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¿Por qué la Coca-Cola es de color rojo?

No hace falta ni ver su logo, ni siquiera sobre un producto. En la estantería del súper o en la chapa del bar, un breve vistazo basta para identificar que ese refresco es, efectivamente, una Coca-Cola. Ese milagro del diseño es comparable a otros grandes de la industria como Apple (tan blanco, con sus cajas de líneas puras y rectas, con su manzana mordida), Twitter (ese pajarito…) o Chanel (sus dos letras ces cruzadas, su eterna combinación del blanco y el negro), entre otros.

En el caso de Coca-Cola, está claro: es el color rojo lo que hace que sepamos qué pedimos, qué estamos bebiendo. De ahí que, a partir de 2018, la marca refuerce el color rojo en su imagen corporativa: ha decidido cambiar las latas (y ligeramente las botellas de cristal) para darle protagonismo al rojo, tanto en las latas de refresco normal como en las de light, zero, sin cafeína, light sin cafeína, zero sin cafeína, zero sabor cereza y light sabor limón, es decir, en todos los sabores disponibles en España. Pero, ¿por qué el rojo? ¿y por qué ese color rojo Coca-Cola tan identificable?

En la presentación del rediseño del packaging en España (pionero en Europa, afirman), la empresa ha dado a conocer que el color rojo viene desde los primeros días de la creación del refresco, hace más de 130 años. Tal es su potencia que en Madrid le han dedicado una exposición durante tres días para redescubrir el rojo de forma sensorial, con el olfato, el oído, la vista y el tacto.

Primero, en 1886, la Coca-Cola se empezó a vender en farmacias como un jarabe para las digestiones que daba energía, vasito a vaso. Cinco años después ya se creó como empresa y en 1897 ya se embotellaba en todo Estados Unidos, aunque en un principio cada embotellador usaba sus propias etiquetas. A España llegó en 1953 y 1954.

Según la marca, “a partir de mediados de los años 90, comenzamos a pintar nuestros barriles de rojo para que los agentes fiscales pudieran distinguirlos del alcohol durante el transporte”. Ese parece ser el origen de ese rojo icónico que llegaron a pintar Salvador Dalí (en 1943) y Andy Warhol en los 60. A partir de ahí, en 1892, sus primeros carteles “pintados en pared” se diseñaron “con un fondo rojo con letras blancas”.

El color oficial de la bebida se creó con tres tonos de rojo distintos, pero sin embargo no está registrado en los catálogos de color ni por Pantone, precisamente por ser una mezcla de varios. La que sí está registrada es su tipografía, la llamada Spencerian, de las favoritas en el mundo del diseño a finales del siglo XIX y que ha permanecido asociada a la marca desde entonces. También sigue igual desde 1899 su botella, la llamada Contour.

Lo que ahora cambia es la lata, que se creó en 1945 para poder suministrar la bebida a los soldados desplazados en la II Guerra Mundial. Aunque su tamaño es igual (y se han incorporado hace unos meses las de 250 mililitros), su diseño evoluciona. Curiosamente, una evolución muy distinta a la que se ha implementado hace pocos días en Estados Unidos, donde la lata del formato Diet se ha alargado y ha incorporado nuevos sabores: gengibre con lima, cereza, mango y naranja. Además, en vez de apostar por el rojo se ha tendido a reforzar el valor de la propia marca Diet y se ha mantenido el plateado en toda la lata.

Desde Cola-Cola España aseguran a Business Insider que, aunque resulten muy parecidas, en España la marca Light no es la misma que Diet, de ahí que no haya esos mismos sabores y que las latas no sean iguales. Pero asegura que, en caso de que se detecte en el mercado que esa tendencia interesa, se plantearía implementarlo en España. ¿Alguien quiere una Coca-Cola sin azúcar con sabor a naranja sanguina?