno V que envió los astronautas de las misiones Apolo a la Luna hasta 1972.

Por comparación, el cohete europeo Ariane 5 puede situar 20 toneladas en la órbita terrestre baja, los shuttles de la NASA podían enviar 24 y el cohete más potente disponible hasta ahora –el Delta IV Heavy- se queda en 29. En un guiño a la historia, el Falcon Heavy despegará desde la torre de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, la misma desde la que partían los astronautas hacia la Luna.

La verdadera razón de ser del Falcon Heavy serán las misiones a destinos más lejanos que la órbita terrestre baja. A la Luna puede enviar más de 20 toneladas. Como además el cohete está diseñado para transportar personas –a diferencia del Ariane 5, por ejemplo–, permitirá reanudar las misiones tripuladas a la Luna. La compañía SpaceX ha anunciado que dos ciudadanos han abonado “depósitos sustanciales” para viajar a la Luna como turistas, aunque no bajarán a la superficie sino que sobrevolarán el satélite y regresarán a la Tierra.

Con un precio de lanzamiento que SpaceX sitúa en 90 millones de dólares (72 millones de euros), el Falcon Heavy se presenta también como un cohete asequible para la NASA u otras agencias espaciales que quieran enviar astronautas a la Luna. Será mucho más barato que el futuro Space Launch System que la NASA está desarrollando y que tendrá un coste estimado en 1.000 millones de dólares por lanzamiento –si es que algún día llega a volar–.

También los astrónomos están expectantes ante el lanzamiento del Falcon Heavy el próximo martes. A la órbita de Plutón podrá enviar cargas de hasta 3.500 kilos, lo que abre la vía a lanzar misiones con suficiente combustible para situarse en órbita alrededor de los astros del sistema solar exterior. Los planetas gigantes Urano y Neptuno, algunas de cuyas lunas pueden tener agua líquida bajo la superficie y condiciones favorables para la vida, podrían ser explorados así por ­primera vez en misiones de larga duración.

Sin ir tan lejos, a la órbita de Marte puede enviar cargas de 17 toneladas, lo que permitirá diseñar misiones más ambiciosas que las realizadas hasta ahora. Es también el primer cohete con capacidad para enviar astronautas a Marte –aunque una misión tripulada se descarta por ahora ya que no se sabe cómo hacer regresar a la tripulación ni cómo evitar que el viaje tenga efectos graves sobre el cuerpo humano–.

Pero, para que estos sueños se hagan realidad, antes el Falcon Heavy deberá demostrar de lo que es capaz. El propio Elon Musk, fundador y consejero delegado de SpaceX, ha rebajado las expectativas ante el vuelo inaugural. Hay “una posibilidad real de que el vehículo no consiga llegar a la órbita”, declaró Musk en una conferencia en Washington el pasado julio. “Espero que llegue lo suficientemente lejos de la torre de lanzamiento para no dañarla. Consideraría incluso esto como una victoria, sinceramente”.

Musk se ha encontrado con que el desarrollo del Falcon Heavy ha sido más complejo de lo que había supuesto inicialmente. Cuando SpaceX presentó el proyecto en el 2011, el calendario de trabajo preveía realizar el primer lanzamiento en el 2013. Dos años debían bastar para poner a punto un cohete con un diseño aparentemente simple.

SpaceX ya tenía en servicio el cohete Falcon 9, que había volado por primera vez en el 2010. El plan preveía ensamblar tres Falcon 9 y lanzarlos juntos para triplicar su potencia, igual que se triplica la potencia de un tren poniéndole tres locomotoras en lugar de una.

“Fuimos bastante ingenuos”, admitió Musk en la conferencia de Washington. “Al principio, parece realmente fácil. Pones dos cohetes atados como boosters (propulsores laterales). ¿Qué dificultad puede haber? Pero después todo cambia. Todas las cargas cambian. La aerodinámica cambia completamente. Has triplicado las vibraciones y la acústica”.

Además, el Falcon 9 ha fallado en dos de sus 48 lanzamientos, y en un tercero se perdió el satélite, aunque no se atribuyó a un fallo del cohete. Ensamblar tres Falcon 9 juntos multiplica aproximadamente por tres la probabilidad de error, ya que si cualquiera de los tres propulsores falla, todo el Falcon Heavy falla.

Como es habitual en el primer lanzamiento de un nuevo cohete, llevará al espacio una carga de escaso valor. Musk lo aprovechará para dar publicidad a la compañía Tesla, que también fundó y dirige. Según anunció en diciembre, el primer Falcon Heavy llevará a bordo un coche eléctrico descapotable rojo del modelo Tesla Roadster.

Si el lanzamiento sale bien, permitirá poner a prueba la capacidad del cohete de inyectar satélites en la órbita deseada. En este caso, el objetivo es que el coche quede dando vueltas alrededor del Sol en una trayectoria que, en su punto más alejado, llegará hasta la órbita de Marte. En el reproductor de música del coche, dijo Musk, sonará Space oddity de David Bowie por los siglos de los siglos. Aunque, como las ondas sonoras no se transmiten en el vacío del espacio, no se oirá nada.