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Alimentos a cambio de sexo, un escándalo para la ONU

Un nuevo escándalo sexual vuelve a señalar a Naciones Unidas y a otras organizaciones de ayuda humanitaria. Tras la noticia de que varios responsables de Oxfam contrataron prostitutas en Haití tras el terremoto de 2010, ahora se acaba de conocer que las mujeres en Siria están siendo obligadas por los trabajadores humanitarios a prestar favores sexuales a cambio de recibir alimentos.

El informe ‘Voces de Siria 2018’, realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), señala que las agencias están haciendo la vista gorda ante estos abusos porque la única forma de llevar la ayuda humanitaria a las zonas más remotas del país es usando personal local.

Estos hombres, que reparten comida en nombre de Naciones Unidas y otras organizaciones, han obligado a mujeres y niñas a casarse con ellos o a pasar una noche en sus casas como condición para entregarlas los suministros. En este sentido, las viudas, las divorciadas y las desplazadas internas están siendo las víctimas más vulnerables a la explotación sexual.

El estudio también denuncia que estos abusos están tan extendidos que incluso algunas mujeres rechazan ir a los centros de distribución por miedo a que la gente asuma que han ofrecido sus cuerpos a cambio de la ayuda que llevan a casa.

Distintas agencias de la ONU han manifestado su tolerancia cero a la explotación y hannegado tener conocimiento de estos casos, aunque lo cierto es que no es la primera vez que se habla de ellos.

Ya en el año 2015 Danielle Spencer, una trabajadora humanitaria, informó sobre estas prácticas tras oír las denuncias de varias sirias en un campamento de refugiados de Jordania. “Retenían la ayuda que habían recibido y luego la usaban como moneda de cambio para tener sexo”, comentó.

Unos meses más tarde, el Comité Internacional de Rescate encuestó a 190 mujeres sirias y encontró que alrededor del 40% de ellas sufrieron violencia sexual cuando intentaban acceder a distintos servicios.

Desde entonces Care, una organización humanitaria, ha estado denunciando estos abusos y ha dejado de entregar ayuda a los consejos locales, pero ha sido una excepción porque la mayoría de las demás ONG’s han seguido usando el mismo procedimiento haciendo oídos sordos a las denuncias.

“La ONU ha decidido que los cuerpos de las mujeres sean sacrificados”, censura Spencer.

Mientras tanto ACNUR y otras agencias se lavan las manos. Un portavoz de esta agencia ha manifestado que tuvieron conocimiento en ese momento de las acusaciones, pero que no lograron recopilar información suficiente para identificar o tomar medidas contra los supuestos culpables. Concluyó asegurando que la organización para los refugiados había encargado nuevas investigaciones.